Las dudas y certezas de los candidatos a las primarias de Estados Unidos
La candidata a las primarias demócratas Hillary Clinton - AFP
Elecciones EE.UU. 2016

Las dudas y certezas de los candidatos a las primarias de Estados Unidos

Analizamos, de la mano de la directora de Proyectos del Instituto Franklin UAH, los nombres del futuro de EE.UU.

LAURA RIESTRA
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  1. 1. Hillary Clinton

    La candidata a las primarias demócratas Hillary Clinton
    La candidata a las primarias demócratas Hillary Clinton - AFP

    Hillary Clinton ha jugado -o eso ha pretendido- al despiste durante más de un año. Se ha ido dedicando a dejar pistas con las que ir avisando de que su proyecto político no había terminado ya que le faltaba por dar un gran paso adelante: presentarse a candidata por el Partido Demócrata para convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos. Es evidente la fuerza de su persona, pero el hecho de que ya sea muy conocida o la tardanza de su anuncio, que parecía que nunca iba a llegar, pueden convertirse en un arma de doble filo que lleguen a perjudicarle. Estas son las claves de su proceso.

    1. La tardanza de la candidatura

    «Era evidente que Hillary estaba preparando su candidatura, pero también es verdad que el formato en el que lo ha hecho ha demostrado sorpresa en el electorado. Durante un año la noticia ha sido si Hillary se presentaba, ahora la noticia está en los adversarios y no se centra en ella como candidata. Creo que la estrategia ha sido muy buena», explica a ABC.es Cristina Crespo, directora de Proyectos del Instituto Franklin UAH. Precisamente, mientras que en el Partido Republicano ya han sido varios los que se han lanzado a la carrera, a Clinton, de momento, no le ha salido ningún adversario. Eso sí, en opinión de Crespo, el vicepresidente Joe Biden podría ser un buen oponente, que le robaría votos gracias a un eventual apoyo de Barack Obama, aunque este escenario todavía no se ha dado.

    2. Ser la única candidata

    Dada la relevancia de su persona, cabría la posibilidad de que ningún otro demócrata se atreviera a plantarle cara. En el caso de que esto fuera así, el riesgo es evidente: el desgaste, que puede ser enorme. Sin embargo, Crespo considera que si en las primarias republicanas existiera un «número elevado de candidatos tan variopinto» como la última vez, «América tendrá su show y los medios se centrarán en ellos. Incluso le daría tiempo a Hillary a recuperarse».

    3. Bill Clinton y Obama (o los dos)

    Durante el proceso, Clinton tiene también el reto de definir qué clase de candidata quiere ser, lo que pasa por hacer su imagen más accesible y por rodearse de aquellos que puedan ayudarle a conseguir este fin. Que cuente o no con Obama -que todavía no ha respaldado a Hillary- dependerá, según Crespo, «de los próximos acontecimientos y de las decisiones que tome». Otra figura clave será la de su marido, Bill Clinton, que de momento se ha mantenido al margen, pese a que siempre permanecerá ligado a ella. «Estar a su lado le permitió ser la Primera Dama, lo que le brindó una experiencia en la Casa Blanca que sería única como futura presidente. En las últimas primarias de 2008 su marido tuvo alguna aparición y durante la campaña se pretendió unior ambas imágenes. En esta ocasión, y tras la experiencia de Hillary como secretaria de Estado, probablemente esté más en la sombra», explica Crespo.

    4. Un enfrentamiento Bush-Clinton

    Aunque todavía no se ha decidido a hacerlo, parece evidente que Jeb Bush está decidido a presentarse. En el caso de aque ambos salieran elegidos estaríamos, de nuevo, ante un enfrentamiento de dos familias que ya han luchado por este objetivo presidencial. Más allá del agotamiento vinculado a una sensación de «déjà vu», si la campaña se centrara en ellos, podría ser muy significativo. El sueño americano defiende que cualquiera puede ser presidente, pero esta lucha demostraría que esto, evidentemente, no es del todo cierto o al menos tan simple.

    «Lo que demuestra es que la política norteamericana cuenta con unas grandes familias con amplias redes que controlan el poder en general. Habría que ver los vínculos e intereses de estas familias con Wall Street. Como dijo la propia Barbara Bush, ya han tenido suficientes Bush en la Casa Blanca».

  2. 2. Marco Rubio

    Marco Rubio se ha postulado para el Partido Republicano
    Marco Rubio se ha postulado para el Partido Republicano - Reuters

    La candidatura de Marco Rubio, estrella del Partido Republicano para muchos y en cuyos orígenes cubanos sus afines ven una baza electoral, deja abiertos muchos interrogantes y bastantes evidencias.

    1. Sus orígenes hispanos

    Sus padres son cubanos, hecho en el que son muchos los que ven un «gancho» a la hora de captar el voto hispano. Sin embargo, como recuerda Crespo, «el ague de las comunidades hispanas está ocurriendo de forma tan transversal en distintas esferas y clases de la sociedad norteamericana que no existe una conciencia de grupo como tal. El ser de origen cubano le beneficia, en principio, dentro de la comunidad cubana, pero no necesariamente en el resto de grupos. Recordemos que mientras la comunidad cubana es más tendente al voto republicano, la mexicana, por ejemplo, lo es más al demócrata».

    2. El «nuevo sueño americano»

    El día en el que formalizó su candidatura, en medio de una gran expectación mediática desde el lugar que ha visto llegar a miles de cubanos a Estados Unidos, en la Torre de la Libertad de Miami, Rubio recordó en español las enseñanzas de su padre y aludió en varias ocasiones al «sueño americano» y a su origen latino y humilde. «Tengo una deuda con Estados Unidos que tengo que pagar», afirmó Rubio, nacido en Florida hace 43 años.

    Por lo tanto, la estrategia de Rubio es clara: identificarse con el nuevo sueño americano. «Todo está lleno de simbolismo en torno a eso, como el lugar elegido para hacer oficial su candidatura y citando a su padre en español. La verdad es que es una bocanada de aire fresco y una nueva historia al crisol americano», apunta Crespo.

    3. Falta de experiencia

    Desde sus inicios en el Partido Republicano, Rubio ha sido visto como una joven promesa. Sin embargo, episodios como su réplica a Obama durante el debate del estado de la nación en el año 2013 -momento en el que al senador por Florida le pudo la presión y se agachó para beber agua- han hecho que sus críticos consideren que no está a la altura. En este sentido, Crespo defiende algo evidente: «Le quedan muchos debates. Hillary le saca mucha ventaja en experiencia, pero este candidato parece que se acerca más a los votantes. Tiene dos años para covencer al electorado y no lo veo un imposible».

    4. Las implicaciones de su victoria

    En el hipotético caso de que Rubio fuera elegido presidente de Estados Unidos, las implicaciones de su victoria serían múltiples y más aún con el que parece que va a ser el legado de Obama: un acercamiento con Cuba y un acuerdo nuclear con Irán.

    «Para España, sin duda, cualquier candidato que hable español fluido es una ventaja solo por el hecho de tener un legado cultural con el presidente de la primera potencia mundial y un interlocutor directo, sin intermediarios. El tema de Cuba se estancaría de alguna forma, porque ya se ha manifestado en contra y es un tema que ve como algo muy personal. Rubio también ha sido muy tajante con el tema de Irán y la responsabilidad de EE.UU. como primera potencia, pero dependerá mucho de los hechos del momento», explica Crespo.

  3. 3. Ted Cruz

    De padre cubano, Ted Cruz también juega la baza de convertirse en el primer presidente hispano, pero su candidatura parece más complicada por ser más extremista. Estos son los puntos clave.

    1. El enfrentamiento con Marco Rubio

    Pese a sus orígenes, tanto Rubio como Cruz se oponen a la reforma migratoria de Obama, lo que a ojos del electorado puede perjudicarles a la hora de captar el voto hispano. Sin embargo, Crespo apunta a esa personalidad más «extrema» de Cruz, lo que le otroga menos puntos a la hora de enfrentarse con Rubio. «Marco Rubio se opone, pero formó parte de la Comisión del Senado para la reforma migratoria y aunque está finalmente rechazada en la Cámara de Representantes, llegó a ceder en algunas de sus ideas para llegar a un consenso. Esto demuestra que aún puede dar algunos pasos, aunque indudablemente muchos hispanos no votarán a Rubio por su posición con el tema de la inmigración».

    2. Pertenecer a la línea más dura del Tea Party

    Ted Cruz forma parte de la línea más dura republicana, la del Tea Party, lo que, de cara a ganar unas presidenciales le perjudican, pero dentro de su partido le diferencian. «Cuenta con el sector más conservador en el partido republicano y será el que se posicione de manera más firme en temas como el matrimonio homosexual o el aborto», explica Crespo.

  4. 4. Rand Paul

    Rand Paul, otro de los candidatos del partido republicano
    Rand Paul, otro de los candidatos del partido republicano - reuters

    El senador Rand Paul, de 52 años, es un «rara avis» conservador, un republicano opuesto a guerras en el extranjero, que moviliza a jóvenes, que pide más celo con el derecho a la privacidad y que quiere hacer historia al llevar a la Casa Blanca la ideología ácrata, de menor intervención del Estado, de los «libertarios». Sin embargo, resulta un personaje ambiguo que parece no terminar de definirse, de ahí que queden puntos sueltos.

    Para Paul este tipo de campañas no es algo nuevo y de ahí que esta vez, como recuerda Crespo, haya querido presentar una candidatura «más moderada, hablando de la economía y de las desigualdades».

    Además, apoya temas tan controvertidos como la aproximación a Cuba o la legalización de la marihuana y no comulga con muchas de las premisas de su partido. «Todo esto le convierte en un candidato diferente y más moderado, distinto de su padre, del que también intenta distanciarse», puntualiza Crespo.

    De este modo, Paul es un personaje ambiguo, pero esto no tiene que implicar un arma de doble filo, ya que puede favorecerle a la hora de captar al electorado. «Se considera uno de los cuatro posibles, puede tener opciones si no mete demasiado la pata», explica Crespo.

  5. 5. Los candidatos probabes

    Jeb Bush es otro de los candidatos que suenan en el Partido Republicano
    Jeb Bush es otro de los candidatos que suenan en el Partido Republicano - AFP

    En el Partido Demócrata todavía no hay ningún nombre que suene con auténtica fuerza, pero en el Republicano sí. De hecho, hay hasta tres personas que parece que tarde o temprano darán un paso adelante.

    1. Ben Carson

    Su figura es, de nuevo, popular entre los miembros del Tea Party. «Todavía es un desconcido y le queda mucho camino, pero algunas encuestas le sitúan detrás de Jeb Bush en aceptación. Intentará marcar la difenecia, como ha hecho en otras ocasiones posicionándose eb contra de Obama. Habrá que ver cómo lo hace con el resto de sus adversarios», explica la directora de Proyectos del Instituto Franklin.

    2. Jeb Bush y Scott Walker

    Entre los republicanos, pese a que ya hay tres anuncios oficiales, parece que faltan los considerados «fuertes»: Jeb Bush y Scott Walker, lo que incrementará el nivel de la campaña de este partido. «La candidatura de Bush está al caer, esperará el momento adecuado para hacerlo y subirá el nivel. La familia Bush cuenta con muchos fieles. Walker no es un candidato carismático, pero ha conseguido ganar tres elecciones en su estado, Wisconsin».

    En lo que respecta a Walker, puede tener muchas posibilidades y se le considera un rival fuerte. «A ver qué pasa en los debates, sobre todo en temas de seguridad y política exterior. Se presenta como un candidato diferente a Bush, sin respaldo ni dinastías. En su caso es un nombre corriente descendiente de granjeros. Es también ejemplo del sueño americano, en el que cualquiera puede ser presidente de los EE.UU. Esto le puede acercar al electorado, pero puede ser una desventaja en cuanto a la recaudación que en una campaña es fundamental», apunta Crespo.

    3. El legado Bush

    Jeb bush lleva implícito, obviamente, un legado: su hermano ha sido presidente de EE.UU. y se le vincula a la herencia de la guerra de Irak, las crisis económicas o la de Afganistán. Además, está casado con una mexicana, por lo que domina el castellano. Su reto pasa por distanciarse de su parentesco con el expresidente, algo que parece sencillo: «Le consideran el hermano intelectual dentro del partido», asegura Crespo.

    A su favor juega, además, un hecho que puso de manifiesto el «Pew Research Center», que publicó que a los republicanos no les importa que la saga Bush siga (75%), igual que a los demócratas no les preocupa que hubiera una continuación de la saga Clinton (88%). Por otro lado, creo que los americanos de alguna manera siempre han querido tener un monarca. Les encantan las grandes familias de la política, la dinastía».