El torero que brindó «por el presidente, por Murcia y los murciélagos»
Torero ajustándose la montera - reuters

El torero que brindó «por el presidente, por Murcia y los murciélagos»

Las anécdotas más curiosas y simpáticas en los brindis de los espadas

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Las anécdotas más curiosas y simpáticas en los brindis de los espadas

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  1. «Brindo por el presidente, por Murcia y por los murciélagos»

    Torero ajustándose la montera
    Torero ajustándose la montera - reuters

    Cuentan algunos historiadores que los brindis toreros se inspiran en aquellos saludos de los gladiadores que peleaban con fieras en el escenario romano. «Ave, Caesar, morituri te salutant». Antiguamente se brindaba hasta en verso y en cuidados discursos.

    Uno muy especial y bonito se había memorizado un novillero que debutaba en Murcia para ensalzar a la ciudad y a los murcianos. Pero el novillo salió áspero y muy complicado, y cuando cogió la montera para realizar el brindis se puso tan nervioso que soltó: «Brindo por el presidente, por Murcia y por los murciélagos». Quienes lo escucharon no pudieron contener la risa...

  2. «A Bu, a la señora de Bu y al Busito chico»

    Cúchares
    Cúchares - abc

    Histórico e inmortal es el discurso de Cúchares cuando toreó en París una corrida organizada por la emperatriz Eugenia. Como el espada vio que en tierra francesa a todo el mundo se le llamaba «vous» -que él oía «Bu»-, hizo este brindis al emperador, la emperatriz y el heredero: «A Bu, a la señora de Bu y al Busito chico».

  3. «Espero que la Virgen, la nuestra, la del Rocío, y no ésta, la del Pilar, me ayude»

    Ignacio Sánchez Mejías
    Ignacio Sánchez Mejías - abc

    Toreaba en Zaragoza Ignacio Sánchez Mejíasy dedicó faena a su amigo Pérez de Guzmán de esta guisa: «Te brindo la muerte de este toro y espero que la Virgen, la nuestra, la del Rocío, y no ésta, la del Pilar, me ayude». ¡Menudo revuelo se armó en la plaza! Los maños sentían que había despreciado a la Pilarica.

    Al término de la corrida, como tenía costumbre, Antonio Conde envió un telegrama a Gregorio Corrochano, nuestro cronista de ABC, para comentarle lo sucedido. Y escribió lo siguiente: «Ya sabrá usted lo ocurrido en Zaragoza. Ya exponemos hasta en los brindis».

  4. «No dejes la montera en el ruedo, porque no te va a quedar sitio para torear»

    Alvaradito
    Alvaradito - abc

    Dicen que el sevillano Alejandro Alvarado «Alvaradito» tenía una cabeza tan grande «como una plaza de toros», por lo que necesitaba de una montera XXL para cubrirse la testa. Un tarde en la Maestranza, después de ver las buenas condiciones de su astado en capote y banderillas, le consultó a su peón de confianza si se lo brindaba al público. Y Arandita le espetó con guasa: «Sí, debes brindarlo, pero no dejes la montera en el ruedo, porque no te va a quedar sitio para torear».