San Lorenzo de El Escorial, la 'octava maravilla del mundo' a las puertas de la Sierra de Guadarrama
Jardines reales, un teatro dieciochesco, naturaleza protegida y una gastronomía con estrella Michelin completan el perfil de un municipio que su monasterio, apodado la 'octava maravilla del mundo', ha convertido en uno de los destinos de referencia de la Comunidad de Madrid.
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El 2 de noviembre de 1984, reunido en Buenos Aires, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO inscribió en su Lista el Monasterio y Sitio de San Lorenzo de El Escorial, al que sus propios contemporáneos ya habían apodado, cuatro siglos antes, la 'octava maravilla del mundo'. Aquella declaración convirtió a San Lorenzo de El Escorial en el primer conjunto monumental español distinguido con el título de Patrimonio Mundial, y confirmó el atractivo de un municipio que, a menos de una hora de Madrid, invita a descubrirlo con detenimiento, disfrutando al máximo de cada jornada.
La octava maravilla de Felipe II
Felipe II encargó la construcción del monasterio a mediados del siglo XVI como monasterio, palacio, basílica y panteón de la monarquía hispánica, además de en conmemoración de la victoria española en la batalla de San Quintín. La obra, dirigida primero por Juan Bautista de Toledo y después por Juan de Herrera, dio como resultado el mayor conjunto renacentista de España: más de 33.000 metros cuadrados de superficie, 2.673 ventanas y 16 patios interiores.
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Cinco enclaves de la Unesco en Madrid
Ese reconocimiento sitúa a San Lorenzo de El Escorial junto a otros cuatro enclaves que completan el mapa de Patrimonio Mundial en la Comunidad de Madrid: el Paisaje de la Luz, en la capital; la Universidad y el centro histórico de Alcalá de Henares; el Paisaje Cultural de Aranjuez; y el Hayedo de Montejo, con declaración de Patrimonio Natural. Ningún otro territorio de España combina, en un espacio tan reducido, urbanismo renacentista, jardines reales y bosques protegidos bajo el mismo sello de la Unesco.
De la Lonja a la Silla de Felipe II
Alrededor del monasterio se despliega un entorno pensado también para el disfrute cortesano: la Lonja, el amplio atrio que antecede a la fachada principal; el Jardín de los Frailes, trazado en terrazas escalonadas; y dos pabellones de recreo real, la Casita del Príncipe y la Casita del Infante, construidos en el siglo XVIII para las escapadas de la familia real fuera del rigor del monasterio. En las inmediaciones se extiende el Bosque de la Herrería, un extenso monte de encinas y fresnos que conviene recorrer a pie o en bicicleta, y que asciende hasta la Silla de Felipe II, el mirador natural desde el que, según la tradición, el monarca seguía el avance de las obras.
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El casco histórico y sus rincones menos frecuentados
El llamado Conjunto Histórico Artístico de San Lorenzo reserva, lejos del monasterio, un patrimonio civil menos transitado: la Casa de los Oficios, que alojó a los artesanos y trabajadores de la obra real; la Casa de los Infantes y de la Reina; el Real Coliseo Carlos III, inaugurado en 1771 y considerado el teatro cubierto más antiguo conservado de España; y la Casa de la Compaña. En cuanto a planes basados en la naturaleza, el municipio ofrece también el Pinar de Abantos, declarado paisaje pintoresco, con el Arboreto Luis Ceballos como centro de educación ambiental, además del centro didáctico Insect Park y el Club de Golf La Herrería.
En el calendario local hay dos citas ineludibles: el Belén Monumental, que cada diciembre recrea a gran escala las escenas de la Natividad, y una Semana Santa cuyas procesiones recorren el entorno del monasterio.
Gastronomía serrana para paladares exigentes
El restaurante Montia encabeza la oferta gastronómica del municipio: su cocina, centrada en el producto silvestre de la sierra, mantiene una estrella Michelin que recuperó en 2023 tras el incendio que obligó a reconstruir el local. Junto a él, establecimientos como Charolés, Vesta, Cava Alta, Valhalla Experience, La Rueda o La Herrería ofrecen distintas maneras de acercarse a una cocina apoyada en las carnes de Guadarrama y en la micología de temporada. En el terreno dulce, las bizcotelas son la seña de identidad local: un bizcocho cubierto de yema y chocolate que desciende de una receta de 1747 recogida por Juan de la Mata, confitero de la corte de Carlos III, y que los reposteros de San Lorenzo adaptaron hasta convertirlo en su postre más reconocible.
Exe Victoria Palace | Comunidad de Madrid
Puerta de la Sierra de Guadarrama
Por último, San Lorenzo de El Escorial es una de las puertas de entrada al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, con rutas de senderismo que permiten vislumbrar aves tan imponentes como el águila imperial ibérica o el buitre negro.
Y cuando llegue el momento de volver a Madrid, nada como hacer un alto en Las Rozas Village, el centro comercial por excelencia para los amantes de las marcas de lujo.
Hugo Fernández | Comunidad de Madrid
Cómo llegar a San Lorenzo de El Escorial
San Lorenzo de El Escorial ofrece dos maneras muy distintas de llegar desde Madrid. La más habitual es la línea C-8 de Cercanías, con salidas cada hora y un trayecto de poco más de cincuenta minutos desde Príncipe Pío o Chamartín.
La más singular es el Tren de Felipe II, un servicio de temporada que recupera vagones de los años cuarenta arrastrados por una locomotora diésel de los sesenta, y que convierte ese mismo trayecto en una experiencia de otra época. En cualquier caso, el asombro está asegurado durante toda la visita.