Alcalá de Henares, el patrimonio mundial que Madrid guarda a 45 minutos de la Puerta del Sol
Cuna de Cervantes y primera ciudad concebida para albergar una universidad, la localidad complutense reúne un legado histórico que exige, al menos, dos o tres días de visita pausada.
@Belén Imaz | Comunidad de Madrid
A menos de tres cuartos de hora de la Puerta del Sol, con trenes de Cercanías que la conectan con la capital varias veces por hora, se levanta Alcalá de Henares, cuya Universidad y recinto histórico fueron declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1998. Concebida a finales del siglo XV, fue la primera ciudad universitaria planificada del mundo.
Quien se acerca pensando en una escapada de una tarde suele marcharse con la sensación de haberla recorrido solo a medias. Y es que su casco histórico y el hecho de haber visto nacer a Miguel de Cervantes conforman un conjunto que exige al menos dos o tres días de visita pausada, más allá de sus recursos más célebres.
Un imperio del saber hecho piedra
El cardenal Cisneros fundó la Universidad de Alcalá a finales del siglo XV y, con ella, una ciudad entera –la llamada "Ciudad de Dios"– organizada en torno al conocimiento, cuyo trazado sirvió después de modelo a numerosas universidades del continente americano. De aquel proyecto surgió también una aportación lingüística de primer orden: en Alcalá se fraguó buena parte de la codificación del castellano que, con los siglos, acabaría siendo lengua de cientos de millones de hablantes. Y en esa misma ciudad, en 1547, nació Miguel de Cervantes, autor de la obra cumbre de las letras españolas.
Universidad y Cervantes son, así, las dos caras de un mismo relato: el de una ciudad que enseñó a leer, a escribir y a pensar en español.
@Belén Imaz | Comunidad de Madrid
Cinco joyas del patrimonio mundial en Madrid
Alcalá de Henares no es, sin embargo, un caso aislado dentro de la Comunidad de Madrid. La región engloba un total de cinco enclaves reconocidos internacionalmente por su valor patrimonial: el Paisaje de la Luz, en la propia capital; el Monasterio y Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial; el Paisaje Cultural de Aranjuez; el Hayedo de Montejo, con declaración de Patrimonio Natural; y, por supuesto, la Universidad y el recinto histórico de Alcalá de Henares.
@Sara Paniagua | Comunidad de Madrid
Del Paraninfo a la Casa de Cervantes
El itinerario obligado arranca en el Colegio Mayor de San Ildefonso, sede histórica de la Universidad, cuyo Paraninfo –escenario cada año de la entrega del Premio Cervantes– atesora uno de los artesonados más admirados del Renacimiento español. A pocos pasos, la Plaza de Cervantes y la Calle Mayor, la calle soportalada a ambos lados más larga conservada de Europa, con casi 400 metros, marcan el eje sobre el que se organiza la vida urbana desde la Edad Media.
Allí se ubica la Casa Natal de Cervantes, convertida en museo, y la Catedral Magistral de los Santos Justo y Pastor, una de las dos únicas iglesias del mundo –junto con la de San Pedro de Lovaina, en Bélgica– con el título de "Magistral", reservado a templos cuyo cabildo debía estar formado íntegramente por doctores en Teología. Bajo el suelo urbano, los restos de Complutum, la ciudad romana que precedió a la Alcalá medieval, permiten reconstruir capas enteras de historia que se remontan dos milenios atrás.
@Ayuntamiento de Alcalá de Henares | Comunidad de Madrid
Más allá de los grandes iconos
El error más común del visitante apresurado es detenerse ahí. Alcalá acumula, en realidad, un patrimonio mucho más extenso que rara vez figura en la primera visita: el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid; el Palacio de Laredo, sede del Museo Cisneriano; el yacimiento de la Casa de Hippolytus, con sus notables mosaicos romanos; el Teatro Corral de Comedias, uno de los más antiguos de Europa en funcionamiento; el Palacio Arzobispal; el centro de interpretación Los Universos de Cervantes; los restos de la Alcalá medieval y sus murallas; el Monasterio de San Bernardo; los conventos de los Capuchinos y de la Imagen; el Hospital de Antezana, que alberga el Museo de la Medicina del Siglo de Oro; y la iglesia de Santa María la Mayor, con su Capilla de las Santas Formas.
@Guido Gutiérrez | Comunidad de Madrid
A esta lista se suma el Museo de Arte Iberoamericano de la Universidad de Alcalá, que agrupa las colecciones del Museo Luis González Robles y de la Fundación José Félix Llopis y añade una dimensión contemporánea y transatlántica al relato patrimonial de la ciudad.
Para no perderse entre tantos recursos, el Ayuntamiento pone a disposición del viajero distintas guías oficiales, disponibles en la página de turismo de Alcalá de Henares, con propuestas de itinerarios según el tiempo disponible.
Tesoros de la gastronomía complutense
La gastronomía completa el retrato de Alcalá, que mezcla la tradición de la tapa con una repostería conventual de gran arraigo. Las rosquillas de Alcalá, las costradas y las almendras garrapiñadas que aún elaboran las clarisas del convento de San Diego son, más que un capricho dulce, un patrimonio comestible. Por otro lado, restaurantes como La Hostería del Estudiante, Ambigú, Ki-jote o Kuoco representan distintas maneras de entender una cocina que combina el recetario castellano con propuestas más actuales.
@MASánchez | Comunidad de Madrid
Un calendario de citas ineludibles
Quien planifique su visita con margen puede además hacerla coincidir con alguna de las citas culturales más interesantes de la ciudad: Complutum Renacida, que revive cada año el pasado romano de la urbe; la Semana Cervantina, dedicada a la figura del escritor; o una Semana Santa declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, que recorre con sus procesiones el mismo casco histórico reconocido por la Unesco.
@Comunidad de Madrid
La Alcarria madrileña, para prolongar el viaje
Si se dispone de más tiempo, Alcalá puede convertirse en puerta de entrada a la Alcarria madrileña, una comarca aún poco transitada por el turismo pese a su interés. Nuevo Baztán, con su conjunto palaciego y su bodega histórica; Olmeda de las Fuentes, uno de los municipios más pequeños de la región; y Loeches, que custodia el panteón de los Duques de Alba, completan una excursión capaz de alargar la estancia sin salir de un entorno próximo a la capital.
Cómo llegar a Alcalá de Henares
La cercanía a Madrid es, precisamente, uno de los argumentos de mayor peso a favor de Alcalá de Henares: apenas 45 minutos separan la ciudad complutense del centro de la capital, con conexiones frecuentes por Cercanías. Los más nostálgicos pueden optar además por el Tren de Cervantes, un servicio turístico que recupera la experiencia del viaje en ferrocarril histórico entre Madrid y Alcalá.
Una combinación de proximidad, patrimonio y variedad de propuestas que explica por qué, cada vez con más frecuencia, quienes llegan pensando en pasar una tarde acaban quedándose todo el fin de semana.