Siete buenos restaurantes para comer en Santiago de Compostela

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La capital de Galicia atraviesa por un gran momento gastronómico. Esta es nuestra selección para disfrutar

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  1. Acio

    Iago, al fondo, en la cocina de Acio
    Iago, al fondo, en la cocina de Acio

    Santiago de Compostela atraviesa, en lo gastronómico, por un gran momento. Restaurantes de cocina moderna pero sensata, dos términos que no siempre van de la mano; espacios aparentemente informales tras los que se aprecia un gran trabajo de puesta en escena; recuperación del producto gallego como elemento principal de los platos; revisión del recetario tradicional como base de nuevas elaboraciones; apertura al mundo con la incorporación de técnicas y de conceptos globales; una evidente mejora del servicio de sala; y bodegas bien puestas al día, sobre todo en lo referente a vinos gallegos. Un escaparate muy completo del buen momento por el que pasa la cocina gallega y que se apoya en nombres consagrados, reforzados por una nueva generación de jóvenes chefs que está llamados a alcanzar grandes metas. Estos son nuestros restaurantes favoritos en la capital compostelana.

    Acio

    La de Iago Castrillón es la cocina más atractiva del momento en Santiago. Cocina fresca con mucho desparpajo y siempre sobre la base del producto gallego y del recetario de su tierra, que actualiza convenientemente. Un buen menú degustación por poco más de 40 euros, precio muy competitivo, con algunos platos sobresalientes como el sashimi de xarda (con encurtidos, lechuga de mar y wasabi fresco). Sus verdinas en verde con toques anisados ganaron el año pasado el premio al mejor plato vegetal. Otros buenos platos, el rodaballo con guisantes o las albóndigas de capón. Además de la cocina, entre los puntos positivos un excelente pan casero (ojo al de trigo sobre hoja de berza, al estilo de la marina lucense), y una buena carta de vinos, no muy larga pero inteligente, bien surtida de champanes y algunos blancos europeos a buen precio, además de la completa oferta de blancos gallegos. De esta bodega, y de la sala, se ocupa con acierto Eva Pizarro, la mujer de Iago. Además, entre semana, a mediodía, sirven un correcto menú express por 12 euros. Cuentan también con una barra de tapas.

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  2. Casa Marcelo

    Durante más de una década, Marcelo Tejedor fue uno de los abanderados de la nueva cocina gallega. En este pequeño local situado muy cerca de la catedral compostelana llegó a obtener una estrella Michelin. El año pasado decidió dar un giro radical a su trabajo, abandonó la alta cocina, el menú degustación único, y reconvirtió el restaurante en un espacio informal, una especie de taberna de especialidades gallegas y japonesas (aunque también con algunos guiños a otras cocinas como la china, la mexicana o la peruana) cuyo principal objetivo es dar bien de comer a un precio contenido. Sobre la idea de una mesa compartida por los clientes en los tres espacios en que se divide el local, uno de ellos una barra de sushi. Entre sus platos, sardina con tomate y jengibre, capuchino de nécoras, gilda de merluza de Celeiro, carnitas, cabracho frito con chile jalapeño, o unos dimsum de chorizo criollo.

  3. Abastos 2.0

    Iago Pazos y Marcos Cerqueiro han hecho de este espacio en el Mercado de Abastos compostelano una peculiar taberna con mesa compartida. Concepto muy moderno e informal, diferente a casi todo, imposible de encasillar, basado en un menú fijo de siete platos sencillos elaborados con los productos más frescos, pescados especialmente, que encuentran cada día en el mismo mercado. Un modelo de negocio diferente pensado para disfrutar en un ambiente relajado. Enfrente mismo tienen local, Abastos EGC (Espacio Gastro Cultural), que reúne un poco de todo: comedor, taller, lugar de encuentro. Aunque el menú varía continuamente anoten platos como historia de un calamar (dos partes, un caldo y aros rellenos con mejillón y calabaza con vinagreta de cítricos); xarda marinada; navaja con gel de agua de mar; cacho de escacho (un trozo de rubio en ceviche); berberechos de la ría (de nuevo en dos versiones: al vapor en cafetera express, y aromatizados con hierbas); merluza al vapor con una crema de aceitunas; salmonete e cabaciño (un gran lomo al vacío con juliana de calabacín); pataca da matanza (una patata de cocido, o crocal (filetitos de vaca vieja a la brasa sobre grelos y mostaza). De postre, manzana dulce en texturas. Siempre un producto excelente tratado con respeto y mimo en todos los casos. Puntos, tanto de pescados como de carnes, impecables.

  4. La Tacita de Juan

    tripadvisor

    Para quien busque en Santiago buena cocina tradicional, sin florituras de ningún tipo, en un entorno confortable, esta es la dirección adecuada. Ambiente familiar y espléndido producto, especialmente mariscos y pescados. Para empezar, unas estupendas xoubiñas de Rianxo, fritas o a la plancha, o unos pimientos de Herbón (mal llamados de Padrón). Buenos camarones, cigalas de museo, pulpo a feira, almejas, zamburiñas, percebes, salpicón de lubrigante... Y de pescados, merluza a la gallega o en taquitos rebozados, mero, lenguado y otros muchos. De fuera del mar, guisos populares como las nabizas con chorizo o los grelos con ajada. Y de postre, muy buena tarta de queso o unas filloas caramelizadas.

  5. La Bodeguilla de San Roque

    Taberna muy popular, con personal superamable, que los fines de semana se llena a reventar con gente esperando mesa. Cocina popular, un tanto ecléctica pero bien resuelta que depende mucho de las sugerencias del día. Para abrir boca buena oferta de embutidos. Y luego luriñas (chipirones) fritas, sartén de pulpo y langostinos, lacón con pimientos, sabroso bacalao a la parrilla, albóndigas, entrecot de ternera gallega... Ricos postres como el flan de castañas o el requesón de Las Neves con nueces y miel de castaño. También un buen surtido de quesos, muchos de ellos gallegos.

  6. A Tafona

    En una casa del centro histórico de Santiago, que también es hotel, muy cerca del Mercado de Abastos, este restaurante ha subido muchos enteros en los últimos años en lo que a calidad de su cocina se refiere. Cocina de autor, tradicional pero con algunos toques de vanguardia y siempre un producto muy seleccionado de temporada, buena parte del cual procede de una huerta propia. El comedor, en piedra y madera, es muy bonito. Al frente de los fogones Lucía Freitas y Nacho Tierno, quienes tras trabajar varios años en importantes restaurantes de España, se conocieron en Mallorca y decidieron regresar a su Galicia natal para poner en marcha su propio negocio. En su carta, platos como el carpaccio de bacalao con aceitunas, el ravioli de jamón asado o la papada de cerdo con cigalas al limón. Y todo con precios muy comedidos.

  7. Café de Altamira

    De los mismos propietarios que O Curro da Parra, uno de los sitios de tapeo moderno más interesantes de Santiago, este restaurante es una de las novedades más atractivas de la capital gallega. Se encuentra en el Pazo de Altamira, un antiguo pazo reconvertido en hotel con encanto, y es un buen lugar para descubrir una buena cocina gallega actualizada, sin estridencias, en un ambiente muy informal. Como ocurre en otros restaurantes compostelanos, su proximidad al Mercado de Abastos (está justo enfrente) les permite proveerse de producto muy fresco. El responsable es el joven Alex Tarrio, que trabajó junto a cocineros destacados como Marcelo Tejedor o Paco Morales. Platos como el jurel lañado, la merluza al vapor con una falsa bullabesa de gamba o el jarrete estofado con vino del país.