PRUEBA

Infiniti Q30: una rareza que convence

Probamos las versiones diésel de 109 y 170 CV de la marca de lujo de Nissan

MADRIDActualizado:

Pese a los intentos de ofrecer siempre una visión imparcial de los modelos que probamos, en este caso he de reconocer que a priori no esperaba demasiadas sorpresas con el Q30 de Infiniti. Era un coche que en el fondo, no quería que me gustase.

En parte por su aspecto exterior, un tanto curioso o peculiar, pero al mismo tiempo atractivo. Y porque en el fondo lo que esperaba encontrar era un Nissan con unos acabados interiores más lujosos y refinados, y poco más.

Pero el coche sorprende una vez que uno se sube en su interior, arranca y lo pone en marcha. En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de poner a prueba sus dos mecánicas diésel, de 1.5 litros y 109 CV, y la más potente 2.0 de 170 CV.

En ambos casos el coche es la primera incursión de Infiniti en el segmento de vehículos compactos de lujo, o alta gama. Su aspecto, que puede llegar a recordar a un SUV o todocamino compacto es lo que más llama la atención. Sobre él se posan multitud de miradas curiosas, personas que no dudan a la hora de preguntarnos por la marca y modelo, la que a Infiniti todavía le queda un recorrido para lograr cierta popularidad en España.

Pero lejos de ser un todocamino, el Q30 es más un coupé con una postura elevada de conducción, con gran espacio para los ocupantes y el equipaje, y sobre todo es cómodo, muy cómodo. Por lo menos desde el punto de vista del conductor, porque el pasajero de la plaza delantera no dispone en su asiento de regulador de altura del asiento. Esto puede hacer que, dependiendo de su estatura, y debido a la inclinación del parabrisas, pueda llegar a tener la cabeza muy derca del techo. Pero esta es también la única pega que le podemos poner al coche.

Los dos motores responden rápido a la hora de pisar el acelerador. Son dos diésel silenciosos, pero el de 109 CV destaca especialmente por su reducido consumo. La cifra media homologada es de tan solo 3,9 litros a los 100. En la práctica, combinando conducción urbana, carretera y autopista, nuestra media se acercó bastante a los cinco litros, lo que está muy bien para un vehículo de este tamaño y características. Si lo que buscamos son más prestaciones, deberemos decantasrnos por el de 170 CV, en nuestra prueba con cambio automático DCT de siete velocidades, con un consumo medio homologado de 4,4 l/100 km (en nuestra prueba no llegó a superar los 6 litros), una velocidad máxima de 220 km/h, y una aceleración de 0 a 100 en 8,3 segundos.

El Infiniti Q30 está disponible en dos acabados, básico y Premium, además de una versión Q30 Sport. Tanto el Q30 como el Q30 Sport tienen su propia personalidad, incluso en cuestiones de diseño y dimensiones. En concreto, el modelo Q30 Sport (de 1.475 mm) es 15 mm más bajo que el Q30 base o Premium. También presentan diferencias en el rendimiento de marcha gracias a los ajustes individuales de la suspensión y a las características distintivas de conducción, lo que ofrece a los compradores de automóviles compactos de alta gama la posibilidad de elegir atendiendo a sus preferencias y necesidades personales.

En cuanto a su equipamiento, de serie incluye elementos como espejos eléctricos calefactados, faros delanteros halógenos con línea distintiva Infiniti de LED, faros traseros combinados de LED, sistema de ayuda de arranque en pendiente, el sistema de advertencia de colisión frontal o el sistema Bluetooth para conectividad con teléfonos móviles y reconocimiento de voz.

Infiniti es una marca «premium». Lo que nos puede hacer pensar que, con estas características y este equipamiento, se trate de un coche al alcance de no muchas economías familiares. Pues aquí nos encontramos con el argumento definitivo culpable de que pese a nuestras reticencias iniciales, el coche acabase formando parte de nuestros «favoritos». Su tarifa de partida, para el modelo de 109 CV, es de 23.900 euros. Lujo contenido y más o menos asequible.