DESDE MI ESCAÑO

«Jaque Matos» al comercio

Amplíe sus miras señor director general, que hay más mundo detrás del Teide o del Roque Nublo

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GUSTAVO Matos no se entera. El director general de Comercio del Gobierno de Canarias vive cómodamente en sus mullidos sillones y mesas de maderas nobles, pero es incapaz de ver la realidad a través de las cristaleras de su despacho. Este insigne socialista lagunero, rescatado por mor de la aritmética electoral para ocupar un carguito en el chiringuito presidencial de Paulino Rivero, en vez de estar lustrándole los zapatos y los discursos a Fernando Clavijo en la Ciudad de los Adelantados, aún se cree que toda Canarias es como la Vega lagunera, donde sólo existen fincas y pequeñas ventitas. Vamos, para Matos la realidad insular no ha debido evolucionar en ninguna de sus vertientes.

Pues señor Matos, hay que salir más, ponerse en contacto con la realidad, hablar con los empresarios, con los consumidores y ver cómo es la propia dinámica del mercado la que exige adaptarse a los nuevos tiempos. La libertad de horarios es impepinable, por mucho que a nuestras autoridades les dé alergia eso de abrir la mano por miedo a que sólo sean los grandes los que aprovechen la tesitura. Pero, vamos a ver, cualquier comerciante que se precie acaba llevando su negocio a esas grandes superficies porque sabe que al socaire de un Carrefour o un Alcampo acaban también fidelizando clientela. Sólo es cuestión de tener paciencia y saber convencer al público para acabar con una caja con superávit.

Sin embargo, los políticos tienen la dichosa manía de querer enredar en todo, de acometer un intervencionismo atroz que acaba fastidiando cualquier iniciativa empresarial. Precisamente, a mayor regulación, más trabas para que un negocio pueda salir adelante, y eso lo han entendido a la perfección en la Comunidad de Madrid, donde no sólo han permitido desde hace medio año la libertad plena de horarios, sino que también se han reducido a cuestiones muy básicas los trámites para obtener los permisos de apertura y puesta en marcha de un establecimiento. Aquí, por la capital de España, se entiende que el tejido comercial dinamiza la economía de la zona.

En Canarias, desgraciadamente, se sigue con una política demasiado caciquil, excesivamente proteccionista, se tiene un miedo exacerbado a lo que pueda venir. Pero, vamos a ver, ¿es que los empresarios de las Islas son menos hábiles que el resto? Claro que no, pero los dirigentes locales, presos de un patético provincianismo, les meten el miedo en el cuerpo para que acaben tirando piedras contra su propio tejado. El fantasma de ¡qué vienen los de afuera! está ya muy manido. Señor Matos, véngase un fin de semana a Madrid y pasee usted por el centro, un domingo a mediodía o por la tarde. Se sorprendería usted. Amplíe sus miras señor director general, que hay más mundo detrás del Teide o del Roque Nublo.