Córdoba

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Desentrañando el vacío del lenguaje

El Centro Al-Mudarïs, único en España, ha enseñado a hablar desde 2003 a unos 200 niños con muy serias dificultades

Día 29/11/2011 - 09.58h

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Pocas cosas hay tan complejas como el desarrollo del lenguaje en el ser humano, y no hay nada que desaliente —ni atemorice— más a unos padres que ver cómo sus hijos no terminan de arrancarse a hablar, entre otras cuestiones porque ese problema suele ir ligado a retrasos mentales o sensoriales. Y, lo que es peor, si un niño no habla, difícilmente podrá evolucionar plenamente.

En Córdoba, el Centro Al-Mudarïs, que ayer recibió de manos de la Consejería de Salud el certificado de calidad sanitaria que acredita y avala sus métodos, está especializado en desentrañar las razones por las que un pequeño es incapaz de absorber la información que circula en su entorno y aplicar las técnicas necesarias para que esa persona acabe desplegando el lenguaje y, a través de él, poder aprender.

Desde que abrió sus puertas en 2003, por sus aulas han pasado ya casi dos centenares de jóvenes, a razón de una media de 30 chavales por curso, como ocurre en la actualidad. La mayoría de la provincia de Córdoba, pero también de otros puntos de Andalucía, de España e, incluso, del extranjero. Acuden con trastornos de diferente tipo, desde autistas, hasta hipoacúsicos o con discapacidad visual. Y todos ellos «desarrollan en algún nivel el comportamiento verbal y siempre por encima del punto con el que llegaron a este centro», según uno de los directores de Al-Mudarïs, José Julio Carnerero. Y, aunque cada niño es un mundo y llega hasta donde puede llegar, eso implica un cien por cien de éxito en los resultados.

De hecho, Al-Mudarïs, por las características de la metodología y de los componentes en la enseñanza que aplica, es el único centro de sus características que existe en Andalucía, por lo que se convierte en todo un referente en el que mirarse en lo que a atención temprana se refiere. Pero, según Carnerero, es también de los pocos que existen en España, ya que tan sólo hay otro «similar» en Oviedo, el Centro Ciel, que cuenta con otra sede en Barcelona, y con quienes «tenemos muchos vínculos en materia de investigación e intercambio».

Detección y aprendizaje

Lo importante para los padres es intentar detectar las primeras anomalías en el niño y actuar cuanto más rápido mejor. «Si un niño no mantiene contacto visual, no sigue instrucciones, no balbucea o no hace imitaciones, eso es indicativo de que va a necesitar enseñanza, y lo bueno es que se puede iniciar a una edad muy temprana, que es lo aconsejable».

Así, en Al-Mudarïs se han tratado a niños desde el año y medio de vida, «y se podría comenzar antes», hasta una edad sin límites. Actualmente, hay un joven de 18 años y otro más de 20 que reciben enseñanza en el centro, aunque éste último lleva acudiendo allí desde que empezó a funcionar.

Una de las principales razones de la eficacia de este centro es la meticulosidad de su procedimiento. Primero se realiza un análisis de conducta del paciente a tratar y luego se le aplican de forma personalizada —cada alumno tiene a una persona atendiéndole— procedimientos y técnicas que han sido validados científicamente. «Además, en el proceso están muy implicadas las familias y la efectividad la medimos en base a si el niño está aprendiendo o no; ésa es la clave». A eso se le añade la calidad de sus profesionales, procedentes de la educación o la psicología, a los que se forma en la metodología a nivel interno.

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