e.c.. Para la mayoría de mortales, un Rolls-Royce es un automóvil inalcanzable. Sin embargo, entre su selecta y pujante clientela (la marca aumentó ventas en 2011 un 30,5% en todo el mundo, situando un total de 3.538 unidades) se estila adquirirlo lo más diferenciado y exclusivo posible. De ello se encarga la división de personalización del fabricante británico.