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Otra pirueta

La renuncia de Chacón es un parche para la reunión de mañana en Ferraz, pero también un catalizador de los enfrentamientos del PSOE

Día 27/05/2011

LA renuncia de la ministra de Defensa, Carme Chacón, a optar a la candidatura socialista para las elecciones generales de 2012 demuestra la falta de sinceridad con la que la dirección del PSOE, empezando por su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, está dirigiendo este proceso de quiebra poselectoral. Las proclamas del presidente del Gobierno sobre la ejemplaridad de la democracia interna del PSOE se convierten en una farsa ante la satisfacción que ha provocado la renuncia de Chacón. Dicen unos socialistas que quieren primarias, pero al mismo tiempo no quieren más de un candidato, degradando así el concepto electoral. También dicen que asumen la derrota, pero no quieren un congreso de renovación, que es lo propio tras una debacle como la sufrida. Esta sucesión de acontecimientos parece encubrir una designación del candidato a dedo tras una parodia de democracia interna, de tal manera que no ponga a Zapatero fuera de la Secretaría General, ni al PSOE fuera del poder, al menos hasta marzo de 2012. El PSOE está dejándose en esta resaca poselectoral el escaso crédito que le quedaba como partido gobernante, revelando una absoluta falta de criterio para saber qué rumbo tomar tras el veredicto de las urnas. El afán por eliminar candidatos y la ansiedad por la pérdida del poder descubren un PSOE carente de fortaleza ideológica y expuesto a la debilidad de estos años de zapaterismo, es decir, de gestión oportunista de la bonanza económica, de agitación radical de la sociedad y de falta de consistencia en los principios. En definitiva, el PSOE paga la factura de haber cambiado sus siglas por las de ZP.

A pesar de su aparente generosidad, la renuncia de Chacón no soluciona el problema socialista. Es un parche para la reunión del Comité Federal de mañana, pero también un catalizador de las contradicciones y los enfrentamientos internos. La encrucijada socialista no era la candidatura de Carme Chacón, sino continuar o no con Rodríguez Zapatero como secretario general. La encrucijada socialista no es simular primarias o abrirse en canal en un congreso extraordinario u ordinario, sino abandonar o no la banalidad ideológica del zapaterismo. En este momento, el PSOE se está comportando como un partido de perdedores que no asumen que lo son, y esa ignorancia la paga España con una inestabilidad mucho mayor que la que podría generar una convocatoria anticipada de elecciones generales. Zapatero le está haciendo al PSOE lo mismo que le ha hecho a España en siete años.

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