Joyas joyas del arte mudéjar en España

Joyas joyas del arte mudéjar en España

Obras de indispensable visita para conocer un estilo único en el mundo

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Obras de indispensable visita para conocer un estilo único en el mundo

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  1. Palacio de Pedro I en el Real Alcázar de Sevilla

    Otoño es una estación perfecta para hacer escapadas turísticas y descubrir las maravillas que esconde España. Ciudades, villas y pueblos guardan con celo joyas arquitectónicas de siglos pasados que retratan la vida y obra de otros tiempos. En esta ruta recorremos diez enclaves que guardan los secretos del mudéjar, ese arte de que se desarrolla en los reinos cristianos de la península ibérica por gentes de religión musulmana y cultura árabe que permanecieron tras la conquista de su territorio. Sevilla, Teruel, Toledo o Segovia tienen algunos de los ejemplos del arte mudéjar que abarca desde el siglo XI al XVI con claras influencias del arte cristiano.

    Palacio de Pedro I

    En 1364, Pedro I de Castilla decidió construir el denominado Palacio de Sevilla, considerado el más completo ejemplo de la arquitectura mudéjar en España. Posteriormente se levantaron también la Capilla Gótica, el apeadero, el Patio de la Montería y los Grutescos de los jardines.

    El palacio de Pedro I se convirtió en el primer palacio de un rey castellano que no estaba protegido tras los muros y defensas de un castillo, y alcanzando el aspecto mudéjar que hoy conserva y asombra por su riqueza y ornamentación.

    En 1366 cuando estuvo terminado comenzó una guerra civil que enfrentó a Pedro I con su hermanastro Enrique II, y que terminaría con la muerte de Don Pedro en 1369, por lo que no parece que el rey Pedro, pudiera disfrutar el nuevo palacio por mucho tiempo.

  2. Iglesia parroquial de San Marcos (Sevilla)

    Sus características generales responden a las de las iglesias parroquiales del siglo XIV, de estilo gótico-mudéjar, siendo una de las menos transformadas de ese grupo, a pesar de las muchas vicisitudes sufridas por el edificio a lo largo del tiempo.

    De planta rectangular, cuenta con tres naves, siendo las laterales de testero plano y la central de ábside ochavado cubierto con bóvedas nervadas de ladrillo. De gran prestancia son los arcos que separan estas naves, de arco de herradura apuntados y enmarcados en alfiz, que descansan sobre pilares rectangulares. El arco toral o de acceso a la Capilla Mayor es de estilo gótico u ojival, apuntado, y se apoya en dos grandes columnas.

    El interior del templo, de paredes blancas, se encuentra prácticamente libre de decoración añadida, lo que hace resaltar aún más la belleza de sus elementos constructivos, destacando entre sus bienes muebles una imagen de San Marcos que se atribuye al círculo artístico de Juan de Mesa. Destaca también la imagen de un Cristo Yacente, obra del escultor José Lemus.

  3. Torre del Salvador (Teruel)

    La torre de la iglesia del Salvador de Teruel es una edificación del mudéjar aragonés catalogada en 1986 como Patrimonio de la Humanidad. Fue erigida durante el esplendor del Reino de Aragón en el siglo XIV, cuando aún la población musulmana pervive en la ciudad gracias a los fueros de Alfonso II.

    La torre imita la estructura del minarete almohade con dos torres cuadradas concéntricas entre las que se sitúan las escaleras. La torre interior presenta tres pisos superpuestos cubiertos con bóveda de crucería y un campanario con arcos apuntados y de medio punto. En su ornamentación dominan los arcos mixtilíneos, los sebka y la cerámica vidriada en colores verdes y blancos. Para el ascenso se deben salvar 122 escalones, en las paredes enyesadas se pueden observar grafitos de la época de la construcción.

    El conjunto monumental mudéjar de la ciudad de Teruel fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.

  4. Torre de San Pedro (Teruel)

    La Iglesia de San Pedro de Teruel es una iglesia del siglo XIV perteneciente a la arquitectura mudéjar de Aragón, declarada Patrimonio de la Humanidad. Su campanario, la torre de San Pedro, es el ejemplo más antiguo del mudéjar turolense y data del siglo XIII. El interior del templo fue decorado entre 1896 y 1902 en estilo modernista neomudéjar por Pablo Monguió Segura y el artista plástico Salvador Gisbert, que erigieron, además, un nuevo claustro. En una de sus capillas laterales yacieron los Amantes de Teruel. Desde 2005 se visitan en el Mausoleo de los Amantes, un espacio museístico construido anexo a la iglesia.

    Fue declarada Bien de Interés Cultural el 3 de junio de 1931. La Unesco señaló la Iglesia de San Pedro como uno de los edificios representativos del conjunto mudéjar de Teruel, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986.

  5. Sinagoga de Santa María la Blanca (Toledo)

    En la monumental ciudad de Toledo se levanta Santa María la Blanca, construcción mudéjar, creada por canteros moros. Corría el año 1.260 cuando la comunidad judía de Toledo obtuvo un permiso extraordinario del rey Alfonso X para reconstruir «la mayor y más hermosa sinagoga de España», siendo esto opuesto a una bula del papa Inocencio IV.
    En la actualidad el edificio pertenece a la Iglesia católica, pero no se realiza culto en él. Se encuentra abierto al público y funciona como museo.

    Sus elementos de arquitectura incluyen paredes blancas y lisas, hechas de ladrillo, arcos de herradura y 32 pilares de ladrillo recubiertos por cemento y cal con decoraciones geométricas en los frisos y vegetal en los capiteles de los pilares. Todas estas características y la distribución de los espacios, con sus naves formadas por la sucesión de arcos de herradura soportados por pilares, tienden a recordar la tipología propia de una mezquita.

    Este templo sirvió de modelo para importantes sinagogas europeas y americanas construidas que a lo largo del siglo XIX.

  6. Parroquia de Santiago del Arrabal (Toledo)

    La Iglesia de Santiago del Arrabal en Toledo, es una de las mejores muestras del mudéjar toledano. Está compuesta por muros de mampostería y ladrillo con puertas enmarcadas en arcos de herradura polilobulados.
    Destaca su ábside triple con tres pisos de arcos de medio punto, apuntados y polilobulados. En el interior los arcos de las naves son góticos, igual que la bóveda del crucero mientras que el retablo es renacentista con decoración plateresca, obra de Francisco de Espinosa con imágenes de las vidas de Cristo y Santiago.
    En el interior se puede contemplar símbolos árabes como la mano de Fátima o inscripciones en el techo de madera.

  7. Parroquia de San Lorenzo de Sahagún (León)

    En la provincia de León, más concretamente en Sahagún encontramos otro de los mejores ejemplos de arquitectura mudéjar de carácter híbrido, con elementos románicos, góticos y musulmanes, nos referimos a la iglesia de San Lorenzo, parroquia de la villa.
    Construida enteramente en ladrillo su planta interior es basilical de tres naves, separadas por tres líneas de arcos apuntados. La planta se completa en su cabecera con tres ábsides semicirculares precedidos por sus correspondientes tramos rectos. Las naves laterales se cubren con una techumbre de madera mientras que la nave central tiene bóvedas de arista en yeso del siglo XVIII. Los tres ábsides de la cabecera están cubiertos con bóveda de cuarto de esfera, mientras que el tramo recto entre los ábsides y las naves acaba en bóveda de cañón.

    En el exterior, el mayor interés está, por una parte, en la cabecera de la iglesia con el triple ábside y, por otra, en la magnífica torre sobre el tramo central. La torre por su parte, muestra arquetípica de la arquitectura románica de ladrillo, consta de cuatro cuerpos de planta cuadrada, que van progresivamente decreciendo con la altura.

  8. Iglesia de la Lugareja (Arévalo, Avila)

    La Ermita de la Lugareja o iglesia de Santa María de Gómez Román es una ermita situada a las afueras de la población abulense de Arévalo, considerada uno de los más destacados monumentos del mudéjar.

    Construida en el siglo XII, el edificio que se conserva fue la cabecera de la iglesia del Convento cisterciense de Santa María de Gómez Román. Cuenta con un ábside triple decorado con una serie de arcos. Sobre el crucero se encuentra un cimborrio, decorado en la parte exterior por una serie de siete arcos de ladrillo en cada fachada.

  9. Iglesia de San Andrés (Calatayud)

    En Zaragoza, en concreto en Calatayud está la Iglesia de San Andrés uno de los pocos templos mudéjares de tres naves que se separan con arcos apuntados ligeramente en herradura.

    Levantada entre los siglos XIV y XV la iglesia original de estilo gótico-mudéjar tenía tres naves, mayor la central, y tres tramos cada una con una cubierta con bóveda de crucería y rematadas por un testero recto. Fue en el siglo XVI cuando se amplió la nave en un tramo, se sustituyó la cabecera recta por un ábside poligonal, se reformó el crucero y se construyó la torre que se alza en su ángulo suroccidental.

    Primitivamente tuvo techumbre de madera, sustituida en los siglos XIV y XV por las actuales bóvedas de crucería. Su aspecto recuerda a las iglesias mudéjares andaluzas del siglo XIII, así como también a las mezquitas almorávides y almohades de los siglos XI y XII.

  10. Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

    El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en Cáceres, es un caso particular. Construido a lo largo de los siglos XIII al XVIII la edificación cuenta con una mezcla de estilos que van desde el gótico, mudéjar, renacentista, barroco hasta llegar al neoclásico. La Iglesia ha sido edificada tres veces a lo largo de su historia y mudéjar solo queda un ábside.

    Destacamos su claustro, uno de los mejores mudéjares, construido entre 1389 y 1405. Se compone de dos plantas de forma rectangular, con unos 40 metros de lado y doble número de arcos en el cuerpo alto con respecto al bajo.

    Real Monasterio de Santa María de Guadalupe fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1993.

  11. Castillo de Coca (Segovia)

    El castillo de Coca, construido en el siglo XV, en la localidad Segoviana del mismo nombre está considerado una de las mejores muestras del gótico-mudéjar español y está declarado Monumento Nacional.
    Su construcción, atribuida a los alarifes sevillanos, se realizó principalmente en ladrillo, utilizado no sólo como material de obra, sino también como elemento decorativo; la piedra caliza aparece en las aspilleras, las columnas del patio de armas y otros elementos decorativos.
    El recinto inferior es de planta cuadrada, y se encuentra flanqueado en sus esquinas por cuatro torres, siendo la de mayor tamaño la torre del homenaje, recorrida en su interior por una angosta escalera de caracol realizada en ladrillo que permite el acceso a diversas plantas destinadas a capilla, sala de armas y otras estancias.

    Propiedad de la Casa de Alba fue cedido al ministerio de Agricultura de España hasta el año 2054.