El Mejor Rincón de España de 2014 será...
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El Mejor Rincón de España de 2014 será...

Diecisiete joyas del turismo español, uno por cada Comunidad, participan en el concurso de Guía Repsol. Estos son los aspirantes

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Diecisiete joyas del turismo español, uno por cada Comunidad, participan en el concurso de Guía Repsol. Estos son los aspirantes

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  1. Las 17 comunidades a concurso

    España es un país de contrastes con pueblos, paisajes y elementos naturales de singular belleza que se esconden en las 17 comunidades autónomas. La Guía Repsol, por tercer año, quiere sacar del anonimato estas joyas y reafirmar su compromiso con el turismo en España a través de un concurso que descubre lugares de gran interés patrimonial y natural. La Guía Repsol ya tiene seleccionados los 17 lugares que competirán por ser el «Mejor Rincón 2014».

    Durante la primera fase del concurso los usuarios de Guiarepsol.com, principales protagonistas del concurso, han participado activamente, llegando a proponer un total de 1.034 lugares que aspiraban a convertirse en candidatos al «Mejor Rincón 2014».

    Entre todas las propuestas presentadas, Guía Repsol ha seleccionado 17 rincones, uno por comunidad autónoma. A partir de este momento da comienzo la fase de votaciones, en la que los internautas pueden votar entre los 17 lugares escogidos hasta el 26 de agosto, fecha en la que se darán a conocer las dos localidades finalistas.

    La Iglesia de la Magdalena (Olivenza) y la Cueva de Pozalagua (Karrantza), que lograron convertirse en el Mejor Rincón 2012 y 2013, han experimentando un incremento de turismo con cifras sin precedentes, llegando a duplicar el número de turistas en Olivenza o incrementarlos hasta un 70% en Karrantza, con la repercusión económica que ello conlleva.

  2. Peña de Arias Montano (Alajar, Huelva)

    En el caso de Andalucía han sido 125 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado la Peña de Arias Montano por su originalidad y bello entorno.

    Se trata de una peña de roca caliza con vistas sobre el pueblo de Alájar, la sierra de Aracena, y hasta el mar, que está a 80 kilómetros. Pero además del paisaje sur de Huelva, el viajero podrá disfrutar de la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, rodeada de grandes pinos piñoneros que cuelgan sobre el abismo, convirtiéndola en uno de los lugares de peregrinación más importantes de la comunidad.

  3. Casa de la Julianeta (Albarracín, Aragón)

    En Aragón han sido 62 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado la Casa de la Julianeta por su originalidad y bello entorno.

    La Casa de la Julianeta, tan inclinada que parece a punto de derrumbarse, es la Torre de Pisa de Albarracín, el monumento más emblemático de uno de los pueblos más bellos de Teruel y de toda España. Data del siglo XIV y se levanta en el ángulo agudo que forman dos calles en cuesta (la del Portal de Molina y la de Santiago), lo que acentúa la sensación de desequilibrio. Construida a base de yeso y madera, tiene algo de cuadro cubista, con una perspectiva caprichosa. Quizá por eso se ha reconvertido tras su rehabilitación en un taller de artistas, aunque sin perder por ello su carácter residencial. Como mejor se ve y se fotografía es a través del portal de Molina, un arco abierto en la muralla larguísima de este precioso pueblo serrano.

  4. Braña de La Pornacal (Somiedo, Principado de Asturias)

    En el caso de Asturias han sido 73 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado la Braña de La Pornacal por su originalidad y bello entorno.

    La braña de La Pornacal es la mayor y mejor conservada de las que se encuentran en Somiedo, tierra de osos y de vaqueiros de alzada. En una hora, caminando por una pista señalizada desde Villar de Vildas, se llega a este núcleo de 32 teitos (chozos de piedra con tejado vegetal). Están organizados en cuatro barrios distintos y eran usados por los pastores en verano, que llegaban hasta aquí buscando con sus vacas los frescos pastos montanos. Cada una de estas chozas sigue aún conservando la división original: una parte, el llar, para el pastor y la otra, para el ganado. Rodeado de prados, hayedos y cumbres, el poblado celta, es una foto antiquísima, pero aún vivamente coloreada, de los días en que la trashumancia se hacía a pie y no en camiones.

  5. Laguna de Garxal (Cataluña)

    En el caso de Cataluña han sido 52 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado la Laguna de Garxal por su originalidad y bello entorno.

    Estar frente a la laguna de Garxal es contemplar la creación del mundo. Los sedimentos que arrastra el poderoso Ebro ganan terreno incesantemente al mar, formando barras, islas y lagunas como ésta, que recibe la constante visita de gaviotas, gaviotines y otras mil aves. Impresiona pensar que el autor de todo esto, el Ebro, que actualmente desemboca aquí, lo hacía en tiempos de los romanos en Amposta, hoy a 25 kilómetros del mar. Hay un itinerario para ciclistas y caminantes, salpicado de observatorios, que permite bordear el enclave.

  6. La Vegueta (Canarias)

    En el caso de Canarias han sido 21 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado La Vegueta por su originalidad y bello entorno.

    En el barrio de La Vegueta se fundó la ciudad, sobre una vega donde había tres palmas y mucho por hacer, mucho por conquistar. En la Casa de Colón, si se escucha con el corazón, resuena la voz del Almirante pidiendo ayuda al gobernador porque se le había roto el timón de la Pinta. Otro lugar especialmente sugerente es la calle Los Balcones, de pulcro empedrado, que enfila hacia el mar entre casas de noble y antigua traza. Nadie diría que detrás de estas fachadas se esconde el Centro Atlántico de Arte Moderno, el principal museo de arte contemporáneo de Canarias. Las casas del barrio esconden tras sus muros de piedra patios conservados prácticamente igual que cuando fueron construidos. Los más antiguos, allá por el siglo XV, cuando los castellanos fundaron la ciudad. Tampoco faltan, claro está, tascas que conservan en sus fogones las tradiciones gastronómicas de todas las culturas que han pasado por esta tierra.

  7. Motilla del Azuer (Castilla-La Mancha)

    En el caso de Castilla-La Mancha, han sido 95 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado El Yacimiento Arqueológico Motilla del Azuer por su originalidad y bello entorno.

    Hace 4.000 años, el agua era en La Mancha, un bien tan preciado como ahora. Entonces, en plena Edad del Bronce, sus habitantes se las arreglaron para construir este poblado fortificado, cuyas murallas esconden un pozo profundo (16 metros) construido en espiral, que está reconocido como el más antiguo de la península. Remata el yacimiento una torre de planta cuadrada que serviría de defensa de ese bien, tan preciado como los buenos metales. Hoy, Motilla del Azuer es un bien de interés cultural y una de las visitas obligadas de la comarca de Daimiel.

  8. Faro del Caballo (Cantabria)

    En Cantabria han sido 50 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado el Faro del Caballo por su originalidad y bello entorno.

    Al lado mismo de Santoña se yergue el monte Buciero, una península de 600 hectáreas que conserva la mejor mancha de encinar cantábrico del país, entre acantilados de 200 metros, fortificaciones napoleónicas y faros tan increíbles como el del Caballo, de 1863, con una escalera de acceso con más de 700 peldaños. No es fácil llegar hasta él, pero el esfuerzo merece la pena. Lo podemos hacer directamente, dando un paseo a pie, o rodeando completamente el monte a través de senderos junto a los acantilados y enormes farallones cortados en la roca.

  9. Cascada de Orbaneja del Castillo (Castilla y León)

    En Castilla y León han sido 153 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado la Cascada de Orbaneja del Castillo por su originalidad y bello entorno.

    No hay un nacimiento más fotogénico y aparatoso que el del torrente que surge de la cueva del Agua, justo encima de las casas de Orbaneja del Castillo. Una corriente que, nada más ver la luz, atraviesa el pueblo a toda velocidad y se precipita al Ebro en una cascada de 25 metros, brincando y deshaciéndose en mil hebras sobre la musgosa roca tobácea. Todo esto ocurre, para más maravilla, en un recodo del cañón del Ebro, el gigantesco y serpenteante foso de 200 metros de profundidad que ha excavado el gran río ibérico en los páramos calizos del norte burgalés.

  10. Puente de Alcántara (Extremadura)

    En el caso de Extremadura han sido 71 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado el Puente de Alcántara por su originalidad y bello entorno.

    Los romanos hicieron muchos puentes, pero ninguno tan perfecto, tan esbelto y tan bien plantado como el de Alcántara. Con una longitud de 214 metros, el puente cruza el río Tajo en seis limpias zancadas, que comprenden arcos de hasta 30 metros de anchura apoyados sobre cinco pilares de diferentes alturas que se adaptan al terreno. Pese a haber sido modificado en varias ocasiones a lo largo de la historia, aún conserva algunas inscripciones, como la que reza “Este puente durará mientras dure el mundo”. El puente fue construido entre el año 104 y el 106, durante el mandato de Trajano. Precisamente sobre el pilar central del puente, se eleva un Arco de Triunfo de unos 13 metros de altura dedicado al emperador. Se sabe que lo edificó Cayo Julio Lacer, pero lo que aún muchos se preguntan es por qué no es ya Patrimonio de la Humanidad.

  11. Balcones de Madrid (Galicia)

    En el caso de Galicia han sido 108 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado Los Balcones de Madrid por su originalidad y bello entorno.

    Poco antes de morir en el Miño, el río Sil salpicado de monasterios medievales, surca un inmenso cañón con una profundidad de hasta 300 metros. En Parada do Sil se encuentra uno de los mejores miradores de la Ribeira Sacra, los Balcones de Madrid. No es que se distinga desde aquí la capital de España, que casi, sino que era el lugar escogido por las mujeres para ver marchar a sus maridos emigrantes. Muchos eran barquilleros e iban con su canción (“¡Al rico barquillo de canela para el nene y la nena!”) a las verbenas de Madrid. Así se explica también por qué en el pueblo hay un monumento al Barquillero.

  12. Lithica (Islas Baleares)

    En el caso de Baleares han sido 16 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado Lithica por su originalidad y bello entorno.

    Escaleras esculpidas que conducen al abismo. Muros vertiginosos que parecen haber sido arañados de arriba abajo por una zarpa monstruosa. Laberintos de bloques apilados. Proas inmensas. Un coloso… No es una ciudad imaginada por Piranesi o por Borges. Es Lithica, unas canteras de marés (piedra caliza) en Ciutadella. Aunque se encuentran sin actividad desde 1994, han sido recuperadas como espacio lúdico, con circuitos y miradores para asomarse a estas arquitecturas oníricas y jardines que componen un juego de imágenes opuestas, donde la frondosidad del interior de las canteras antiguas contrasta con la zona superior, donde la roca se erige hasta casi tocar el cielo. Aquí nos sentimos diminutos y estremecidos, como una hormiga paseando por un jardín de gigantes.

  13. Ermita de San Felices (La Rioja)

    En La Rioja han sido 19 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado la Ermita de San Felices por su espectacular entorno natural y por su interés histórico.

    La ermita de San Felices tiene una panorámica que impresiona durante todo el año, pero especialmente el 29 de junio, día que se celebra en tan impresionante escenario la famosa Batalla del Vino. Desde esta afilada cresta se ve como el Ebro entra en La Rioja, atravesando las llamadas Conchas de Haro (un canal natural que el Ebro ha ido creando a su paso), y serpentea entre los viñedos como un gigante embriagado. La ermita se alza sobre los riscos de Bilibio, a seis kilómetros al norte de Haro, donde primero hubo un castillo romano y luego, a finales del siglo V, hicieron vida retirada San Felices, cuya sobria efigie en piedra corona el cerro, y su discípulo San Millán. Más cerca del cielo no podían estar.

  14. Palacio de Goyeneche (Comunidad de Madrid)

    En Madrid han sido 20 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado el Palacio de Goyeneche por su original arquitectura y el apasionante ecosistema acuático de la región.

    El magnate navarro Juan de Goyeneche, emprendedor y optimista donde los haya habido levantó, en 1705, el palacio de Goyeneche, y lo rodeó de fábricas de paños, de sombreros, de pieles, de vidrios, de jabones, de papel, de aguardientes, de confites… Todo, sobre planos de Churriguera y en el sureste de Madrid, donde no había nada: sólo campo. Luego, el tiempo se llevó las fábricas, pero respetó el palacio, la iglesia y las calles cuadriculadas de esta ciudad barroca. Aún hoy conserva la declaración de Monumento Histórico Artístico, junto a la iglesia anexa de San Francisco Javier, y en 2000 fue declarado Bien de Interés Cultural. En marzo de 2014, terminaron las obras de rehabilitación y se abrieron al público el patio y el vestíbulo, así como una sala de exposiciones y un centro de interpretación donde se explican los detalles y razones que llevaron al navarro a levantar aquí estas construcciones.

  15. Parque Natural de Calblanque (Región de Murcia)

    En el caso de Murcia han sido 19 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado el Parque de Calblanque por sus calas vírgenes, dunas fósiles, acantilados y largas playas doradas.

    Sólo cuatro kilómetros al sur de las urbanizaciones de La Manga, se extiende este litoral intacto de afiladas puntas de pizarra, bosques de pinos carrascos y sabinas moras, dunas y grandes playas. Por no haber, no hay ni casas a la vista y las calas recogidas ofrecen la intimidad perfecta para desconectar. Es como si, al doblar el cabo de Palos, se viajara por un túnel del tiempo a la ribera que vio Asdrúbal el Bello, fundador de Cartagena. Otra joya del Parque Natural de Calblanque son sus salinas, donde habita el fartet, un pececillo carnívoro en peligro de extinción y tan difícil de hallar como la soledad en la costa mediterránea.

  16. Valle Salado (País Vasco)

    En el caso del País Vasco han sido 76 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos han destacado las Salinas de Añana por sus espectaculares manantiales salinos, los mejor conservados del mundo.

    Desde tiempos de los romanos, la sal de los manantiales en el Valle Salado se ha extraído al exponer el agua al calor del sol sobre eras o terrazas de madera que, en un número aproximado de 2.000, forman un mosaico asombroso junto al pueblo. En esta antiquísima arquitectura de canales, pozos, eras y almacenes todo, hasta los clavos, es de madera, para evitar el óxido. En verano, cuando la sal queda al descubierto tras evaporarse el agua, el valle parece nevado.

  17. San Juan Xar (Comunidad Foral de Navarra)

    En el caso de Navarra han sido 26 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado San Juan Xar por representar una joya natural, donde el agua y la vegetación recrean un pequeño paraíso.

    Un santuario (espiritual) dentro de otro santuario (natural). Eso es San Juan Xar, una reserva que atesora el único bosque de carpes (Carpinus betulus), también conocidos como abedulillos, de la península. Y en el corazón de esta selva primigenia, una gruta-ermita con una fuente de tres chorros que se convierte en cuatro los años lluviosos y cuyas aguas, se dice, tienen milagrosos poderes curativos contra afecciones de la piel. Es tradición que se beba primero de cada uno de los caños y que luego se frote con un paño mojado las partes doloridas. Luego, se abandona el pañuelo en los alrededores de la fuente. Evidentemente, antes de que llegara el Bautista, los rezos y las ofrendas eran para las lamias, las ninfas que, según la mitología, habitaban esta zona en los albores del tiempo.

  18. Salto de la Novia (Comunidad Valenciana)

    En el caso de la Comunidad Valenciana han sido 48 los enclaves naturales o patrimoniales sugeridos por los viajeros para representar a esta comunidad. Entre todos ellos ha destacado El Salto de la Novia por su emblemático paraje y su mágica historia.

    Larga, blanca y radiante, como la cola de un traje de boda, la cascada del Brazal se descuelga desde una cornisa a más de 30 metros de altura para tomar tierra en la orilla rocosa del río Palancia formando uno de los parajes acuáticos más hipnotizadores de España. Lo de llamarle al lugar el Salto de la Novia, sin embargo, no es por la cascada, sino porque antiguamente se decía que las novias debían saltar el río en esta zona si querían asegurarse un matrimonio feliz y fecundo. La leyenda habla de una que, al ir a saltar, resbaló y se llevó al fondo del río al novio que la quiso ayudar. Desde la cascada se divisa el monte Rascaña, que acoge en su interior la misteriosa cueva del Reloj. Ésta debe su nombre a la piedra puntiaguda que vigila su entrada y cuya sombra señalaba la hora a los agricultores que trabajan la tierra por la zona.