Las 7 drogas ilegales más consumidas
Un hombre consume un porro durante el ExpoCannabis, celebrado en Leganés - afp
top 7

Las 7 drogas ilegales más consumidas

Del cannabis a las setas alucinógenas y pasando por la cocaína y el éxtasis, estas son las sustancias prohibidas en nuestro país con más adeptos, según la encuesta anual de Sanidad

Actualizado:

Del cannabis a las setas alucinógenas y pasando por la cocaína y el éxtasis, estas son las sustancias prohibidas en nuestro país con más adeptos, según la encuesta anual de Sanidad

1234567
  1. Cannabis: la más consumida en España

    Un hombre consume un porro durante el ExpoCannabis, celebrado en Leganés
    Un hombre consume un porro durante el ExpoCannabis, celebrado en Leganés - afp

    Es, probablemente, la sustancia ilegal con menos reproche social. Incluso algunas ramas médicas consideran el cannabis como una sustancia beneficiosa en ciertos tratamientos, lo que no deja de ser una discusión que no ha permitido su legalización.

    El cannabis es, quizá por todo ello, la droga más consumida en España, sólo por detrás de sustancias legales como el alcohol, el tabaco y los hipnóticos. En el año 2012, según el Ministerio de Sanidad, el 9,6% de la población española la tomó en alguna ocasión. Sus derivados más conocidos son la marihuana y el hachís.

  2. Cocaína: la «Reina Blanca»

    Ladrillos de cocaína procedentes de una incautación policial en Madrid
    Ladrillos de cocaína procedentes de una incautación policial en Madrid - ernesto agudo

    Es la sustancia más conocida mundialmente; algunos estudios alertan de que España es el principal país consumidor del polvo blanco, que mata a miles de personas al año entre nuestras fronteras y, a la par, genera enormes réditos a las mafias que se dedican al narcotráfico.

    Al calor de esta droga se han multiplicado en las últimas décadas poblados chabolistas que realmente eran y son hipermercados de la droga: Las Barranquillas, El Salobral, la Cañada Real, la Celsa, la Rosilla... Junto con la heroína, tuvo su primer momento de auge en los años 70 y 80 del siglo pasado, aunque ahora, a diferencia del «caballo», su consumo no está sólo asociado a estratos marginales, sino también al lujo y el poder económico en general.

    En nuestro país, siempre según la última encuesta del Ministerio de Sanidad, el 2,3% de la población esnifó o consumió de algún otro modo cocaína durante 2012 al menos en una ocasión.

  3. Éxtasis: la senda del «bakalao»

    Pastillas de MDMA, un tipo de éxtasis
    Pastillas de MDMA, un tipo de éxtasis - efe

    Rulas, pastis, éxtasis, MDMA... Los mismos perros con distinto collar. Estas pastillas son probablemente la droga más consumida a más temprana edad en ambientes discotequeros y de fiesta.

    No en vano, su descubrimiento y auge social llegó a mediados de los años 90, con la llamada Ruta del Bakalao, esa senda de discotecas diseminadas a lo largo de la carretera entre Madrid y Valencia.

    En la actualidad, su consumo sigue muy en boga, por todo el país y bajo distintas apariencias. En 2012, el 0,7% de la población española consumió al menos una dosis de esta droga que, pese a su apariencia a veces infantil, puede causar la muerte.

  4. Antefaminas: toda la noche sin dormir

    Un joven muestra un vaso con güisqui y speed durante una fiesta en el Madrid Arena
    Un joven muestra un vaso con güisqui y speed durante una fiesta en el Madrid Arena - abc

    Anfetaminas. Anfetas. Speed. Estas son las tres denominaciones más corrientes para una de las drogas de síntesis más antiguas y conocidas. La droga del insomnio. La que utilizaron en 2012 el 0,6% de la población española, sólo una décima menos que el éxtasis.

    Visión borrosa, taquicardia, alucinaciones, euforia... Son los efectos más comunes de una sustancia que, como la anterior, se consume, asociada al alcohol, sobre todo en ambientes festivos de discotecas y fines de semana. Y que se cobra un buen puñado de vidas a lo largo de cada año.

  5. Alucinógenos: la droga de las violaciones

    Un santero, con ayahuasca en la mano
    Un santero, con ayahuasca en la mano - abc

    Las sustancias alucinógenas son numerosas, aunque su consumo es residual si lo comparamos con todas las anteriores. El Ministerio de Sanidad cifra su ingesta en un 0,4% de la población española.

    Si tenemos que elegir una por su repercusión social, la ayahuasca es un buen ejemplo. Considerada por las Fuerzas de Seguridad la droga de las violaciones, su uso en países como Colombia para atontar a mujeres y abusar de ellas está siendo importado a nuestro país.

    Se utiliza también en ambientes como el homosexual y en clubes de alterne; en el primero de los casos, para asaltar a las víctimas con fines principalmente económicos. En los lupanares, sobre algunos clientes, para dejarles la tarjeta de créditoo a cero. De ambos ejemplos se han producido varios casos conocidos en los últimos meses en Madrid.

  6. Setas mágicas: veneno en el cuerpo

    Una partida de hongos incautada por la Policía Nacional
    Una partida de hongos incautada por la Policía Nacional - efe

    Aunque las setas mágicas no son de nuevo cuño, sí han comenzado a aparecer por primera vez en las encuestas y estudios sobre el consumo de drogas.

    Sanidad sitúa en un 0,4%, como en el caso de los alucinógenos, su ingesta durante el año pasado con respecto al total de la población española.

  7. Ketamina: el vicio de la anestesia para caballos

    Un guardia civil extrae una bolsa con pastillas de ketamina de un zulo
    Un guardia civil extrae una bolsa con pastillas de ketamina de un zulo - abc

    Desde el año 2010, la ketamina planta la batalla a la cocanía entre los adolescentes y se sitúa, junto a las setas mágicas y el spice, entre las drogas más consumidas en este sector de la sociedad. Los datos oficiales hablan de un 0,2% del total de los españoles.

    Se trata de una droga disociativa con efectos alucinógenos utilizada como anestésico y analgésico en la medicina veterinaria.

    Si se ingiere una cantidad elevada de ketamina, el sujeto puede llegar a perder el control de su cuerpo.

    Entre los efectos secundarios a corto plazo están los mareos, las náuseas, el dolor de cabeza o la paranoia. A largo plazo puede crear problemas psicológicos ansiosos y depresivos.