Tres complementos de Be Levels para la vuelta al gimnasio: qué aporta cada uno a la rutina
Creatina, digestión y una cápsula que no va de entrenar: lo que dice la etiqueta de cada una
La vuelta al gimnasio de septiembre casi nunca se rompe el primer día. Se rompe tres o cuatro semanas después, cuando baja el entusiasmo, las agujetas duran más de lo previsto y el calendario se llena de otras cosas.
Ahí se decide si esto llega a noviembre. Y lo que más ayuda no es apretar, sino ordenar lo básico: cuánto entrenas, cuánto descansas y qué añades a la rutina. Be Levels vende tres complementos que aparecen a menudo en esa conversación.
Dos semanas de parón ya se notan
Perder forma va más rápido que ganarla. En deportistas de resistencia, un trabajo publicado en 2022 en la revista European Journal of Sport Science midió caídas del VO2 máx tras solo dos semanas sin entrenar. El VO2 máx es la capacidad del cuerpo para aprovechar el oxígeno cuando aprietas.
La fuerza aguanta más, pero tampoco es eterna. Las revisiones sobre programas de fuerza en personas mayores documentan pérdidas de fuerza y de mejoras funcionales tras parones de cuatro semanas a tres meses.
De ahí viene esa sensación tan reconocible del primer día: el peso que en junio subía solo, ahora pesa. No es que hayas perdido el verano entero de golpe.
Es que el punto de partida real no es el de tu última sesión de junio, sino el de quien lleva unas semanas parado. Y conviene entrar con esa referencia, porque la carga que eliges el primer día condiciona cómo llegas al segundo.
Newsletter
Los primeros 28 días mandan
El abandono está medido, y con muestras grandes. Un estudio de 2026 publicado en la revista Frontiers in Sports and Active Living siguió a 389.481 usuarios de una aplicación de entrenamiento de fuerza.
Entre los principiantes, la mediana de abandono fue de 19 semanas. Solo el 10,1% seguía entrenando de forma sostenida al cabo de un año.
El dato que más sirve para septiembre es otro. Lo que mejor predecía seguir ahí meses después era la constancia de los primeros 28 días: no la intensidad, ni el peso levantado, ni el plan más ambicioso. La regularidad del primer mes.
Traducido a esta semana: sostienes mejor tres sesiones que siempre caben en tu agenda que cinco que dependen de que todo salga bien.
Entre 48 y 72 horas para las piernas
Descansar no es lo contrario de entrenar, es parte del plan. Una revisión de 2024 publicada en la revista Journal of Human Kinetics analizó cómo se ordena una semana de entrenamiento de fuerza.
Su conclusión práctica: el tren inferior necesita entre 48 y 72 horas de recuperación entre sesiones que repiten el mismo grupo muscular. El tren superior va más rápido, con 24 horas o menos. Y hay dos cosas que alargan el plazo, entrenar hasta el fallo muscular y acumular mucho volumen de series.
Cuando esa recuperación se queda corta, los autores describen lo previsible: una reducción temporal de la fuerza, un rendimiento que va a menos y más riesgo de lesión. Justo el combinado que aparece en la tercera semana de muchas vueltas al gimnasio.
Con ese marco montado, volumen prudente, regularidad y descanso, ya tiene sentido preguntarse qué se puede añadir. Un complemento no sostiene un hábito ni sustituye a la comida.
Estos tres de Be Levels entran en momentos distintos de estas semanas. La diferencia entre ellos no está en el envase: está en lo que la normativa permite decir de cada uno.
creatine, el que sí puede decir lo que hace
La creatina tiene una declaración de salud autorizada en Europa. Y dice esto, con estas palabras exactas: «La creatina mejora el rendimiento físico en series sucesivas de ejercicios breves de alta intensidad».
Esa declaración viene con condiciones, y son las que deciden si te encaja. El efecto se obtiene con 3 gramos diarios, y está dirigida a adultos que realizan ejercicio de alta intensidad. Es decir, series cortas y exigentes, lo que hay en una rutina de fuerza bien planteada.
Cada toma de creatine aporta 3.000 mg de monohidrato de creatina, así que la dosis de etiqueta llega a esa cifra sin hacer cuentas raras. Es monohidrato Creapure, la forma clásica de la creatina y la que puedes buscar en la etiqueta cuando compares botes.
La etiqueta marca 1 cazo de 4,8 gramos disuelto en 250 ml de agua, en cualquier momento del día, idealmente después de entrenar.
La misma toma lleva 58 mg de magnesio, un 15,47% de la cantidad diaria recomendada. Ese porcentaje es el que habilita lo que el magnesio sí puede decir por sí mismo. El magnesio ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga. Y contribuye al funcionamiento normal de los músculos.
La bolsa cuesta 35€ y rinde 60 tomas, unos dos meses a dosis diaria. En embarazo, la etiqueta pide no tomarla sin supervisión médica.
digestya, para las semanas de comer con prisa
Volver al gimnasio casi nunca viene solo. Suele traer de la mano más comidas fuera de casa, tuppers improvisados y cenas a deshora, que es donde muchas rutinas alimentarias se descolocan.
Lo que sí puede contarse es para qué está pensado: acompañar a quien quiere sumar un complemento digestivo a unas semanas de horarios irregulares. La etiqueta indica 2 cápsulas al día, junto con la comida principal.
El bote cuesta 39€ y trae 30 tomas, un mes exacto. No está recomendado durante el embarazo ni la lactancia, ni en personas con tratamiento anticoagulante.
NAD⁺ pro, el que no va de entrenar
Este no tiene que ver con la vuelta al gimnasio, y es mejor decirlo que dejarlo insinuado. Es una opción de suplementación diaria para quien ya la tenía en su lista por otros motivos, y punto.
Se toma 1 cápsula por la mañana, con el desayuno, y el envase de 30 cápsulas cuesta 64€. No debe tomarse durante el embarazo ni la lactancia.
Lo que sostiene la rutina cuando baja el ánimo
Las directrices de la Organización Mundial de la Salud piden a los adultos de 18 a 64 años entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada. A eso suman ejercicios de fuerza al menos dos días por semana.
Suena a mucho escrito así. Repartido, son tres paseos largos o tres sesiones de bici y dos ratos de pesas.
La propia OMS añade una frase que conviene tener a mano en octubre: cualquier cantidad de actividad es mejor que ninguna. La media hora que rescatas un martes cuenta más que la sesión perfecta que no llegas a hacer.
Lo demás es fontanería doméstica. Dormir, comer a horas razonables y no planificar cinco entrenamientos a las siete de la mañana si nunca te has levantado a esa hora.
Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable. No se debe superar la dosis diaria recomendada.
Noticias relacionadas
-
-
Teresa Rodríguez García
En la sección Favorito de ABC se pueden encontrar más ofertas y gangas como esta para equipar tu casa o renovar tu tecnología con criterio y ahorro.