Los manteros de hoy nada tienen que ver a los de antes, han sumado autonomía, la mercancía es propia y se comunican a través de pinganillos - abc

Así son los top manta en diferentes ciudades

Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia regulan de manera diferente la venta ambulante de los «manteros»

Actualizado:

Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia regulan de manera diferente la venta ambulante de los «manteros»

1234
  1. Madrid: El top manta se reinventa ante la presión policial

    Los manteros de hoy nada tienen que ver a los de antes, han sumado autonomía, la mercancía es propia y se comunican a través de pinganillos - abc

    Según informa Matilde Fenoy desde Madrid, los «manteros» son conocidos por todos, pero difíciles de detener. La versión 2.0 del top manta actúa de forma organizada, se reparten los beneficios si el día ha sido productivo y se comunican mediante las últimas tecnologías para alertarse sobre la llegada de los agentes de policía. Con sutileza te meten por los ojos lo último en las tiendas a precios más bajos, pero no tanto como ellos las compran, triplican su precio.

  2. Barcelona: La permisividad de la alcaldesa Colau con los top manta

    Top manta en las calles de Barcelona
    Top manta en las calles de Barcelona - job vermeulen

    Según informa María José Cañizares desde Barcelona, los manteros están llamados a formar parte del paisaje urbano barcelonés, después de que la nueva alcaldesa, Ada Colau, haya reducido la presión sobre la venta ambulante que, ejercida en su mayoría por personas de origen africano, se concentra en las calles más comerciales del centro de la ciudad. El llamado «top manta» tiene como escenario el paseo de Gracia, avenida Portal del Àngel o calle Portaferrissa. El verano pasado se produjeron enfrentamientos entre la Guardia Urbana y los «manteros» que actuaban en la calle Pelai, en los que resultaron heridos varios agentes. La prohibición de la venta ambulante está contemplada en una ordenanza sobre civismo que Colau ha anunciado que revisará, pues considera que determinadas sanciones son demasiado elevadas.

    Sin embargo, la actividad de los «manteros» es intensa. El año pasado, la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra denunciaron 75.245 infracciones relacionadas con el comercio ambulante no autorizado en Barcelona, lo que se tradujo en nada menos que 951.481 decomisos. Sin embargo, son pocas las intervenciones que acaban en el pago efectivo de la multa correspondiente, lo que denota que hace ya tiempo que el Ayuntamiento aplica una cierta permisividad en materia de civismo. Según la liquidación del presupuesto municipal de 2014, el Gobierno municipal solo recaudó 3,3 millones sobre 28,67 millones de euros de importe de sanciones impuestas por incivismo en general. La acción de los «top manta» representa la mitad de las actuaciones por incivismo que realizan los agentes en la Ciudad Condal.

    El capítulo octavo de la Ordenanza de medidas para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana en el espacio público de Barcelona prohíbe la venta ambulante sin licencia en las calles de la ciudad, lo que comprende cualquier tipo de alimentos, bebidas y productos. También está prohibido la compra o adquisición de esos artículos. El incumplimiento de esta norma es considerado como «infracción leve» y conlleva sanciones de hasta 500 euros.

    Esta ordenanza, aprobada en 2006, otorga a los agentes de la autoridad la potestad para retirar e intervenir cautelarmente el género. Estas conductas tipificadas se fundamentan, indica el texto, en «la protección de la salubridad, el uso racional y ordenado de la vía pública y la salvaguarda de la seguridad pública», así como de la «protección de las propiedades industrial e intelectual, la competencia leal en la economía de mercado y los derechos de los consumidores».

    El concejal del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Mòdol, considera que el problema de los «manteros» debe ser atajado «desde su raíz, pues estamos hablando de un colectivo que es víctima de situaciones de explotación por parte de mafias que se aprovechan de la situación de ilegalidad y pobreza de estas personas». Para el líder del PP en el Consistorio, Alberto Fernández, «no se puede ceder al chantaje de los manteros que persoguen con su violencia obtener una permisividad con su actividad irregular que las ordenanzas y la ley no les reconocen».

  3. Sevilla: El top manta es un delito especialmente perseguido

    Top manta en el Charco de la Playa (Sevilla)
    Top manta en el Charco de la Playa (Sevilla) - juan carlos rangel

    Según informa Antonio Marroco desde Sevilla, el top manta es un delito especialmente perseguido en la ciudad andaluza. La Policía Local de Sevilla cuenta incluso con una unidad fiscal que realiza intervenciones frente a los delitos contra la propiedad intelectual. Dichos agentes realizan su función vestidos de paisanos y sin ningún tipo de identificación, con el objetivo de no alertar a los manteros. Fuentes del cuerpo apuntan a que el factor sorpresa resulta fundamental a la hora de combatir los delitos de falsificación de material –desde CD's o DVD's a bolsos, ropa o relojes de marcas reconocibles–. Según relatan, lo habitual es que los manteros se den a la fuga ante la presencia policial llegando en ocasiones a abandonar la mercancía en la vía pública.

    El centro de la ciudad es uno de los puntos habituales de este tipo de comercio ilegal que desempeñan fundamentalmente personas de origen extranjero, tanto subsaharianos como sudamericanos. No obstante, también existen conocidos mercadillos a las afueras de la ciudad que durante los fines de semana mueven bastante este tipo de negocio ilegal, pero en este caso a través de personas de origen local y etnia gitana que actúan con total tranquilidad y sin temor alguno ante la posible presencia policial.

    Más allá de estas zonas, existe un punto especialmente marcado por la presencia de «manteros» en Sevilla. Se trata del entorno del Centro Comercial Nervión Plaza, ubicado en una zona de ferviente actividad económica. La presencia tanto del «top manta» como de puestos y tenderetes más sofisticados dedicados a la venta en vía pública es algo normalizado en las inmediaciones del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, donde la oferta de películas pirata o artículos de moda falsificados hacen la competencia a los multicines y a los escaparates del centro comercial. Además, según apuntan desde la propia Policía Local, los «manteros» de esta zona, generalmente de origen senegalés, resultan más conflictivos que en otros puntos, llegando a hacer frente y protagonizar supuestas agresiones contra los agentes de la autoridad que los sorprendían en las redadas que se llevan a cabo a plena luz del día en esta zona de gran afluencia comercial.

  4. Valencia: Mayor flexibilidad con la artesanía y acoso a las falsificaciones

    Según informa Raquel Martínez desde Valencia, uno de los primeros conflictos con los que se ha encontrado el tripartito conformado por PSPV, Compromís y Valencia en Comú al acceder el Gobierno fue el del top manta. Así lo reconoce la concejal de Seguridad Ciudadana, Sandra Gómez (PSPV), quien ejerce estas semanas como alcaldesa en funciones. Desde el consistorio valenciano han ordenado a la Policía Local que haya una mayor flexibilidad con todos aquellos «que vendan artesanía» y persigan a los «manteros» que venden falsificaciones y productos «pirata».

    La actuación prevista frente a la venta ambulante ilegal es la intervención diaria de la Policía en las zonas con mayor presencia de turistas en la ciudad, como el paseo marítimo. Aunque el Consistorio no prevé la inacción ante los «manteros», sí que se muestra más permisivo con aquellos que venden abalorios o figuras talladas en madera porque, según Gómez, no «hacen daño» al pequeño comercio ni «molestan a nadie porque forman parte del entorno de la ciudad». «Los comerciantes no se quejan de los que venden pulseras o gorros, sino de las falsificaciones y los DVD piratas», añade.

    En este sentido, la edil destaca que todos los días se llevan a cabo actuaciones policiales contra los «manteros» que venden productos de imitación. «La piratería está penada por la ley y ocasiona, aparte de daños a la propiedad intelectual, grandes perjuicios al pequeño comerciante», señala.

    El último suceso relacionado con el top manta en Valencia se registró el pasado cuatro de agosto cuando dos policías locales resultaron heridos durante un operativo contra la venta ilegal en el paseo marítimo de Valencia, tras las quejas de los comerciantes de la zona. La operación se saldó ocn dos senegaleses detenidos que forcejearon con otros dos agentes, ocasionándoles lesiones en la mano y el hombro. En total, se intervinieron casi 300 zapatillas de deporte de diferentes marcas falsificadas y alrededor de 1,000 euros.

    Pero no ha sido el único. Uno de los sucesos más graves se produjo hace ahora tres años en Torrevieja (Alicante). Durante el verano se originaron numerosos enfrentamientos que tuvieron como origen la detención de cinco senegaleses acusados de atentar contra la autoridad. A pesar de que uno de ellos se abalanzó contra el coche patrulla, fueron puestos en libertad con cargos y protestaron ante los juzgados de la localidad para denunciar lo que consideraron como «trato discriminatorio». La protesta se saldó con algunos incidentes que se repitieron hasta septiembre entre policías y vendedores ambulantes en el centro de la ciudad y las trifulcas provocaron que varios agentes y «manteros» resultaran heridos.