Beck, entre el cielo y la tierra - abc

Los mejores discos de pop-rock internacional de 2014

Beck y su «Morning Phase» obtiene el primer puesto en la encuesta realizada entre los críticos y melómanos de ABC. Le siguen Allo Darlin' y Sharon Van Etten

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Beck y su «Morning Phase» obtiene el primer puesto en la encuesta realizada entre los críticos y melómanos de ABC. Le siguen Allo Darlin' y Sharon Van Etten

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  1. Beck, «Morning Phase»

    Beck, entre el cielo y la tierra - abc

    Puso el listón de las excentricidades bastante alto al publicar un puñado de partituras en lugar de un disco. Pero si esperábamos alguna que otra hazaña surrealista de Beck, la sorpresa vino en 2014 en forma de álbum tranquilo, hermoso, introvertido, cercano al terreno del folk-rock. De hecho, se trata de un regreso a la época de «Sea Change», en 2002, un trabajo incomprendido en su momento y que ha crecido con el tiempo. Pues «Morning Phase» es mejor todavía. No necesita tiempo para que aumente de tamaño. Del crepúsculo pasamos a la mañana, y entra una luz cálida en mitad de la bruma nostálgica. Entonces la emoción se desparrama por toda la habitación. P. M. PITA

  2. Allo' Darlin, «We come from the same place»

    Allo' Darlin, hoy puede ser un gran día (suave con él) - ABC

    Una paradoja cruel persigue a nuchos de los discos de eso que convenimos en denominar como «pop atemporal»: su fecha de caducidad suele ser instantánea. Te entran a la primera y acabas aburrido de ellos a la cuarta o a la quinta escucha. No ocurre eso con el tercer álbum de esta banda británica liderada por la australiana Elizabeth Morris. Las canciones de apariencia sencilla y combustión lenta se mezclan con algunos himnos energéticos, pero la sensación que predomina es la de dulce melancolía, como si de repente volvieramos a sentir en la piel una caricia que nos regalaron hace mucho, demasiado tiempo. Tendemos a menospreciar e infravolorar los discos bonitos que nos hacen sentir bien, puede que incluso un poco felices. Castigar así a este pequeño álbum repleto de grandes melodías (y que dura y dura y dura en el reproductor) es un error. Y lo que es peor, de los tontos. F. PÉREZ

  3. Sharon Van Etten, «Are we there»

    Sharon Van Etten mirando a los ojos al desengaño - abc

    Ya desde la primera canción, «Afraid of Nothing», Sharon Van Etten logra arrastrarnos hacia un lugar misterioso, en el que la melancolía parece flotar entre algodones. Es decir, que resulta tan amargo como dulce. En ese extraño rincón construido por la cantautora norteamericana habita, sobre todo, el desgarro, el amor infeliz, pero en medio de arreglos cuidados hasta el mínimo detalle y una voz dotada de una intensidad poco corriente. El resultado es mágico, y tiene algo de Cat Power, de St. Vincent, incluso del Nick Cave más introspectivo. P. M. P.

  4. The War On Drugs, «Lost in the dream»

    Adam Graduciel y el rock de amplio espectro - abc

    Quizá la mejor aportación de The War on Drugs (y probablemente la que revela más fielmente el pulso compositivo de Adam Granduciel) es su capacidad para bordear el cliché, su destreza para no quedar enfangado en sus referencias y actualizar un museo del rock en el que se percibe, de fondo, como en hipnosis, la efervescencia del Bruce Springsteen de«The River» (como en «Red Eyes»), la entonación arenosa y por momentos exánime de Dylan («Lost in the dream»), la caricia de guitarra suave e inflamable de Mark Knopfler («An ocean between the waves») y una larga nómina de ilustres (Tom Petty, Rod Stewart, etc.). La herida (alusiones siempre en abstracto a una relación rota recientemente, la del propio Granduciel) convertida en catarsis y celebración. Canciones que abarcan un espectro en constante rotación y se reconstruyen en cada escucha. Disco redondo para los nostálgicos. Y para descubrir que todos lo somos. L. M. ONTOSO

  5. Avi Buffalo, «At best Cuckold»

    Avi Buffalo ponen su mente al sol (de la costa Oeste) - abc

    Como un afluente más de un río que bebe de Crosby, Stills, Nash & Young, el jovencísimo Avi Zahner-Isenberg parece escribir a renglón seguido de Fleet Foxes en «At best cuckold», un disco de pop irresistible que combina soleadas melodías de la Costa Oeste con la tradicional ecuación de letras surrealistas del californiano («Bitch I'm on fire/you got magnum desire/I'm a cheese ball on fire», espeta en esa joya perdida de Thunderclap Newman llamada «Memories of you»). La orfebrería acústica de Avi Buffalo navega por recodos imborrables como «Overwhelmed with pride» y su estribillo con ecos al «Ohio» de CSN&Y, o en la caricia de piano de «She is seventeen». Una voz al más puro estilo Roger Hodgson hace el resto en un trabajo tan agradable y pulido que solo sus principales atractivos pueden erigirse como sus mayores inconvenientes. J. TAHIRI

  6. Criolo, «Convoque seu Buda»

    Ponga un Criolo en su carnaval - abc

    Conviene surcar el oceáno y aparecer en Sao Paulo para sumergirse en algunos de los lanzamientos más refrescantes de este 2014. Hasta la tierra de Criolo, rapero brasileño que encadena dos muescas maestras en lo que llevamos de década. Tras el inmenso «No na orelha» (2011), «Convoque seu buda» confirma el status de su autor, reconocido por clásicos de la talla de Caetano Veloso o Chico Buarque. El buen gusto de Criolo tiñe un gazpacho de estilos que remueve la delicada tropicalia de «Pegue pra ela», la samba de «Fermeto pra massa» o el poético y furtivo ataque hip hop de «Duas da cinco». Un carnaval sonoro al que se une la también paulista Juçara Marçal (escuchen su fabuloso «Encarnado» (2014), otro hito de este 2014 que expira) quien pone los fuegos artificiales en la sugerente «Fio de Prumo (padê onã)». J. T.

  7. Real Estate, «Atlas»

    Real Estate, gran emblema de la recuperación del inmobiliario - abc

    Atlas podría ser un álbum más, riguroso, respetuoso en su estilo. Pero no lo es. Real Estate alcanza su madurez tras haber conseguido inyectar densidad y un sabor agridulce a sus melodías hasta ahora de luz monocorde: himnos a la claridad y el equilibrio, como su anterior larga duración («Days»). Las estructuras básicas siguen ahí, pero se nota la manufactura del sello Wilco. El magnífico trabajo del líder de la banda, Mathew Mondanile, dota de sensualidad y reverberación a unas melodías que parecen adherirse instintivamente a su guitarra, la gran protagonista de un elepé que recoge lo mejor de la psicodelia pop (The Go-Betweens) sin olvidarse de la melancolía del folk rock (Red House Painters). Un disco sobresaliente. L. M. O.

  8. Dean Wareham, «Dean Wareham»

    Dean Wareham, el hombre en la Luna - abc

    Como solemos mirar el firmamento, sabemos que la luz de Luna y de Galaxie 500 continúa brillando después de su extinción discográfica. Pero además vemos que el genio que hay detrás de ambas, Dean Wareham, sigue latiendo. Y es que tras dejar aparcado Dean&Britta, el proyecto que tenía a medias con su mujer (que nos reiteran no es María Dolores de Cospedal), el artesano estadounidense ha tirado de «savoir faire» para alumbrar una inmensa joya de pop intimista y elegantón, de sencillamente tener muy buena estrella para componer. J. VILLUENDAS

  9. Future Islands, «Singles»

    Future Island, tú y yo a la fiesta - abc

    Ha llegado el día «D» y la hora «H», concretamente las 5 a.m., y es que por fin estás en una discoteca que mola. Empujado por el tecladete tecno-pop que incita al meneo en la pista de baile aunque sea contra-tu-natura patológicamente tímida, está sonando «Seasons (waiting on you)», el tema que abre el glamouroso, decadente, fresco y lineal repertorio de «Singles». «Esta noche va a ser mágica», te autoconvences, y recuerdas además que no se puede bailar mucho peor que el cantante de Future Islands, Samuel T. Herring, que, como casi todos los «indies», se mueve raro. Vamos allá… J. V.

  10. Temples, «Sun Structures»

    Temples, promesas cumplidas - abc

    No hay fan del rock psicodélico que no se haya dejado arrastrar por las redondísimas y preciosas canciones de este joven grupo británico, Temples. Con este debut tan sensacional no sólo se han convertido en una de las grandes promesas para el próximo lustro, sino que también han logrado ser una de las bandas más influyentes de la década antes casi de iniciar su carrera. N. SERRANO

  11. Swans, «To be Kind»

    Swans, el secreto de la eterna juventud (sonora) - abc

    Por lo general, cuando los músicos llegan a una edad avanzada, sus propuestas se diluyen, su capacidad para arriesgar se merma y la intensidad de la juventud se pierde. Pero Michael Gira, cumplidos los 60, ha escrito con «To Be Kind» una de las páginas de oro de su carrera sin renunciar a nada de eso. Haciéndolo más evidente si cabe, con un disco tan áspero y difícil, como inabarcable y grandioso, ante el que es muy complicado no caer rendido. Un viaje para valientes, con pasajes oníricos de más de treinta minutos y joyas de la talla de «Screen Shoot», «Just A Little Boy (For Chester Burnett)» o «A Little Boy In My Hands», con el que disfrutarás de un delicioso descenso al infierno. I. VIANA

  12. Ty Segall, «Manipulator»

    Ty Segall, instinto primario - abc

    Es muy difícil, si no imposible, encontrar a un músico con tanta creatividad dentro de la escena rock-garaje. Aunque nadie debe perderse sus primitivos inicios, cada nueva entrega mejora a la anterior y este «Manipulator», ya un clásico de nuestro tiempo, no es una excepción. N. S.