Cinco insectos con una asombrosa «doble vida»
Una líbelula devora a una avispa. Aunque se mimetiza con el paisaje, el ruido de sus mandíbulas al masticar la delata - pilar quijada
entomología

Cinco insectos con una asombrosa «doble vida»

Algunos insectos sufren transformaciones que les obligan a llevar "dos vidas" completamente distintas

pilar quijada
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Algunos insectos sufren transformaciones que les obligan a llevar "dos vidas" completamente distintas

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  1. Libélula: Temible en el aire

    Una líbelula devora a una avispa. Aunque se mimetiza con el paisaje, el ruido de sus mandíbulas al masticar la delata
    Una líbelula devora a una avispa. Aunque se mimetiza con el paisaje, el ruido de sus mandíbulas al masticar la delata - pilar quijada

    Casi nada escapa a los grandes ojos compuestos de las libélulas. Ni a sus rápidas acrobacias en el aire. Puede alcanzar velocidades de 50 kilómetros por hora, girar bruscamente, pararse en el aire (cernirse) e incluso volar hacia atrás. Con estas habilidades, no hay presa que se la resista. Los Odonatos, orden al que pertenecen, surgieron hace unos trescientos millones de años, en el Carbonífero y hoy, junto con las efímeras, son considerados los insectos más antiguos de la Tierra. Las libélulas primitivas eran gigantes, con una envergadura alar que podía alcanzar los 70-72 cm, aproximadamente el tamaño de pequeñas rapaces como cernícalos o gavilanes. Es fácil verlas en los bosques, prados o las ciudades, nada podría hacer sospechar que estos acróbatas del aire, antes de su metamorfosis, pasaron su "vida anterior"... ¡bajo el agua!

  2. Libélula: Temible también bajo el agua

    Salvo por sus ojos, nada haría pensar que esta larva que vive bajo el agua se transformará en una ágil libélula
    Salvo por sus ojos, nada haría pensar que esta larva que vive bajo el agua se transformará en una ágil libélula - pilar quijada

    En su "vida anterior", las libélulas viven en un medio totalmente distinto, y son insectos acuáticos. Como característica más notable, presente una máscara, o labium, desplegable especializado en la captura de presas y provisto de pinzas. Se alimentan de artrópodos, anélidos, renacuajos e incluso pequeños peces. Esperan a la presa escondidas entre la vegetación o entre el sedimento y pueden emplear las antenas o la vista para localizarla. Así pasa dos o tres años, dependiendo de las especies y la temperatura del agua. Después de unos diez o quince cambios de piel (mudas) sus alas alcanzan un tamaño adecuado para volar. Pero aún les queda un paso más: adaptar su aparato respiratorio al aire, su futuro nuevo medio, para lo que necesitan una profunda reestructuración corporal y se suspende aparentemente toda actividad. Así pasan unos días cerca de la superficie del agua. Realizada esta transformación, sale del agua y permanece inmóvil el tiempo necesario para que emerja la libélula, dejando atrás su antigua vida y su antigua piel.

  3. Cigarra: mala fama inmerecida

    La fase adulta de la cigarra es muy corta. Su "vida anterior" es callada y discreta
    La fase adulta de la cigarra es muy corta. Su "vida anterior" es callada y discreta - Reuters

    La cigarra es un insecto con muy «mala prensa». La fábula de la cigarra y la hormiga es un claro ejemplo: mientras la laboriosa hormiguita pasa el verano trabajando, acarreando granos a su hormiguero para el invierno, la cigarra “malgasta” su tiempo cantando bajo un sol abrasador encaramada en los árboles. Un canto que, por cierto puede llegar a ser de lo más estridente. El récord lo tiene la africana Brevisana brevis, que llega a los 106.7 decibelios a medio metro de distancia. Para hacernos una idea, 65 decibelios diurnos y 55 decibelios nocturnos son los límites aceptables para eloído humano. Más de 85 decibelios resultan peligrosos. Y a partir de los 125 aparece dolor.

    Ese incesante canto es una señal para la reproducción, después de la cual acaba su ciclo vital y mueren. Como dice el poeta japonés Basho: «nada revela, en el canto de la cigarra, que pronto morirá». Es menos conocido que la cigarra que oímos en verano, con su estridente canto, tuvo una callada y larga "vida anterior" muy distinta, casi monacal...

  4. Cigarra: una gran vida interior

    En ocasiones, el único vestigio de la callada vida de la cigarra es su piel rasgada sobre una rama
    En ocasiones, el único vestigio de la callada vida de la cigarra es su piel rasgada sobre una rama - pilar quijada

    En realidad, a diferencia de lo que recoge la fábula, casi toda la vida de este insecto transcurre sin ruidos bajo tierra, alimentándose del jugo de las raíces de las plantas. Vive en el subsuelo varios años antes de salir a la superficie. El récord de permanencia bajo tierra lo tienen las cigarras americanas, que pasan 17 años en el subsuelo, como ninfas, antes de hacerse adultas. Son también los insectos más longevos. Su nombre científico es Magicicada septedecim y cuando llega el momento de la reproducción, salen al exterior todas de golpe (un auténtico espectáculo), trepan por a los árboles o la vegetación circundante y se transforman en cigarras adultas con alas y genitalia desarrollada listos para el apareamiento. En ocasiones el único vestigio de esta asombrosa metamorfosis es su piel rasgada colgando de las ramas o troncos, como la de la imagen. Tras el apareamiento ponen sus huevos y mueren poco después.

  5. Hormiga león, un nombre que confunde

    Aunque se conoce como hormiga león, no es una hormiga, sino un neuróptero, uno de los insectos más primitivos
    Aunque se conoce como hormiga león, no es una hormiga, sino un neuróptero, uno de los insectos más primitivos - Picotverd

    Este insecto volador podría recordar a una libélula, pero no lo es. Sus grandes antenas terminadas en maza y la posición de las alas en reposo envolviendo el abdomen la diferencian claramente a la hormiga león de las libélulas, que se posan con las alas siempre extendidas. Tiene costumbres crepusculares y vuela en verano en terrenos secos a la búsqueda y captura de pequeños insectos, como pulgones, lo que la convierte en un excelente controlador de plagas. Su delicado aspecto no merece el nombre con el que se la conoce, que es una herencia de su voraz vida anterior...

  6. Hormiga león, el león de las hormigas

    Nadie diría que este extraño insecto es la larva de la «hormiga león»
    Nadie diría que este extraño insecto es la larva de la «hormiga león» - formicidae.org

    La larva de hormiga león, con su extraño aspecto, puede llegar a medir un centímetro de longitud. Tiene unas mandíbulas grandes y poderosas para atrapar a sus presas. Para ello, excava un pozo en forma de embudo en arena fina y suelta, que constituye una trampa casi siempre mortal para las hormigas y otros insectos que caen en su interior, ya que no pueden escalar por las paredes para escapar. Mientras el insecto hace desesperados intentos por salir, la larva, medio enterrada en el fondo y con las mandíbulas preparadas, espera a que llegue la comida. Después las inyecta un veneno que las paraliza y disuelve, y después literalmente las absorbe. Sólo queda la carcasa de su víctima. Así pasa dos años de su vida, antes de tejer un capullo del que emerge como un insecto adulto de delicadas, con poco parecido a lo que fue en su "vida anterior"

  7. Un insecto misterioso pero muy familiar

    Es difícil imaginar en qué insecto muy común se convertirá esta larva devoradora de pulgones
    Es difícil imaginar en qué insecto muy común se convertirá esta larva devoradora de pulgones - Universidad de nebraska

    Todos hemos jugado en alguna ocasión con este insecto misterioso, aunque con el aspecto que presenta en su "primera vida" resulta muy difícil reconocerlo. Incluso le hemos cantado alguna canción. Más pistas: ayuda a mantener a raya a los pulgones del jardín. Si no lo ha reconocido ya, está perdiendo puntos, que los tiene, por cierto en su siguiente vida. Si quiere resolver el acertijo pase a la siguiente pagina...

  8. Un insecto misterioso... muy conocido

    Con el cambio de look, tras la metamorfosis, el "misterioso" insecto ya resulta más familiar
    Con el cambio de look, tras la metamorfosis, el "misterioso" insecto ya resulta más familiar

    Ahora sí. Es la comúnmente conocida como mariquita, cuyo nombre científico es Coccinella septempunctata, en alusión a los siete puntos de sus élitros, que no son otra cosa que alas endurecidas que protegen a las otras más finas que le sirven para volar. Esta especie tiene predilección por los pulgones, por lo que ha sido introducida en Norteamérica para luchar contra las plagas. Es uno de los pocos escarabajos que nos caen simpáticos e incluso nos atrevemos a coger para que recorran nuestros dedos. Nada que ver con el aspecto de la larva que fue en su "vida anterior", que no parece tan inofensivo

  9. Gran Pavón: Nacida para comer

    Esta oruga de unos 10 centímetros tendrá que alimentarse para su "siguiente vida", en la que no podrá comer
    Esta oruga de unos 10 centímetros tendrá que alimentarse para su "siguiente vida", en la que no podrá comer - diputación foral de guipuzcoa

    La metamorfosis más conocida es, sin duda, la que sufren las mariposas. Esta oruga, de gran tamaño, hasta 10 centímetros, y vistosos colores, en su dará lugar a una de las mariposas nocturnas más grandes de Europa, que puede encontrarse también en España. La oruga debe que comer cuanto pueda porque de su alimentación depende la supervivencia de la especie, porque su "siguiente vida" la dedica sólo a la reproducción.

  10. Gran Pavón: Nacida para reproducirse

    Quince centímetros puede llegar a medir la mariposa nocturna gran pavón de vistosos colores.
    Quince centímetros puede llegar a medir la mariposa nocturna gran pavón de vistosos colores. - Tomado de wikipedia

    Del capullo de la oruga gran pavón surge esta mariposa nocturna (Saturnia pyri), cuyas hembras pueden tener más de 15 centímetros de envergadura alar. Los ocelos de sus alas recuerdan a los ojos de un búho y sirven para disuadir a sus depredadores. Vive aproximadamente una semana, el tiempo que da de sí lo que comió en su "vida anterior". En su nueva vida no puede alimentarse porque su aparato digestivo está atrofiado. Tienen el tiempo justo para encontrar pareja. Para ello, la hembra emite feromonas que los machos pueden detectar con sus antenas en un radio de 20 kilómetros.