Las ocho estrellas más raras y extremas de la galaxia
La pareja de estrellas más frías - ESO

Las ocho estrellas más raras y extremas de la galaxia

Las más frías, las más calientes, la más antigua, las más pesadas... Los astros que convierten el Sol en un vulgar lucero en el cielo

miguel gilarte
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Las más frías, las más calientes, la más antigua, las más pesadas... Los astros que convierten el Sol en un vulgar lucero en el cielo

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  1. Las estrellas más frías

    La pareja de estrellas más frías
    La pareja de estrellas más frías - ESO

    Nuestro Sol es una pacífica estrella perdida entre los más de 100.000 millones de estrellas que componen nuestra galaxia, la Vía Láctea. Y menos mal que su vida, la mayor parte del tiempo, transcurre de forma muy tranquila, sin sobresaltos que perjudicarían seriamente la vida en la Tierra. Sin embargo, otras estrellas dominan su espacio circundante sin que nadie les pueda hacer frente. Algunas frenéticas, otras gigantes, masivas, densas, calientes, etc, un muestrario que se nos antoja escalofriante para lo pequeño e ignorantes que somos, sin poder remediar aquellos ritmos titánicos.

    Una de las estrellas más frías es conocida con el nombre de CFBDSIR 1458 10b. Nuestro Sol posee una temperatura en la superficie de 6.500ºC y de 15 millones de grados en su núcleo. La estrella fue descubierta en agosto de 2011 por el telescopio de 10 m de diámetro Keck II, en Mauna Kea, Hawai. La estrella en cuestión pertenece a un sistema doble, con otra estrella casi gemela: CFBDSIR 1458 10a.

    La luminaria CFBDSIR 1458 10b tiene una temperatura superficial de sólo 100ºC. Se trata de una enana marrón, una estrella extraña, una mezcla de estrella y planeta gigante, o un aborto de estrella, pero que no es capaz de producir reacciones nucleares en su núcleo para fusionar hidrógeno, con lo cual la temperatura es bajísima y algunos planetas del Sistema Solar superan con creces esta temperatura en la superficie debido a la radiación del Sol.

    Para que una estrella tenga reacciones nucleares y convierta unos elementos en otros, y así incrementar su temperatura notablemente, debe tener teóricamente una masa entre 13 y 80 veces la del planeta Júpiter, aunque esta teoría no parece cumplirse en enanas marrones recientemente descubiertas. A CFBDSIR 1458 10b casi podríamos tocarla con la mano sin quemarnos.

  2. La estrella más caliente

    La nebulosa NGC 2440
    La nebulosa NGC 2440 - NASA

    En el lado opuesto, se ha encontrado una estrella extremadamente caliente, en el interior de una nebulosa planetaria denominada NGC 2440. Las nebulosas planetarias son los restos de la expulsión de las capas exteriores de una estrella gigante en las últimas fases de su vida, lo mismo que le ocurrirá al Sol. En el centro de la nube en forma de pompa, queda el núcleo al descubierto de la estrella, que en este caso se trata de una enana blanca densa, tres veces mayor que la Tierra, con una temperatura superficial de 200.000 grados.

    La estrella súper caliente situada a 4.000 años luz (1 año luz equivale a 9,6 billones de km) es conocida con el nombre de HD62166H en la constelación austral de la Popa. Es una débil estrella de magnitud 17,5 sólo visible con potentes telescopios, pero cuya luminosidad es 1.100 veces superior a la del Sol. Esta estrella se enfriará progresivamente para convertirse en una enana negra, pero empleará 1 billón de años.

    Las estrellas de neutrones alcanzan temperaturas de 3.000 millones de grados.

  3. Las estrellas más pequeñas

    La estrella diminuta, a escala
    La estrella diminuta, a escala - ESO

    Una curiosa estrella o planeta gigante, pues aún no está bien definido y está en estudio, fue descubierta por científicos de la Universidad del Estado de Pensilvania, empleando el Telescopio Espacial Spitzer y el Telescopio Espacial Hubble. Puede tratarse de una estrella enana marrón, sólo 8 veces más grande que Júpiter, es decir, no superando las 13 masas del planeta gigante del Sistema Solar, que la convertiría de hecho en una enana marrón, aunque puede ser una excepción.

    La estrella, llamémosla así, no se encuentra girando alrededor de otra, sino que vaga por el espacio como si de un Sol más se tratara, pero curiosamente, algunos investigadores creen haber hallado planetas a su alrededor. Se imaginan planetas girando entorno de una estrella súper enana, fría y oscura. Es una de las peores suertes que puede correr la vida en aquellos planetas, de existir. El astro se encuentra a 163 años luz de la Tierra en dirección a la constelación austral del Camaleón.

    Existen otras estrellas aún más pequeñas, como OGLE-TR-122B, que es poco más grande que Júpiter, pero los récords de lo mínimo que se despacha en estrellas son las denominadas estrellas de neutrones. Son el resultado de la explosión de una estrella supernova, cuyo núcleo ha implosionado hasta convertirse en un astro cuyo tamaño se sitúa entre los 10 y los 20 km de diámetro. Estas estrellas son bastante normales en el Universo.

  4. La estrella más grande

    La estrella más grande conocida de nuestra Galaxia, es la hipergigante NML Cygni localizada a 5.500 años luz de la Tierra en la constelación boreal del Cisne. Nuestro Sol, con un diámetro de 1.400.000 de km, sería un pequeño punto a su lado, ya que la descomunal estrella mide 2.500.000.000. km de diámetro; 1.785 veces mayor que el Sol. Dentro de la estrella NML Cygni cabrían 5.700 millones de estrellas como el Sol. Para hacernos una idea, si situáramos esta estrella en el lugar del Sol, llegaría casi a la órbita de Urano. Imagínense; el Sol, Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter y Saturno, estarían dentro de la estrella, mientras que Urano se abrasaría por la proximidad de la superficie de NML Cygni.

    Si el Sol fuera una pelota de playa de 50 cm de diámetro, la estrella NML Cygni mediría como casi toda España, la Tierra a esta escala no llegaría a medir medio centímetro… son las cosas de ser pequeños. Y estamos hablando de estrellas, no de galaxias, ni de las dimensiones del propio Universo. Una estrella de este tipo es inconcebible, el resto queda para otras entidades superiores a nosotros.

  5. Las estrellas que giran más rápidamente

    Recreación de un púlsar
    Recreación de un púlsar - Roy Smits

    En 1608, Galileo, al observar con su rudimentario telescopio las manchas que existen sobre la superficie del Sol, se dio cuenta de que éste giraba como lo hace la Tierra, pero de forma diferente. Nuestro Sol, al ser un objeto no rígido, no gira a la misma velocidad en el ecuador que en los polos, lo hace de la siguiente manera; para efectuar un giro completo en el ecuador, emplea 26 días, mientras que en los polos lo hace en 30. Extremadamente lento comparado con las estrellas súper rápidas.

    Para que una estrella gire muy rápidamente debe ser muy pequeña, lo más pequeña posible. Si una estrella como la hipergigante NML Cygni diera vueltas cientos de veces por segundo, la superficie debería ir más rápido que la velocidad de la luz, lo cual es incompatible y además las capas exteriores se despegarían del resto de la estrella. Por ello debemos buscar estrellas pequeñas y muy densas, esas estrellas existen y se llaman estrellas de neutrones y algunas de ellas púlsares, que son casi lo mismo que las estrellas de neutrones, pero tienen un campo magnético potentísimo y emiten radiación electromagnética como si fueran faros del Universo. De hecho, la posición de nuestro planeta en los discos que llevan algunas naves espaciales se da con respecto a un cierto número de púlsares.

    Las estrellas de neutrones que giran más rápidas sobre su eje, tal como lo hace la Tierra en 24 horas, lo hacen varios centenares de veces por segundo, con lo que consiguen velocidades, según el diámetro de la estrella -que puede ser de 20 a 10 km-, de 70.000 km por segundo, ¼ de la velocidad de la luz (300.000 km/s).

    Uno de los púlsares más rápidos conocidos es el denominado PSR B1937+21. Completa una vuelta sobre sí mismo cada 0.00155780644887275 segundos, o lo que es lo mismo 642 veces por segundo. La superficie del púlsar va a la escalofriante velocidad de 1/7 de la velocidad de la luz, solo una estrella enormemente densa y con una fuerza de gravedad descomunal, podría soportar esta velocidad de giro, de lo contrario se haría añicos.

  6. La estrella más vieja

    La estrella más antigua
    La estrella más antigua - Digitized Sky Survey

    La estrella más vieja del Universo que conozcamos hasta el momento es denominada Matusalén. Descubierta por astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian en Cambridge, deambula por nuestra galaxia a velocidades de vértigo -es por ello por lo que llamó la atención de los astrónomos-, estimulada desde hace unos 12.000 millones de años por la fuerte absorción por parte de nuestra galaxia de otra galaxia enana y satélite a la nuestra. Dicha estrella pertenecía a aquella galaxia enana, ahora completamente desintegrada en el interior de la Vía Láctea, pero conservando la velocidad con la que fue succionada.

    La edad de la estrella se estimó hasta en 16.000 millones de años. Fue una controversia entre los científicos que estudiaron el astro, ya que si fuera así sería más antigua que el propio Universo, es como si nosotros fuéramos más viejos que nuestras madres. Estudios más recientes realizados con observaciones del telescopio espacial Hubble, demuestran que la edad de la estrella es prácticamente la misma que la del Universo, estimado en unos 13.700 millones de años.

    No obstante, la edad de Matusalén debe aún rebajarse más, ya que los estudios hechos sobre la formación de las primeras estrellas nacidas en el Universo indican que aparecieron 500 millones de años después del Big Bang, salvo que Matusalén fuera la primera “muestra” del resto de las estrellas aún por nacer. No obstante, algunos investigadores sostienen que los primeros grupos de estrellas que nacieron lo hicieron 100 millones de años después del Big Bang. Matusalén sería una de ellas. Muchas de estas primerizas estrellas estallaron en forma de supernovas para dar paso a la siguiente generación de estrellas, compuestas de elementos más pesados sintetizados en aquellas explosiones titánicas. La edad de Matusalén se podría ajustar según las últimas investigaciones a los 13.600 ó 13.500 millones de años, tres veces más vieja que nuestro Sol.

    La estrella es una subgigante roja en las últimas fases de su vida, ahora se encuentra en una etapa de expansión. Se puede observar con prismáticos, ya que brilla con la magnitud 7 en la constelación de Libra. Se encuentra no muy lejos de nuestro Sistema Solar, a 190 años luz.

  7. Las estrellas más densas y pesadas

    El púlsar PSR J1614-2230 forma pareja con una enana blanca
    El púlsar PSR J1614-2230 forma pareja con una enana blanca - Bill Saxton, NRAO/AUI/NSF

    No hay nada más denso en el Universo que un agujero negro, pero antes de llegar a este estado extremo, las estrellas muy masivas se convierten en estrellas de neutrones. Imagine una estrella mayor que el Sol entre 1,35 y 2,1 masas solares, comprimida al tamaño de una ciudad como Sevilla, unos 10 km de diámetro.

    La densidad es tal que los electrones y protones están tan apiñados que no tienen espacios entre ellos (109 g/cm³.) Estos se unen para formar neutrones, de ahí el nombre de estas diminutas estrellas. A ello hay que añadir la temperatura de 3.000 millones de grados centígrados que ayuda al proceso.

    Las estrellas de neutrones más densas estudiadas arrojan cifras por cada cm cúbico de 1 millón de kilos. Pero el récord lo tiene un púlsar cuya masa es el doble que el Sol, denominado PSR J1614-2230. Este gira sobre sí mismo 317 veces por segundo, posee una estrella compañera, una enana blanca, que gira entorno a él en poco menos de 9 días, se localizan a 3.000 años luz. Pero lo mejor de todo es la densidad del púlsar: 500 millones de toneladas por centímetro cúbico; el peso de toda una gran montaña en un dedal.

    El Gran Colisionador de Hadrones es un acelerador y colisionador de partículas localizado en la frontera franco-suiza. Fue diseñado para colisionar haces de protones. Los científicos pretenden conseguir el estado primordial de la materia, conocido como plasma de quarks; un estado de la materia de densidad y temperatura inimaginables, tal como antes del Big Bang. Si se consiguiera, un centímetro cúbico pesaría 4.000 millones de toneladas.

  8. La estrella huevo

    La estrella Achernar
    La estrella Achernar - Wikimedia

    Una de las estrellas más brillantes del cielo, la octava, concretamente con la magnitud 0,45, se localiza en la larguísima constelación austral de Eridano que representa un río. Esta espectacular estrella, lleva por nombre Achernar, que significa «el final del río». Es una preciosa estrella blanco azulada que luce 1.076 veces más que el Sol a una distancia de 144 años luz de nosotros.

    Su diámetro es 10 veces superior al Sol, con 7 masas solares. Se trata de una estrella joven con 50 millones de años y con temperaturas más del doble que nuestra estrella en la superficie, con 14.540ºC.

    Pero esta estrella no es famosa por su brillo o luminosidad, sino por ser una de las estrellas más estiradas que se conocen. No todas las estrellas son esféricas en el Universo, hay casos muy particulares y Achemar es uno de ellos.

    Achemar gira tan deprisa que su diámetro en el ecuador es un 50% más grande que el diámetro de polo a polo, es decir, es casi como un huevo que gira sobre su eje mayor. Para que esta estrella pueda mantener esta extraña forma, deben existir fenómenos físicos internos desconocidos que logren que Achemar no se desestabilice y de deshaga en el espacio, ya que su densidad y gravedad no son muy elevadas y serían los únicos elementos que podrían soportar la forma de huevo o de pastilla de la estrella.

    Por Miguel Gilarte Fernández, presidente de la Asociación Astronómica de España y director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata.