Cuatro profesores fuera de serie
Noemí Rodríguez, profesora de matemáticas en el Colegio Padre Coloma - ángel navarrete

Cuatro profesores fuera de serie

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Generan sus propios contenidos o han creado métodos de aprendizaje alternativos, más allá de los libros de texto

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  1. Noemí Rodríguez: «Los libros no favorecen el esfuerzo»

    Noemí Rodríguez, profesora de matemáticas en el Colegio Padre Coloma
    Noemí Rodríguez, profesora de matemáticas en el Colegio Padre Coloma - ángel navarrete

    Es profesora de matemáticas en Sexto de Primaria y jefa de estudios, pero no usa libros de texto. Como el resto de docentes en el colegio público Padre Coloma, en el distrito madrileño de San Blas, ella es quien, partiendo de un currículo básico, busca y organiza los contenidos de la asignatura.

    «Los libros tienen un montón de carencias y, de esta manera, te puedes ir haciendo tu propia batería de ejercicios». Ella se encarga de recopilar los contenidos, incluso tomándolos de otros profesores, y los adapta a su gusto y a las necesidades de sus alumnos. «Este sistema nos permite modificar el tema según el grupo», explica. Unas veces, les avanza primero la lección, ellos la copian en clase y luego en casa la repasan. Otras, en cambio, les envía primero por correo electrónico unos contenidos que los estudiantes copian en su cuaderno -su verdadero libro de texto- y al día siguiente los ven en la clase en la pizarra digital.

    La directora del centro, Carmen Pascual, explica que, con este sistema, se busca mejorar «la comprensión lectora, una correcta expresión oral y una expresión escrita adecuada». «Los libros lo dan casi todo hecho, de manera que no favorecen el esfuerzo ni por parte de los profesores ni de los alumnos; se centran en conocimientos que en muchas ocasiones son complementarios», explica. A su juicio, los profesores "«no sólo tienen que enseñar unos contenidos para cumplir con el currículo que la Ley obliga, sino hacer ver a los alumnos la importancia del conocimiento para manejarse en la época complicada pero apasionante que les ha tocado vivir».

  2. Ana de Artiñano: «Un profesor con inquietudes puede experimentar para motivar a sus alumnos»

    Ana de Artiñano, profesora de inglés en el colegio Fomento Las Tablas-Valverde
    Ana de Artiñano, profesora de inglés en el colegio Fomento Las Tablas-Valverde - josé ramón ladra

    «Te puedes amoldar a lo que dice el libro y no complicarte lo más mínimo, pero un profesor con inquietudes puede experimentar y promover ideas que motiven a sus alumnos». Esta es la manera de pensar de Ana de Artiñano, una profesora de inglés en el colegio concertado de Fomento Las Tablas-Valverde, de Madrid, que predica con el ejemplo. Ana, que hizo un doctorado en Didáctica de las Lenguas y Literatura y también da clase en la universidad, ha desarrollado su propio programa para que los niños aprendan a pronunciar inglés desde la etapa de Infantil, que a su juicio «es la más importante en la adquisición de una lengua».

    Su proyecto, llamado «Phonics» y que se está implantando en otros centros de Fomento, se diferencia del resto de métodos en que trabaja con alófonos –es decir, con los sonidos–, y no con fonemas, ya que en inglés un solo fonema tiene múltiples formas de pronunciarse. Se trata de un sistema interactivo que funciona con imágenes que van apareciendo en una pizarra digital y se van asociando a los sonidos, que el niño va repitiendo, a coro o de forma individual. No está enfocado a la lectura ni la escritura, ya que considera que «lo primordial es hablar, la comunicación», por lo que se basa en ir reconociendo las palabras, no las letras. «El objetivo es que al final del ciclo de Infantil el niño sea capaz de hablar y se comunique con los demás», explica.

  3. Alicia Martínez: «Buscamos su pensamiento crítico»

    Alicia Martínez, profesora de la institución SEK
    Alicia Martínez, profesora de la institución SEK - josé ramón ladra

    Según Alicia Martínez, las aulas digitales de la institución SEK convierten a los alumnos en protagonistas del proceso educativo. Ella aplica el método como coordinadora de 1º y 2º de ESO y profesora de inglés en el SEK Ciudadelcampo, a las afueras de Madrid. En lugar de una clase «frontal», en la que un maestro reproduce los contenidos de un libro, su sistema plantea preguntas para las que los estudiantes busquen las respuestas. «Así desarrollan el pensamiento crítico», señala. ¿Y cómo se valora lo que han aprendido? La autoevaluación, en la que el alumno ve sus progresos; la coevaluación, en la que otros alumnos valoran su desempeño y la evaluación por criterios, en la que se debe demostrar no si se ha aprendido una lección, sino cómo se aplican los objetivos que se le plantearon.

  4. Ángel González: «Buscaba algo divertido que entrara por los ojos para enganchar a los chavales»

    Ángel González, profesor de matemáticas en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid
    Ángel González, profesor de matemáticas en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid - isabel permuy

    A Ángel González, profesor de 2º y 4º de ESO y de 1º Bachillerato en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid, se le ocurrió una forma de «hacer algo divertido para enganchar a los chavales, porque las matemáticas siempre les cuesta»: crear sus propios vídeos de dibujos animados. La serie está protagonizada por dos personajes, Troncho y Poncho. Con todo, recalca que lo importante no es el vídeo, sino «la labor del profesor» y cómo este presenta los vídeos y los utiliza en la clase. Pese a su indiscutible creatividad, admite que el sistema educativo no da pie a la capacidad de iniciativa del docente, ya que le viene dado un temario muy marcado del que luego se tendrán que examinar los estudiantes y del que no se puede salir fácilmente, especialmente en Bachillerato. «Les entrenamos para hacer exámenes, más que para afrontar una situación real».