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Los diez edificios más antiguos del centro de Madrid

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Muchos han experimentado cambios con el paso del tiempo, pero la mayoría aún conserva ese aire a Edad Media que los ha convertido en pieza clave del casco histórico de la ciudad

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  1. Casa de los Lujanes (1460)

    Casa de los Lujanes, en la Plaza de la Villa
    Casa de los Lujanes, en la Plaza de la Villa - ayuntamiento

    Es una de las pocas casas-palacio del siglo XV conservadas en Madrid. La torre y la casa fueron mandadas construir por Álvaro de Luján antes de 1471. El edificio ha sufrido múltiples reformas, una de las cuales fue para la instalación de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, llevada a cabo en 1858, un año después de haber sido creada la institución por Isabel II. Al formar parte de la Plaza de la Villa, fue restaurada por el arquitecto municipal Luis Bellido, restituyendo el aparejo original y rescatando parte de la estructura primitiva.

    La torre, de planta cuadrada, presenta en la actualidad dos cuerpos superpuestos. El primero tiene un basamento en mampostería y el resto es de aparejo mixto de piedra y ladrillo como el resto del edificio. Destacan la portada principal con su ornamentación gótica y el escudo nobiliario de los Luján por triplicado y la pequeña portada de la calle del Codo, con un arco de herradura con grandes dovelas de piedra, único en la capital, que da entrada a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, instalada en la torre.

    Dirección: Plaza de la Villa, 2.

  2. Casa de don Álvaro de Luján (1494)

    La casa de don Álvaro de Luján, de finales del siglo XV
    La casa de don Álvaro de Luján, de finales del siglo XV - ayuntamiento

    A apenas quince metros de la casa de los Lujanes, es también uno de los edificios más antiguos de Madrid y perteneció, como no podía ser de otra forma, a don Álvaro de Luján. Lo que ha llegado hasta nosotros es fruto de distintas ampliaciones y reformas. En el zaguán se colocaron los sepulcros platerescos de Beatriz Galindo y de Francisco Ramírez, su esposo, que fueron esculpidos para el antiguo Convento de la Latina.

    De ese mismo convento conserva la balaustrada gótica de la escalera, realizada por el maestro moro Hazán. La fachada es única en la capital por el arco de herradura de ingreso. A principios del siglo XX fue reformado para albergar la Hemeroteca Municipal. En 1983 se trasladó la hemeroteca al Cuartel del Conde Duque y los sepulcros del zaguán se llevaron al Museo Municipal.

    Dirección: Plaza de la Villa, 3.

  3. Casa de Cisneros (1537)

    La casa de Cisneros también está situada en la emblemática plaza madrileña
    La casa de Cisneros también está situada en la emblemática plaza madrileña - ayuntamiento

    También en la plaza de la Villa, esta casa-palacio fue mandada construir por Don Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del Cardenal Cisneros, en 1537. Posiblemente fue encargada al alarife de la Villa, Miguel de Hita, que utilizó el solar de su antigua casa y el resto de los solares de la manzana que había adquirido, como consta en un documento de la época. Es uno de los pocos palacios renacentistas del siglo XVI conservados en Madrid, aunque con muchas modificaciones.

    Fue comprada por el Ayuntamiento a los herederos de la Condesa de Oñate en 1909, para instalar en ella parte de sus departamentos, encargando a Luis Bellido, arquitecto municipal, su restauración. Bellido reformó y acondicionó el edificio, manteniendo la distribución en torno al patio. Recuperó muchos detalles ornamentales del interior que estaban encubiertos y la escalera principal que había desaparecido.

    También comunicó el edificio con la Casa de la Villa mediante un pasadizo. Esta restauración fue premio del Ayuntamiento en 1915. Después de la Guerra Civil Felipe Trigo hizo otra reforma interior. Destacan la escalera con azulejos de Talavera y el Salón de los Tapices.

    Dirección: Plaza de la Villa, 4.

  4. Casa de las siete chimeneas (1574)

    La casa de las siete chimeneas, reconocible solo con mirar a su tejado
    La casa de las siete chimeneas, reconocible solo con mirar a su tejado - minube.com

    Es el más antiguo y mejor ejemplo de la arquitectura residencial madrileña de los siglos XVI y XVII, aunque ha sufrido diversas alteraciones a lo largo de los siglos. En 1574 Pedro de Ledesma pidió licencia para edificar unas casas según traza del arquitecto Antonio Sillero. Poco después, en 1583, compra la casa el comerciante genovés Baltasar Cattaneo, quien manda ampliarla al arquitecto Andrea de Lurano en 1586.

    Comienza entonces a denominarse «las casas de Cataño». Tiene en ese momento un aspecto bastante parecido al actual, muy característico de las viviendas del siglo XVI, con dos plantas y tejado a cuatro aguas en el que destacan las siete chimeneas, que le darán su nombre posterior. Se suceden después varios propietarios: los condes de Mejorada hasta 1675 y los condes de Polentinos hasta 1881.

    Durante este período se llevan a cabo varias reformas, ampliando longitudinalmente la planta y construyendo un cuerpo en L con fachada a la calle de Colmenares y portada de piedra a la de Infantas, así como la importante ampliación y reforma realizada en 1874 por Ortiz de Villajos para los condes de Polentinos. Tras pertenecer a una entidad bancaria y ser nuevamente reformada es actualmente parte del Ministerio de Cultura, cuyas dependencias ocupan el solar del antiguo Circo Price en la plaza del Rey.

    Dirección: Calle Infantas, 31.

  5. Casa de la Panadería (1590)

    La Casa de la Panadería, uno de los cuatro 'laterales' de la Plaza Mayor
    La Casa de la Panadería, uno de los cuatro 'laterales' de la Plaza Mayor - ayuntamiento

    Después del incendio que sufrió el 20 de agosto de 1672, de la primitiva Casa de la Panadería sólo quedó el sótano y la planta baja. Tras del reconocimiento llevado a cabo entonces, se aconsejó mantener la parte no destruida. Este hecho condicionó la distribución del nuevo edificio. Se sabe que hubo un concurso para la reconstrucción y que se planteó ampliar el edificio hasta la calle Mayor, pero no se conoce el autor del proyecto. Aún se conservan los primeros planos de la casa realizados por Cipriano Gómez en 1888.

    La Casa de la Panadería destaca en la regularidad de la plaza por el tratamiento diferenciado de su fachada. Otro elemento que la singulariza es la decoración pictórica de la fachada, realizada en 1992 por Carlos Franco. En su interior destacan las estancias que conformaron históricamente el Salón Real, en la planta primera o noble, que originalmente estuvo destinada a Cuarto Real, para uso exclusivo de la corona. Dicho Salón Real estaba formado por la Cámara Real (con balcones a la Plaza Mayor) y Antecámara Real (interior), espacios idénticos en sus dimensiones y estructura arquitectónica. Ambos salones estaban unidos por tres grandes vanos rematados en arcos de medio punto.

    Dirección: Plaza Mayor, 27.

  6. Convento de las Carboneras (1600)

    El convento de las Carboneras, desde la Plaza Conde de Miranda
    El convento de las Carboneras, desde la Plaza Conde de Miranda - viendomadrid.com

    El convento fue fundado en 1607 por Beatriz Ramírez de Mendoza, condesa de Castelar, para las Jerónimas del Corpus Christi, sobre una casa noble al igual que otros conventos de la Corte. La denominación de «Las Carboneras» se debe a una imagen de la Inmaculada encontrada en una carbonera y que fue donada al convento. El conjunto fue diseñado y construido por el maestro de obras Miguel de Soria en el primer cuarto del siglo XVII. Es un buen exponente del primer barroco madrileño.

    Destaca la sencillez de la fachada sólo rota por la portada. El convento experimentó añadidos posteriores, en su mayor parte en el siglo XIX. Fue restaurado por los arquitectos Antón Capitel y Consuelo Martorell, quienes repararon las cubiertas, las fachadas y los patios. Está cubierta con una bóveda y tiene la capilla mayor elevada sobre el nivel general. Es el único ejemplar de esta tipología conservado en Madrid. Alberga interesantes obras de arte.

    Dirección: Plaza Conde de Miranda, 3.

  7. Monasterio de la Encarnación (1611)

    El monasterio de la Encarnación, fiel a estilo del siglo XVII
    El monasterio de la Encarnación, fiel a estilo del siglo XVII - ayuntamiento

    El convento fue fundado en 1611 por la reina doña Margarita, esposa de Felipe III, y en él destaca la iglesia de planta de cruz latina. Su fachada responde al tipo difundido por Francisco de Mora, con triple arcada de ingreso, ventanas y escudos alternados en la parte alta y remate en forma de frontón con óculo, modelo que fue constantemente repetido en la arquitectura religiosa española del siglo XVII. El interior de la iglesia fue reformado por Ventura Rodríguez en colaboración con los mejores pintores y escultores de su tiempo, logrando un magnífico conjunto.

    En 1836, la desamortización de Mendizábal afectó notablemente al convento, ya que las monjas fueron exclaustradas en 1842 y se procedió a su demolición paulatina. El director de las obras de desescombro era, en 1844, el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quien estaba entonces trabajando en las obras del proyecto definitivo de la Plaza de Oriente. De ese mismo año es el proyecto de reconstrucción del convento, sobre todo en el ala de la calle de San Quintín, que se inició en 1847, año en el que las monjas volvieron al edificio, tras cinco años de exclaustración.

    Dirección: Plaza de la encarnación, 1.

  8. Palacio de los Consejos (1613)

    El palacio de los Consejos acoge actualmente al Consejo de Estado
    El palacio de los Consejos acoge actualmente al Consejo de Estado - ayuntamiento

    D. Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, 1º duque de Uceda y primogénito del valido del duque de Lerma, fue quien mandó levantar este palacio. Según las últimas investigaciones fue proyectado por Alonso de Turrillo y el encargado de su ejecución fue Pedro de Pedrosa. Las fuentes literarias de la época lo consideraban el mejor edificio de Madrid después del Alcázar. El cercano convento del Sacramento, formó parte de este conjunto palaciego. Hoy se utiliza para albergar el Consejo de Estado.

    Responde a la tipología de arquitectura palaciega del siglo XVII español. Ocupa toda una manzana. Consta de una planta rectangular distribuida en torno a dos patios interiores de distinto tamaño. El edificio tiene gran unidad en todas sus fachadas, de gran sencillez de trazas, que combinan el ladrillo y la piedra. La fachada principal, compuesta con perfecta simetría, posee un doble acceso con portadas sobre columnas dóricas. Antiguamente tuvo otra fisonomía, que fue alterada al perder las torres de las esquinas que lo habían caracterizado. El palacio se incendió a mediados del S. XVII y fue reformado por Felipe Sánchez.

    Dirección: Calle Mayor, 79.

  9. Casa de la Carnicería (1617)

    La Casa de la Carnicería está en la misma Plaza Mayor, en frente de la Casa de la Panadería
    La Casa de la Carnicería está en la misma Plaza Mayor, en frente de la Casa de la Panadería - abc

    Justo en frente de la Casa de la Panadería, la Casa de la Carnicería casi no se diferencia del resto de los edificios de la Plaza Mayor excepto por los dos chapiteles y el tratamiento de los soportales con arcos de medio punto como los de la Casa de la Panadería.

    Tiene una planta rectangular distribuida en torno a un patio rectangular y una gran escalera frente a la puerta ingreso. Fue reconstruida y reformada después del incendio de 1790. Luis Bellido reforma parte del edificio para convertirlo en Hemeroteca Municipal. Posteriormente ha tenido otras intervenciones, la última entre 1988 y 1992. A pesar de su ubicación, cayó en el abandono. Hace más de un año la Comunidad aprobó utilizar este emblemático edificio para albergar un hotel de lujo.

    Dirección: Plaza Mayor, 3.

  10. Palacio de Abrantes (1653)

    El palacio de Abrantes, situado en la Calle Mayor
    El palacio de Abrantes, situado en la Calle Mayor - ayuntamiento

    Este edificio primitivo constaba de una torrecilla con chapitel en la esquina de las calles Mayor y Factor y otro torreón con chapitel a la calle de la Almudena. En 1842 pasó a manos del duque de Abrantes, quien encargó la primera reforma sustancial al arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel para transformar el viejo caserón en un lujoso palacio isabelino. Se conservaron entonces las torres de las esquinas y se decoraron los balcones con escudos. De la reforma interior sólo queda la escalera principal.

    En 1887 fue adquirido por el estado italiano, restaurándolo y modernizándolo para instalar su embajada en Madrid. En esta reforma, firmada por Luis Sanz, intervinieron artistas italianos como el pintor M. C. Grandi-Passetti. El palacio pierde entonces los torreones, se crea la fachada posterior y se realizan las pinturas de la planta superior, cobijadas bajo un gran alero de madera que, junto al orden rústico de la planta baja, le dan un aire mucho más italiano. Desde 1939 se encuentra instalado en el edificio el Instituto Italiano de Cultura, sufriendo transformaciones interiores para su adaptación.

    Dirección: Calle Mayor, 86.