En el conflicto de Libia está en juego mucho más que la caída de un dictador histriónico: se va a determinar el destino de los libios, de aquellos que luchan por la libertad en el mundo árabe y de todos los dictadores que aún creen que aplastando a la población pueden imponerse. Y, sobre todo, se verá si los europeos somos capaces de influir en nuestro propio entorno o si somos totalmente irrelevantes y dependientes de Estados Unidos. Las reticencias que muchos gobiernos anteponen para no entrar a fondo en la operación de la OTAN son incomprensibles, porque un fracaso en Libia tendría consencuencias incalculables.
Lo del IBI a la Iglesia va a venir bien
Ángel Expósito


