He comparado 4 modelos de Apple Watch y el que compraría no es ni el más caro ni el más barato
De un modelo al siguiente cambia poco el aspecto y mucho lo que puedes dejarte en casa: el móvil, el cargador o el miedo a mojarlo
Desde medio metro, los cuatro parecen el mismo reloj. Caja rectangular de esquinas redondeadas, correa de goma, la misma esfera con la hora enorme.
Nadie en la oficina va a saber cuál llevas puesto. La diferencia está dentro, y Apple la ha repartido en cuatro peldaños que hoy se pueden mirar de una sentada, porque varios están rebajados al mismo tiempo.
Así que la pregunta no es cuál es mejor. Eso ya lo dice el orden de precios. La pregunta es en cuál dejas de pagar por cosas que no vas a usar.
Las tres preguntas que ordenan la gama
Los cuatro comparten el suelo: el mismo watchOS con las mismas apps, 64 GB para llevar música encima, detección de caídas, llamada de emergencia y resistencia al agua de sobra para la piscina.
Eso ya no lo decide lo que pagues. Lo que sí lo decide son tres cosas concretas.
Si puedes salir de casa sin el teléfono en el bolsillo. Cuántas veces por semana tienes que buscar el cargador. Y hasta dónde te lo puedes llevar sin pensar en si lo estás rompiendo.
Cada uno responde a esas tres preguntas de forma distinta, y ahí está la diferencia que compensa.
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La pantalla que el SE 2 no tenía
El Apple Watch SE 3 estrena algo que su antecesor no llevaba y que se agradece a diario: la pantalla siempre activa. Suena a detalle de folleto hasta que dejas de girar el brazo como si saludaras para ver la hora en mitad de una reunión.
Por debajo va el chip S10, el mismo silicio moderno del resto de la gama, con 1.000 nits de brillo, sensor de temperatura y una app de Sueño que separa las fases y avisa si detecta patrones de apnea. Para 44 mm, pesa 32,9 gramos: te olvidas de él durmiendo.
El límite está en la autonomía y en la conexión. Da unas 18 horas, así que entra en la rutina de cargarlo cada día, aunque la carga rápida deje el 80% en unos 45 minutos, algo que la gama SE no tenía hasta ahora.
Y la otra frontera es que va solo con GPS. Sin el móvil encima, no hay llamadas ni datos. Es el peldaño de entrada, está rebajado, y es honesto con lo que es.
Aquí el teléfono se queda en casa
El Series 11 es el primer Apple Watch con 5G, y esa es la línea que separa este modelo del anterior. Sales a correr, dejas el iPhone en la mesa y sigues localizable.
Poder salir a entrenar, hacer deporte o simplemente dar un paseo sin llevar el teléfono encima y seguir teniendo conexión es muy cómodo. Una vez que te acostumbras, cuesta volver atrás.
La segunda mejora no se ve en la caja pero decide cómo llega el reloj a los dos años: el vidrio aguanta el doble de arañazos que el del Series 10. Los relojes de muñeca no mueren de viejos, mueren de llavero y de marco de puerta.
Y la batería sube a 24 horas frente a las 18 del Series 10. La diferencia práctica es dormir con él puesto y que llegue vivo a la noche siguiente, con 15 minutos de cargador dando 8 horas de uso.
El resto es medición. Oxígeno en sangre, avisos de frecuencia cardiaca alta y baja y una app de Constantes Vitales que por la mañana te resume si algo se salió de lo normal mientras dormías.
La caja es de 46 milímetros y llega con tres meses de Apple Fitness+, tiempo de sobra para saber si vas a cerrar los anillos o si te vas a olvidar de ellos en octubre.
Está rebajado poco, y aun así es el modelo que más rentabiliza cada euro de esta gama.
Titanio, 3.000 nits y 36 horas
El Apple Watch Ultra 2 es otro tipo de reloj, y se nota nada más ponerlo al sol de agosto: 3.000 nits, un 50% más de brillo que la pantalla del primer Ultra, con cristal de zafiro plano en lugar del cristal habitual.
La caja es de titanio grado 5 y aguanta 36 horas de uso, o hasta 72 en modo de bajo consumo. Ahí se acaba la rutina diaria de cargador: se convierte en algo de dos o tres días.
Y hasta dónde te lo puedes llevar cambia por completo. Certificación militar MIL-STD-810H, 100 metros de resistencia al agua y buceo recreativo hasta 40 metros con profundímetro integrado: al mar entra sin que tengas que pensarlo dos veces.
Lleva además GPS de doble frecuencia L1 y L5, que es lo que evita que el trazado se te vaya media calle cuando corres entre edificios altos.
La contrapartida es física: 61,8 gramos y 49 milímetros son un reloj grande, y en muñecas finas se nota al dormir.
Su precio se ha movido de verdad, y la razón no tiene misterio: ya tiene sucesor en la calle. Cuando Apple cambia de generación en la línea Ultra, el modelo saliente es donde aparece la anomalía.
El techo de la gama
Arriba del todo está el Apple Watch Ultra 3: 49 milímetros de titanio negro, correa Alpine Loop en talla grande, watchOS y compatibilidad solo con iPhone.
Tiene resistencia al agua, GPS, control de música y alarma. Es el modelo que quiere quien quiere el modelo, no el que busca un argumento técnico que le cierre la compra.
El que me llevaría tiene 5G y no lleva titanio
El Series 11. No por eliminación, sino porque es donde termina la lista de cosas que echas de menos: sales sin el móvil, duermes con él puesto, y el cristal llega limpio al segundo año.
Todo lo que hay por encima resuelve problemas concretos de buceo, montaña y jornadas de 36 horas. Si tu semana no tiene ninguno de esos tres, estás pagando titanio para ir a la oficina.
El momento tampoco es casual. La llegada del Ultra 3 ha empujado hacia abajo al modelo saliente y ha movido la gama entera. Esa foto no se repite hasta el año que viene.
Y si el Series 11 se agota o recupera precio, el SE 3 rebajado cubre casi todo lo que hace: pierdes poder salir sin el teléfono y sumas la carga de cada noche. Lo demás, sorprendentemente, es lo mismo.
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