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El error caro no es comprar un Garmin de gama alta. Es comprar el Garmin de otro.
El del amigo que hace ultras, cuando lo tuyo son tres rodajes por semana junto al río. O el de entrada, cuando lo que querías era medir el desnivel de una ruta de seis horas y el reloj te lo estima a ojo.
MediaMarkt tiene ahora cinco Garmin rebajados, y con el código GARMIN15JULIOMM se quedan aún más a cuenta. Cinco relojes y cinco maneras distintas de entrenar.
Garmin no hace un reloj mejor: hace uno para cada tipo de entreno
Lo que comparten los cinco es justamente lo que no te sirve para decidir. Los cinco pasan de diez días de batería, los cinco vuelcan a Garmin Connect y los cinco funcionan igual con un Android que con un iPhone.
Lo que cambia es a qué está dedicado cada uno: la pantalla que lleva, los sensores de navegación que declara, cuánto castigo aguanta la caja y cuánto se mete en lo que haces cuando no estás entrenando.
Así que la pregunta útil no es cuál es el mejor. Es para qué entrenas tú.
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Garmin Vívoactive 5: entrenar y seguir con el día
Sales a rodar a las siete y media, vuelves, te duchas y a las nueve estás en una reunión. Con el Vívoactive 5 no tienes que cambiarte de reloj por el camino.
La correa es de 20 mm, la medida estándar, así que le pones una de tela o de piel y deja de parecer un reloj de correr.
La pantalla es una AMOLED de 1,2 pulgadas, con la lectura que eso implica: números grandes y nítidos aunque vayas en pleno esfuerzo y solo tengas medio segundo para mirar.
Los 4 GB de memoria son la parte que más se agradece en la práctica. Cargas unas cuantas listas antes de salir y dejas el móvil en casa, que en una tirada larga se nota en el bolsillo.
Y viene en negro, marfil, azul marino y lila, por si no quieres el clásico reloj negro de plástico.
Es el que menos posibilidades tiene de sobrarte por arriba o quedarse corto por abajo si entrenas un poco de todo. Ahora está rebajado, y es el que más me cuesta desaconsejar de los cinco.
Garmin Instinct E: el que mide el desnivel de verdad
El desnivel acumulado de una ruta sale de un barómetro o sale de una estimación. El Instinct E lleva altímetro barométrico, brújula de 3 ejes y multi-GNSS: la diferencia entre una salida bien medida y un gráfico raro al llegar a casa.
La caja cumple MIL-STD-810 y aguanta 10 ATM: las piedras de una vía ferrata no perdonan y esto está pensado para eso.
La pantalla es pequeña, de 0,86 pulgadas y sin color, y por eso llega a 14 días sin enchufe. Los 40 mm de caja entran en muñecas finas, algo que en la gama de montaña no siempre pasa.
Garmin Forerunner 55: ritmo, distancia y poco más
Si sales tres veces por semana y lo único que miras al terminar es el ritmo medio y los kilómetros, este reloj hace eso y ya está. GPS integrado y pulso en la muñeca, sin pedirte accesorios ni cuentas.
La pantalla MIP de 1,04 pulgadas no es bonita, pero a las dos de la tarde de un día de sol se lee sin girar el brazo ni hacer visera con la mano.
Resiste 5 ATM, así que también entra en la piscina. Es la puerta de entrada al running de Garmin y, en septiembre, con la gente volviendo a la rutina, el que más sentido tiene para quien empieza a tomárselo en serio.
Garmin Fēnix E: acero para las salidas largas
La Fēnix es la gama que Garmin reserva para el que pasa muchas horas fuera, y esta E es su puerta de entrada, presentada junto al buque insignia Fēnix 8. Lleva caja de acero inoxidable de 47 mm en gris pizarra y pantalla AMOLED de 1,3 pulgadas.
Eso sí, 47 mm de acero se notan en la muñeca, y la correa va de 125 a 208 mm: mídete el contorno antes de decidirte, porque este no es un reloj discreto.
Lleva Garmin Pay, que en una salida larga significa poder parar a por agua sin llevar tarjeta encima. Es el reloj para el domingo de ocho horas, no para el rodaje de treinta minutos.
Garmin Venu 4: lo que pasa entre entrenamiento y entrenamiento
Cuando entrenas cuatro o cinco días por semana, lo que te frena casi nunca es la sesión. Son tres noches seguidas durmiendo mal y una pierna que no responde el jueves sin que sepas por qué.
Ahí es donde encaja el Venu 4. La alineación del sueño y el resto de métricas de salud están orientadas a eso: a lo que pasa en las otras veintitantas horas del día, que es donde se decide si el fin de semana llegas entero a la tirada larga.
La pantalla es de 1,4 pulgadas sobre una caja de 45 mm, con la esfera grande que hace que no tengas que buscar el dato. La correa es de silicona, que para dormir con él es lo cómodo.
Hay versión de 41 mm si los 45 te parecen mucho, y sale en negro, gris y amarillo.
Lo que compras aquí no es un reloj de correr con extras. Es un reloj de estar, que además corre.
El reloj lo elige tu calendario de entrenos, no la caja
Mira las últimas cuatro semanas de tu actividad, no las que tienes pensadas para el otoño. Casi todo el mundo compra reloj para el corredor que quiere ser, no para el que sale de casa los martes.
Si tuviera que quedarme con uno sin saber nada de quien lo va a llevar, sería el Vívoactive 5. No es el más completo del grupo, pero es el que menos se equivoca de dueño.
Y si el Fēnix E se agota o vuelve a su precio, el Vívoactive 5 cubre casi todo lo que hace salvo la caja de acero.
El que no tiene recambio aquí es el Instinct E: es el único de los cinco certificado MIL-STD-810, y en el monte, cuando el reloj se golpea contra la roca, eso no se sustituye con nada.
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Alejandra Santisteban Guiu
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