Doble correa y carga solar: este North Edge con aire clásico combina con vaqueros y aguanta años
Cambias de correa en segundos y pasa de la playa a la terraza. Y como se alimenta de luz, te olvidas de cambiar la pila para siempre
Todos tenemos ese cajón. El reloj que se paró porque la pila murió hace meses y nunca lo llevaste a cambiar. El deportivo de goma que ya no pega con nada. El bonito que solo sale en bodas.
Y al final, para el día a día, acabas cogiendo siempre el mismo, hasta que ese también se cansa. Este North Edge Triton juega justo a lo contrario: se carga con la luz, así que no hay pila que se muera, y trae dos correas para que combine con casi todo lo que ya tienes colgado.
North Edge Triton: el buceador clásico que cambia de cara según la correa
Lo primero que entra por los ojos es la cara del reloj: bisel giratorio, corona a rosca, esfera limpia. El aire de buceador de toda la vida, ese que no pasa de moda porque nunca estuvo de moda del todo.
La gracia está en las dos correas, que se sueltan sin herramientas. La de silicona lo lleva a la piscina, a la playa o a un domingo de vaqueros y camiseta blanca.
La de acero, con cierre rápido, lo viste para una cena o una camisa de lino remangada. Un reloj, dos looks, y el cambio te cuesta diez segundos.
Con el brazalete de acero y una camisa clara podría colarse en una oficina; con la goma, es puro fin de semana.
Y como se alimenta de luz, te libras del ritual de la pila muerta. No lo pillas parado justo el día que quieres ponértelo, que es cuando siempre pasa.
Debajo hay reloj de verdad, no un adorno de escaparate. Caja de acero 316L, corona roscada y 300 metros de resistencia: te lo dejas puesto en la ducha o en la piscina sin pensarlo. Pesa lo suyo, el bisel gira con clics limpios y tiene tacto de reloj bastante más caro.
Eso sí, con 16 mm de grosor tiene presencia. En una muñeca muy fina se nota, y no es de los que desaparecen bajo el puño de la camisa. Viene en cuatro combinaciones: a mí el azul con brazalete de acero es el que más viste, pero el negro con la goma es el más playero y el que menos sufre con la arena.
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Por qué este no acaba en el cajón como los demás
Un reloj termina olvidado por dos motivos: porque se paró y da pereza arreglarlo, o porque no pega con nada. Este esquiva los dos, y se adapta a lo que lleves puesto en vez de pedir un armario a su medida.
El diseño de buceador clásico tampoco entiende de temporadas. No es la compra de un verano: es de las que siguen en la muñeca dentro de dos o tres años, con los mismos vaqueros de siempre.
Lo que cuenta es que un reloj con esta cara, caja de acero y carga solar sale por bastante menos de lo que suele costar un buceador con este aire. Ahí está el argumento, no en el cartel del descuento.
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