El Valle de los Neandertales, un sorprendente viaje al pasado en la Sierra Norte de Madrid
A poco más de una hora de la capital se encuentra un territorio por descubrir donde se puede al mismo tiempo viajar al pasado, visitando un yacimiento prehistórico de gran valor arqueológico, y disfrutar del presente entre rutas, deportes al aire libre y una rica gastronomía local.
Pinilla del Valle (Comunidad de Madrid)
En el corazón del Valle Alto del Lozoya, dentro de una de las cuatro grandes comarcas turísticas de la Comunidad de Madrid, se halla un territorio poco conocido, a la par que sorprendente. Y es que “Pinilla del Valle y su entorno representan ese Madrid que todavía queda por descubrir. En plena Sierra Norte, el visitante encuentra un paisaje privilegiado, pueblos con encanto y una combinación muy atractiva de naturaleza, biodiversidad, patrimonio y actividades al aire libre”, afirma Laura Martínez, directora general de Turismo y Hostelería de la Comunidad de Madrid.
En el entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, la zona sorprende por su riqueza natural y biodiversidad y ofrece, además, a los más curiosos un tesoro único: el conjunto de yacimientos prehistóricos conocidos como el Valle de los Neandertales. Una visita imprescindible, ya que “sus yacimientos son de los pocos de España y Europa que conservan restos de Homo neanderthalensis y permiten acercarse, de forma rigurosa y divulgativa, a la vida de quienes habitaron el Valle Alto del Lozoya hace miles de años”.
Un viaje a la prehistoria
Desde que se descubriera el primer yacimiento en 1979, el Calvero de la Higuera -conocido como El Valle de los Neandertales- se ha convertido en un enclave único desde el que realizar un viaje al pasado y descubrir su historia de primera mano. Es, de hecho, “un yacimiento arqueopaleontológico de importancia mundial, que permite reconstruir la vida, el entorno y el comportamiento de los neandertales y de otras especies de homínidos de hace entre 300.000 y 40.000 años”, comenta José David Pajares Antón, técnico de Turismo del CIT Villa San Roque.
Abrigo de Navalmaillo Norte @EIPV_Comunidad de Madrid
Para conocer este sorprendente lugar, se realizan visitas guiadas con reserva previa. En ellas, a través de un recorrido de cuatro kms y alrededor de 2 horas de duración, miembros del equipo de investigación muestran a los visitantes los hallazgos descubiertos y cómo estos han posibilitado saber, entre otras cosas, cómo era el paisaje entonces, qué animales habitaban la zona o cómo vivían los neandertales en el valle, entre otros.
“Los visitantes que se acerquen van a aprender una lección de prehistoria sobre evolución humana realmente extraordinaria”, destaca Enrique Baquedano, arqueólogo y codirector del proyecto ‘El Valle de los Neandertales’. Y es que es una experiencia que va más allá de un paseo por un enclave arqueológico: es una oportunidad para acercarse a la prehistoria desde el propio territorio que los neandertales habitaron hace entre 150.000 y 40.000 años, donde se alimentaron y dejaron las huellas que hoy permiten reconstruir su historia.
Un valle para disfrutar al aire libre
Y para quienes quieran continuar la visita con una actividad al aire libre, y seguir conociendo la historia del valle, pueden hacerlo a través de la Ruta de los Oficios, un recorrido circular de siete kilómetros, de dificultad moderada-baja, ideal para hacer en familia. La ruta, que se inicia en la misma localidad de Pinilla del Valle, permite descubrir cómo era la vida cotidiana a través de los oficios que se desarrollaron en la zona. Una antigua calera, un molino, una antigua tejera, una majada de pastores o una carbonera son algunos de los restos que nos iremos encontrando durante la el recorrido, que transcurre en un entorno ideal, entre las orillas del arroyo de Hoyos y los frondosos robledales de la zona.
Pinilla del Valle, cuevas de caliza @Comunidad de Madrid
Además, al aire libre también se pueden practicar múltiples deportes y actividades en la zona. “Este valle, rodeado por las grandes alturas de la Sierra de Guadarrama, está surcado por el Camino Natural del Valle, indicado para todos los públicos, que permite recorrer a pie o en bicicleta los pueblos de Rascafría, Alameda del Valle, Pinilla del Valle, Lozoya y El Cuadrón. También se pueden realizar paseos a caballo, navegar por las aguas del embalse de Pinilla en piragua, practicar esquí de fondo en el Puerto de Navafría, realizar actividades de multiaventura, hacer puenting… o algo más tranquilo, como la observación de aves, "con la posibilidad de avistar especies como el buitre negro o el águila real”, añade Pajares. Una gran variedad de opciones para todos los públicos.
Una escapada que también se saborea
Eso sí, no podemos dejar el valle sin disfrutar de otro de los reclamos siempre presentes en la Sierra Norte de Madrid: una buena mesa. Y es que la gastronomía de la zona está muy ligada al territorio y permite disfrutar de los productos que tradicionalmente han formado parte de la vida de sus pueblos: carnes de la sierra, quesos, embutidos, verduras de temporada y platos de cuchara, como los judiones o los guisos de carne.
Es, sin duda, una experiencia que merece formar parte de la escapada. Y es que, tal y como afirma Martínez, “conocer sus productos, disfrutar de la cocina local y sentarse a la mesa en los establecimientos de la zona permite acercarse también al territorio a través de sus sabores y contribuye, además, a apoyar la actividad de productores, restauradores y pequeños negocios locales”. Una forma de completar la visita y disfrutar de una Sierra Norte en la que patrimonio, naturaleza y gastronomía se dan la mano haciendo de Pinilla del Valle y su entorno un lugar con mucho que explorar.