Trece maneras para dejar de fumar
IGNACIO GIL
Después del último cigarrillo
A los 20 minutos se normaliza la temperatura de las extremidades y tanto la tensión arterial como la frecuencia cardiaca vuelven a su estado normal.
A las 8 horas los niveles sanguíneos de oxígeno y monóxido de carbono se equilibran
A las 24 horas disminuye el riesgo de sufrir un infarto de miocardio
A las 48 horas mejorar el gusto y el olfato y la nicotina ya no se detecta en sangre
A las 72 horas se produce una relajación de los tubos bronquiales y un leve aumento de la capacidad pulmonar.
A las 2 ó 3 semanas mejora la circulación y se normaliza en un 30% la función de los pulmones.
Entre el primer y segundo mes aumenta la capacidad respiratoria.
Al año se reduce a la mitad el riesgo de padecer un infarto
A los tres años el riesgo de padecer una enfermedad de corazón o de la circulación arterial disminuye a niveles similares a las personas que nunca han fumado.

A los 5 años se reduce a la mitad el riesgo de padecer cáncer de pulmón, laringe o esófago
A los 5-10 años el riesgo de cáncer oral es similar al de alguien que no ha fumado.
A partir de los 10 años el riesgo de mortalidad se iguala al de una persona que nunca ha fumado.
Publicado Sábado , 23-01-10 a las 02 : 26
Prohibido fumar en todos los espacios públicos cerrados, este es el principal mensaje de la reforma de la ley del tabaco en la que trabaja el Ministerio de Sanidad. España quiere estar a la altura de otros países europeos como Italia, Francia o Reino Unido en lo que a legislación antitabaco se refiere y consolidarse como un país sin humo. Con la nueva legislación, la prohibición de fumar se hace extensible a todos los espacios públicos cerrados, locales de ocio y restaurantes, se prohíbe la venta de tabaco en todos los lugares donde esté prohibido fumar.
La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha señalado en varias ocasiones que la sociedad española «está preparada» para asumir estas medidas sin perjuicio económico para la hostelería. Según las encuestas realizadas, el 70 por ciento de los españoles es partidario de la aprobación de estas medidas como una mejora para la salud pública.
El tabaquismo activo causa 25 enfermedades conocidas y es un factor de riesgo para mulitples problemas relacionados con la salud. En España 56.000 personas mueren al año como consecuencia de su consumo, señala Juan Antonio Riesco, neumólogo e investigador del CIBER de enfermedades respiratorias.
Si triunfa la reforma del Gobierno, en verano podría entrar en vigor la reforma. Así que tiene seis meses para intentar abandonar su adicción. Con ayuda de expertos le proponemos un abanico de soluciones para que elija la que más se adapta a usted.
Los médicos confían en dos métodos, los únicos que han demostrado su eficacia para dejar de fumar: la terapia psicológica (fundamentalmente técnicas cognitivo-conductuales) y la terapia farmacológica, dentro de la que hay que distinguir tres tipos de productos: la terapia sustitutiva de nicotina, el bupropion y la vareniclina. «La eficacia de estos fármacos está demostrada científicamente, y en líneas generales podemos decir que duplican e incluso triplican las tasas de abandono del tabaquismo», señala Mª Angeles Planchuelo, presidenta del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo.
Pero si no le convencen los medicamentos, siempre puede tirar del efecto placebo que puede obtener con alguna terapia alternativa. Todo vale si le ayuda a dejar de fumar. Le ponemos en bandeja trece maneras para hacerlo y si es supersticioso doce + una:
Con fármacos
La terapia sustitutiva de nicotina fue introducida hace dos décadas y es la más comúnmente usada para la cesación tabáquica. Los investigadores afirman que la TSN ayuda a los fumadores a dejar el tabaco porque reduce las ganas de fumar y el síndrome de abstinencia al tabaco (SAT), reemplazando parcialmente los efectos psicoactivos positivos asociados con fumar cigarrillos, como la mejora del humor y la atención, a la vez que disocia la conducta de fumar con los efectos de la nicotina. Esta terapia está disponible en el mercado en diversas presentaciones: en parches, chicles o inhaladores.
1. Parches
El parche de nicotina, que se vende sin receta, suministra una cantidad continua de nicotina al cuerpo a través de la piel. Se vende en varias concentraciones como tratamiento para dejar de fumar en 8 semanas. La dosis disminuye gradualmente conforme avanza el tratamiento. No se recomienda en personas con problemas de la piel o con alergias a cinta adhesiva.
2. Chicle
El chicle de nicotina está disponible en dosis de 2 y 4 miligramos sin necesidad de receta. Al masticar la goma, se libera nicotina en el torrente sanguíneo a través del revestimiento de la boca. No se recomienda en personas con enfermedad de la articulación temporomandibular o con dentaduras u otro aparato dental como los puentes.
3. Atomizador
El atomizador nasal de nicotina fue aprobado por la Food and Drug Administration de los Estados Unidos (FDA) en 1996, para usarse solamente con receta. El atomizador viene en una botella de bomba que contiene nicotina para que las personas que usan tabaco puedan inhalar cuando tengan la urgencia de fumar. Este producto no se recomienda para personas con condiciones nasales o sinusitis, alergias o asma, ni a jóvenes fumadores.
4. Inhalador
El inhalador de nicotina, también está disponible sólo con receta médica y fue aprobado por la Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA) en 1997. Este dispositivo proporciona una forma vaporizada de nicotina a la boca por medio de una boquilla pegada a un cartucho de plástico. Aun cuando se le llama inhalador, el dispositivo no suministra nicotina a los pulmones en la forma como lo hace el cigarrillo. La mayor parte de la nicotina viaja sólo a la boca y a la garganta, en donde es absorbida a través de las membranas mucosas. Los efectos secundarios comunes son irritación de la boca, garganta, y tos. Las personas que tienen problemas de los bronquios, como asma, deben usarlo con cuidado.
Los expertos señalan que no hay diferencias significativas a largo plazo según se elija una u otra presentación y, dado que no contiene ni los elementos cancerígenos ni tóxicos que se encuentran en el humo del cigarrillo y su riesgo de adicción y retirada son mínimos, es una opción terapéutica muy recomendable.
5. Bupropion
Se trata de un fármaco antidepresivo con propiedades psicoestimulantes y el primer medicamento no nicotínico que ha demostrado su eficacia en el tratamiento del tabaquismo. Su función es inhibir de forma selectiva la recaptación neuronal de la noradrenalina y la dopamina, simulando los efectos de la nicotina para así poder disminuir los síntomas típicos de la abstinencia que, en muchos casos, provoca que las personas sustituyan el tabaco por el consumo de alimentos.
6. Vareniclina
Este medicamento posee una triple acción: por un lado disminuye el deseo de fumar al activar los receptores que bloquean la respuesta a la nicotina, disminuye la sensación y los efectos de la abstinencia y, finalmente, deshace la asociación del cigarrillo con el placer.
Con apoyo psicológico
En grupo, «on line» o por teléfono el apoyo psicológico puede ser de gran utilidad para apagar el último cigarrillo. <MC1>En la mayoría de los casos, para obtener resultados satisfactorios, los psicólogos recomiendan acompañar la terapia psicológica con la farmacológica.
7. Técnicas cognitivo conductuales
Son de gran utilidad en aquellos casos en los que la dependencia es muy fuerte y la dificultad para abandonar el hábito es elevada. El psicólogo suele utilizar diferentes métodos para reforzar la decisión, entre las que destacan las terapias de relajación, las técnicas de autocontrol o las denominadas «herramientas de aversión», en las que el profesional relaciona el hábito de fumar con sensaciones desagradables para evitar las recaídas y el síndrome de abstinencia.
Actualmente, instituciones como la Asociación Española Contra el Cáncer o el Hospital Carlos III, de Madrid ofrecen sesiones son gratuitas a través de diferentes técnicas: terapia individual o de grupo, líneas telefónicas de ayuda al fumador o terapia «on line».
Con terapias alternativas
Acupuntura, hipnosis, homeopatía, biorresonancia o termoestimulación. Son algunos de los tratamientos alternativos para combatir la dependencia al tabaco que se presentan en el mercado como opciones sin aval científico. Inicialmente, no cuentan con el visto bueno de los especialistas, que destacan que su eficacia depende solo de la voluntad individual de abandonar el hábito.
8. Hipnosis
Se trata de una terapia centrada en acabar con la dependencia emocional del tabaco que consiste en actuar sobre la parte subconsciente del sujeto para controlar el impulso de fumar. «Los tratamientos por hipnosis se basan en la utilización de la mente subconsciente, donde reside la imaginación y la creatividad, buscando los recursos latentes del fumador», señala el hipnoterapeuta aragonés Francisco Pacheco.
Para realizar la terapia, este experto valora inicialmente el grado de adicción y de motivación de cada paciente, además de los estados con los que éste asocia el consumo de cigarrillos. A partir de ahí, durante cada sesión, se da instrucciones para «aguantar el impulso y modificar la conducta» por medio de tres sugestiones: humo, tabaco y nicotina. Se recomiendan entre 4 y 8 sesiones (pueden costar 40 euros cada una).
9. Acupuntura
La acupuntura se utiliza para calmar el dolor colocando agujas en puntos estratégicos.</CW> Desde hace más de una década, se presenta como terapia alternativa al abandono del tabaco. Los profesionales de esta técnica milenaria señalan que, gracias a ella se consigue reducir la ansiedad y nivel de dependencia de la nicotina, haciendo más llevadero el temido síndrome de abstinencia, sobre todo los primeros días sin fumar. Para tratar esta adicción, las agujas suelen situarse en las orejas aunque también se actúa sobre otros puntos relajantes (piernas, brazos, cabeza, espalda). El precio por consulta oscila entre los 25 y los 50 euros.
10. Homeopatía
La homeopatía dispone de un extracto de tabaco, una dilución homeopática de la planta que actúa como una vacuna contra el propio tabaco o bien la caladio, la más empleada y cuyos efectos desintoxicantes de la nicotina son muy efectivos. Para superar el síndrome de abstinencia, los homeópatas recomiendan las plantas tranquilizantes y desintoxicantes, como la passiflora, con efectos relajantes, o el diente de león, que ayuda a desintoxicar el hígado y los pulmones de la nicotina.
11. Biorresonancia
Cuatro terapias combinadas naturales: bioresonancia, acupuntura con bioestimulación, vacuna homeopática y terapia con relajación. No tiene efectos secundarios ni contraindicaciones.
12. Termoestimulación
Se trata de la aplicación de rayos infrarrojos en determinados puntos de la piel (similares a las zonas donde se aplica la acupuntura) con el objetivo de inducir la segregación de endorfinas, de la misma forma que se produce con el consumo del tabaco. Esta técnica se suele aplicar en centros de estética y una media de cuatro sesiones ronda los 270 euros.
Con autoayuda
13. Buenos consejos
Son muchos los que recurren a los libros de autoayuda para abandonar el hábito. Se trata de lecturas sencillas que ofrecen pautas y consejos cercanos e inteligentes para desmontar todos los argumentos los fumadores utilizan para no abandonar el hábito. Algunos de los más recomendados son: «Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo», del famoso terapeuta Allen Carr,todo un bestseller. Entre los autores españoles cuenta con «Dejar de fumar con inteligencia emocional», de J. J. Arrese Pellón, «¿Fumar o no fumar? La decisión es tuya», de L. Ribeiro, o «Cómo dejar de fumar para reincidentes», de Rom Ware.

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