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Llegas a un pantano o a una cala tranquila en pleno agosto y siempre hay alguien de pie sobre una tabla, remando sin prisa lejos de la orilla. Y piensas lo de siempre: para hacer eso hace falta una tabla cara, un coche grande donde quepa y medio trastero libre para guardarla el resto del año
Pues no del todo. Las hinchables se desinflan, se enrollan y caben en una mochila, y la tabla FunWater es de las que más se ven en el agua este verano por un motivo sencillo: hace bien lo básico sin pedirte medio sueldo.
Una vez hinchada del todo, no se comba bajo los pies
El miedo con cualquier tabla inflable es ese: que al ponerte de pie se doble por el centro como una colchoneta. Aquí no pasa. A la presión de trabajo que admite (entre 12 y 15 PSI) queda tiesa. Cuando la inflas del todo, sorprende lo poco que cede bajo los pies.
Con 83 cm de ancho, la base es estable de verdad. Cuesta caerse, así que es de las que le pones a alguien que nunca ha remado y a los diez minutos ya no se agarra al remo con cara de susto. Para agua plana (pantano, río tranquilo, una cala sin olas) va sobrada.
Los 335 cm de eslora y la forma redondeada la dejan en tierra de nadie del buen sentido: es una tabla versátil, de las de rema recto y disfruta, no una de carreras que se te escapa a la mínima. Rema derecha y no baila.
Y viene entera. Trae remo, aleta, mochila e hinchador, así que la sacas de la caja y te subes al agua sin comprar nada más. Ojo, eso sí: es grande. Inflarla a pulso lleva su rato de bombeo, y con todo el kit dentro la mochila pesa lo suyo para cargarla un buen trecho hasta la orilla.
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Ahora es cuando de verdad se amortiza
Queda medio verano de agua por delante, que es justo cuando una tabla así se paga sola en tardes de pantano y escapadas a la playa.
Comparada con lo que cuestan las hinchables parecidas en otras tiendas, sale a cuenta. Con el cupón se queda todavía un poco mejor.
No es una tabla de competición ni la que sacaría a domar olas grandes: el que busca velocidad pura o mar movido va a querer algo de doble capa y más presión. Para remar tranquilo sobre agua plana, cumple de sobra y no se hace de rogar.
Al final la imagen es esta: la enrollas, la metes en el maletero un domingo por la mañana y estás remando antes de que apriete el sol, sin haberte dejado un dineral en el intento.
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