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La impresión 3D de entrada para aprender sin prisa ni montar un taller en casa y por menos de 60€

Imprime desde una tarjeta de memoria, sin dejar el portátil encendido media tarde, y traga PLA y TPU del carrete estándar

Llevas tiempo guardando archivos que nunca vas a imprimir. El soporte del móvil, la pieza que le falta a la persiana, la figurita para el sobrino que cumple años en octubre.

Y cada vez que miras impresoras te topas con lo mismo: cacharros del tamaño de un microondas, montaje por piezas y una tarde entera de calibración antes de la primera capa. La EasyThreed K10 va por otro lado. Es una FDM de escritorio pensada para aprender el oficio con poco compromiso. Se queda en 58,39€ en AliExpress.

EasyThreed K10: pequeña, lenta a propósito y sin ordenador atado al lado

Lo primero que cambia respecto a una FDM al uso es que aquí no hay portátil enchufado durante horas. Mandas el archivo laminado a una tarjeta TF, la metes y la impresora se apaña sola.

Suena a detalle menor hasta que imprimes tu tercera pieza. Nadie quiere el ordenador secuestrado un par de horas para sacar un soporte de auriculares.

Come filamento de 1,75 mm, que es el carrete que encuentras en cualquier sitio, y admite tanto PLA como TPU. Con el primero salen las piezas rígidas de toda la vida: soportes, cajas, recambios. Con el segundo, cosas que ceden, tipo topes de puerta o fundas.

La velocidad es de 30 mm/s y la altura de capa baja a 0,1 mm. Traducido: una máquina de gama media de hoy le saca varias veces esa velocidad, así que una pieza pequeña aquí ocupa un buen rato.

Eso me parece menos grave de lo que suena. Si imprimes de tanto en tanto, la máquina trabaja mientras tú haces otra cosa; si necesitas sacar tandas, esta no es tu liga y no hay que fingir lo contrario.

Funciona con un adaptador de 12 V que viene en la caja y ocupa poco más que un altavoz de escritorio. Vive en una balda sin pedir mesa propia. Un comprador lo resumió así en su reseña: «Montaje sin tornillos divertido y fácil de configurar».

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Nivelar la base sigue siendo cosa tuya y el laminador que acompaña al equipo pide un rato de ajuste fino antes de que salga la primera pieza decente. Es el peaje de entrar por esta puerta.

A cambio aprendes lo que de verdad decide si la impresión 3D es lo tuyo: preparar el archivo, calibrar la primera capa, entender por qué una pieza se despega. Eso se aprende igual en una máquina lenta que en una rápida, y aquí lo aprendes sin haber puesto encima de la mesa lo que cuesta una máquina más grande.

Y si se agota, el escalón de al lado son precisamente esos kits: más tamaño de impresión, más velocidad y una tarde larga de destornillador antes de imprimir nada. Si lo que quieres es empezar este fin de semana, la K10 llega mucho antes a la primera pieza.

En la sección Favorito de ABC se pueden encontrar más ofertas y gangas como esta para equipar tu casa o renovar tu tecnología con criterio y ahorro.

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