Tendencias de decoración otoño-invierno: cómo hacer el salón más cálido desde menos de 25 euros
Una manta gruesa, roble, luz de tarde y algo verde: el salón de otoño se arregla sin obra y con el metro en la mano
En verano el salón se cruza camino de la terraza. Con el frío vuelve a ser donde se cena, se ve la serie y se pasa la tarde. Y entonces salta a la vista lo que le falta: algo que abrigue en el sofá y una luz que no sea la del techo.
Por ahí pasan las ideas de decoración de este otoño-invierno. En Leroy Merlin hemos encontrado 9 piezas para llevarlas al salón sin obra, de la manta que se echa por encima al mueble que se queda años:
6 ideas de temporada para el salón que vuelve a usarse
Volver a vivir el salón cuando llega el frío pide 6 gestos, y ninguno es una obra. Algo que se toca, algo de roble, luz cálida, un reflejo, algo verde y una mesa que se estire cuando vuelven las visitas.
Cada idea va con sus medidas y sus materiales, que es lo que decide si funciona en tu salón y no solo en el catálogo.
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Lo que se toca: sofá KLICKY de chenilla
Este sofá de KLICKY va tapizado en chenilla beige, un tejido de pelo corto y tacto suave, de los que piden sentarse con las piernas recogidas.
Mide 256 cm de largo y 137 de fondo en la chaise longue, así que primero se mide la pared. La chaise es reversible: va a la izquierda o a la derecha, y se cambia si un día mueves los muebles.
El respaldo es fijo y el relleno, de espuma. Los cojines hacen el resto: 2 o 3 de lino o lana gruesa en tonos tierra, porque sobre un sofá claro el contraste es lo que se ve.
Alfombra ROPILLY, mullida bajo los pies
El frío del suelo se nota en cuanto te levantas del sofá sin zapatillas. La alfombra de ROPILLY mide 200 x 140 cm, es de color crema y tiene un pelo grueso que dibuja un relieve geométrico.
Debajo lleva 15 mm de espuma, que es lo que hace que la pisada se hunda un poco, y una base antideslizante que la sujeta al suelo. Es antiácaros y se cuida con aspirador y un paño húmedo.
Manta de microfibra para el sofá
Para taparse tumbado de los hombros a los pies hacen falta unos 2 metros, y esta manta beige los tiene: mide 150 x 200 cm. Sus 330 g/m² de microfibra la hacen gruesa, y se lava a máquina a 40 °C.
En la ventana, el mismo razonamiento: unas cortinas gruesas de caída larga en lugar del visillo de verano cierran el salón al caer la tarde.
Roble a la vista: mueble de TV Alida de DUEHOME
El Alida de DUEHOME mezcla roble con blanco en 3 piezas: un módulo bajo de 200 cm, otro colgado y una estantería suelta para la pared.
Con 43 cm de alto, la tele queda baja, que es como mejor se ve desde el sofá. Es tablero de melamina con sello PEFC, de bosques gestionados, y el roble es su acabado.
Si buscas contraste, pinta la pared de detrás en un tono tierra, arcilla o terracota suave: el roble luce mucho más que contra otra pared blanca.
Aparador Nuka de DUEHOME, cambria y blanco
Para la pared del comedor, el mismo juego en el aparador Nuka de DUEHOME: cambria, un acabado que imita la madera, con blanco y tiradores metálicos.
Mide 120 cm de ancho, 90,2 de alto y 41,4 de fondo, con 2 cajones arriba y 2 puertas abajo para la vajilla de las visitas. Encima cabe una lámpara o una cesta de ratán, la forma más fácil de meter esa fibra sin llenar el salón de mimbre.
Luz cálida: 4 apliques LED de 3000 K
Bajar la luz del techo a la pared cambia el salón más que cualquier mueble.
El pack trae 4 apliques de 12 W y 3000 K, que es el blanco cálido y amarillento de la bombilla incandescente de toda la vida. Esa bombilla la Unión Europea la retiró de la fabricación de forma progresiva desde 2009. Son cubos de aluminio negro de 10 cm con el haz ajustable, para orientar la luz hacia arriba o hacia abajo.
Con 2 a los lados del mueble de TV, la lámpara del techo se queda apagada toda la tarde. Tienen protección IP44, la que aguanta salpicaduras, así que los otros 2 pueden salir a una terraza cubierta.
Un reflejo: espejo de pie BURSDANY
Un espejo grande devuelve la poca luz de la tarde al fondo del salón, y su sitio es la pared que mira a la ventana.
El de BURSDANY mide 164 x 54 cm, con la parte de arriba en arco. El marco es de aluminio negro, a juego con los apliques, y el cristal es templado.
Se apoya en el suelo con su soporte o se cuelga. Y es la manera más asequible de empezar: sale por menos de lo que cuesta una cena para dos.
Algo verde: schefflera de 90 cm
Con 90 cm, una schefflera hace de mueble en la esquina vacía. Esta, conocida como árbol paraguas, llega en maceta de 17 cm y la vende Leroy Merlin directamente.
Pide media sombra, sin sol directo, así que va cerca de una ventana donde no entre el sol de lleno.
Mesa extensible Kendra para cuando vuelven las visitas
Con el invierno vuelven las cenas largas en casa, y la Kendra se abre hasta 190 cm de largo: entonces caben 6 comensales.
Sus 90 cm de ancho dejan sitio para las fuentes en el centro, y el blanco cemento contrasta con el roble del mueble de TV.
Antes de pedirla, mide el hueco con la mesa abierta: esos 190 cm, más lo que necesitan las sillas para retirarse.
Antes que la foto, el metro
El sofá y la mesa son compras de años y se deciden con la cinta métrica antes que con la foto. La luz va al revés: los apliques cambian el salón en una tarde sin mover nada, y por ahí empezaría yo.
La mayoría de estas piezas están ahora con descuento; la schefflera, a su precio de siempre.
¿Que el sofá no entra en tu pared? La manta y la alfombra hacen buena parte de su trabajo sobre el que ya tienes. Y el espejo con 2 apliques trae la luz de temporada sin tocar un solo mueble.
Si a las 8 de la tarde nadie enciende la luz del techo, el salón ya es de invierno.
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