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La tabla de planchar es ese mueble que todos tenemos y ninguno quiere montar. Para una sola camisa arrugada da una pereza de campeonato sacarla, abrirla, enchufarla y esperar a que caliente.
Al final sales con la arruga puesta y con cara de resignación. Para ese momento existe otra vía: la plancha de vapor vertical, que alisa la prenda colgada en la percha, sin tabla y sin líos. He mirado tres en AliExpress y cada una resuelve el mismo apuro de una manera distinta.
Por qué el vapor vertical le gana la mano a la tabla
La gracia de estos aparatos es que trabajan con la ropa colgada. Cuelgas la camisa en la percha del armario, le das una pasada de arriba abajo con el vapor y en un minuto la tienes lista para meterte en ella. Ni tabla, ni doblar mangas, ni quemarte los dedos con el cuello.
No las he comparado por vatios ni por milímetros de depósito, que es lo que menos le importa a nadie a las ocho de la mañana. Las he ordenado por cómo encajan en tu rutina: la que agarras con prisa antes de salir, la que se queda fija en el rincón de planchar y la que va un punto por encima con su pantalla.
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Jocca 5926: lista antes de que decidas qué ponerte
La Jocca es la ligera del grupo, y ahí está su truco. Pesa 1 kg, así que la levantas con dos dedos y le puedes dar una pasada larga a una camisa sin que se te canse el brazo a media manga.
Calienta en 45 segundos. Traducido: muchos días llegas tú antes al espejo que ella al vapor, que es justo lo que quieres cuando ya vas tarde. El depósito de 280 ml aguanta de sobra la tanda de la mañana, y el sistema antigoteo evita esas gotas traidoras que te dejan una mancha de humedad en mitad del pecho.
Trae además dos cabezales y una tacita para el agua, y una función que desinfecta y desodoriza de paso. Esto último tiene más miga de lo que parece: la americana que llevaba meses en el armario oliendo a cerrado sale de aquí oliendo a nada. Es la que meterías en la maleta o dejarías al lado de la puerta.
Balashov 1.300 W: la que se queda fija en el rincón de planchar
La Balashov va por otro camino. Es más grande y pesa lo suyo, así que olvídate de llevarla de viaje o de guardarla en un cajón pequeño: esta se queda en un sitio y de ahí no se mueve. Pero es la que engancha a quien plancha cada mañana en el mismo rincón.
El motivo es tonto y a la vez enorme: el cable mide 2 metros. Con esa holgura llegas al perchero del fondo del armario sin ir arrastrando el enchufe por medio pasillo ni buscando una regleta. Vaporiza fuerte, funciona en seco y en húmedo, y una vez la tienes colocada resuelve la camisa, la blusa y el pantalón de un tirón. Es la aburrida fiable, la que no falla.
Homefish con pantalla táctil: la que se siente de gama alta
La Homefish es la que se da un aire premium. La diferencia se ve nada más cogerla: en lugar de adivinar entre tres lucecitas de colores, tienes una pantalla táctil donde ves y ajustas la temperatura según si es una camisa de algodón o algo más delicado.
Calienta en 15 segundos, que es un pestañeo, y viene con un cepillo para arrastrar la pelusa y el pelo que se pega a la lana oscura. La pega es la misma que la de la Balashov: tampoco es pequeña, y para tenerla escondida ocupa. A cambio, es la que mejor se agarra: pesa lo suyo y el acabado no baila en la mano.
Cuál me llevaría yo con una camisa arrugada y sin tabla a mano
Voy a ser claro con una cosa antes de nada: ninguna de las tres te va a dejar la raya del pantalón como la plancha de toda la vida. Para el planchado a fondo, la tabla sigue mandando. Esto es para la pasada rápida de antes de salir, y en eso cumplen las tres.
Pero para el escenario del título (camisa arrugada, sin tabla y con prisa), me quedo con la Jocca sin pensarlo. Es la única que agarras y usas sin pensar dónde vas a guardarla después: la cuelgas, le das la pasada y sales, mientras las otras dos se quedan ocupando su rincón. Si se agotara, la Balashov cubre el mismo hueco, aunque pese más y haya que dejarla fija en un rincón.
La Homefish la dejo para quien disfrute afinando la temperatura en la pantalla y no le importe que ocupe. Las tres, además, salen por bastante menos de lo que cuesta una plancha de vapor vertical de marca en cualquier gran superficie, así que probar el formato no arruina a nadie.
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