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Helly Hansen tiene cinco chaquetas hasta un 45% más baratas, ideales para la lluvia y el frío

Del chubasquero fino a la que ya lleva relleno: cinco capas de la misma marca para no sacar el abrigo antes de tiempo

Octubre es el mes peor vestido del año. El abrigo de lana todavía sobra a mediodía, la cazadora vaquera ya no frena el viento de primera hora y el paraguas siempre se queda en el otro bolso.

Helly Hansen, que empezó en 1877 vistiendo a marineros noruegos, tapa ese hueco con chaquetas que se han quedado a vivir en la ciudad. Ahora tiene cinco rebajadas en Amazon, y lo mejor es leerlas como una escalera: del chubasquero fino a la que ya abriga cuando aprieta el frío.

Lluvia en las cinco, abrigo solo en dos

La escalera va de menos a más abrigo. Las cinco llevan Helly Tech, el tejido impermeable de la marca, así que ante un chaparrón de octubre ninguna te deja empapado.

Lo que cambia es lo que llevan por dentro. Dubliner, Seven J y Milford son chubasqueros de forro fino: protegen, pero no abrigan, y en enero piden un jersey gordo debajo.

La Crew Midlayer 2 suma forro polar, y la Dubliner Insulated ya lleva relleno sintético: esa es la que se acerca a una chaqueta de invierno. Si el armario solo admite una, mi voto va para el chubasquero, que se usa más meses. La acolchada es la segunda compra.

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Helly Hansen Dubliner, chubasquero con corte de ciudad

Chaqueta impermeable Helly Hansen Dubliner en azul marino.

Es la Helly Hansen que mejor disimula que es técnica. El corte va entallado y la capucha se pliega cuando no llueve, así que no parece que vayas de excursión.

El azul marino funciona igual con chinos beis y un jersey de cuello redondo que con vaqueros oscuros y zapatillas blancas. Es el básico de lluvia que no envejece de una temporada a otra.

Ronda los 650 gramos y tiene las costuras selladas, para que el agua no se cuele por las uniones. El acabado que hace resbalar las gotas va sin PFC, los compuestos fluorados que se usaban para eso.

Ojo con la talla: va justa, y con un jersey debajo lo sensato es pedir una más.

Y llega rebajada cuando empieza la lluvia, no cuando se despide.

Helly Hansen Seven J, con sitio para el jersey

Chaqueta impermeable Helly Hansen Seven J en azul marino.

Frente al agua hace lo mismo que la Dubliner, con costuras selladas incluidas, pero la silueta es otra. Es más holgada, tanto que Amazon avisa en la propia ficha de que se devuelve a menudo por el corte.

Si estás entre dos tallas, yo tiraría por la pequeña. Lo bueno de ese corte es que deja hueco para una sudadera gruesa. La solapa sobre la cremallera y la pieza que evita el roce en la barbilla van pensadas para el viento de cara.

Con vaqueros rectos y botas es chubasquero de sábado, sin pretensiones. Está pensada para días de lluvia y viento, pero no para ir a la nieve en días de mucho frío.

Helly Hansen Milford, el chubasquero en negro

Chaqueta impermeable Helly Hansen Milford en negro.

Donde la Dubliner tira de azul marino, la Milford se luce en negro y con corte entallado, que es lo que pide un look de oficina: camisa, pantalón de pinzas y la chaqueta encima, sin desentonar en la reunión.

Los bolsillos llevan cremallera y los puños se ajustan, dos detalles que agradeces si vas al trabajo en bici con el móvil encima. La capucha se guarda en el cuello y las tallas llegan hasta la 5XL.

Helly Hansen Crew Midlayer 2, el primer peldaño de abrigo

Chaqueta Helly Hansen Crew Midlayer 2 con forro polar en azul marino.

Por fuera tiene el tejido de dos capas de un chubasquero, con costuras selladas. Por dentro lleva forro polar suave, y el cuello también va forrado de polar cepillado, que es lo primero que notas al subir la cremallera hasta arriba.

Es la más marinera de estética, con aire de chaqueta de regata, y queda redonda con un jersey de punto crudo y vaqueros. Abriga en las mañanas frías de entretiempo sin el bulto de una acolchada.

Helly Hansen Dubliner Insulated, para cuando aprieta el frío

Chaqueta acolchada Helly Hansen Dubliner Insulated en negro.

La Dubliner Insulated es la pieza de la escalera que más trabajo hace cuando el termómetro baja de verdad. Eso sí, ha estado más barata en otras campañas.

Por fuera es la Dubliner de siempre, con las costuras selladas y la capucha recogida en el cuello. Por dentro lleva 100 gramos de Primaloft Black, un relleno sintético que hace el papel del plumón. Está pensada para el frío que llega con lluvia.

Traducido al armario: abriga como una acolchada fina, suficiente para un invierno de ciudad, no para la nieve. Y se lava a máquina, que en una prenda de diario no es poca cosa.

Yo la elegiría en negro, el color que mejor aguanta el trote diario. Con vaqueros, con chinos grises o encima de un traje no desentona, y es de esas chaquetas que se compran para varios inviernos.

Octubre para la lluvia, noviembre para el relleno

La lógica está en el calendario. El chubasquero se compra cuando empieza a llover, no en marzo, y las tres de forro fino llegan a buen precio justo a tiempo para todo el otoño.

El precio baila mucho según la talla y el color. Si en la tuya la Dubliner ha subido, la Seven J cubre el mismo hueco con más holgura.

Con el abrigo la cuenta cambia. La Dubliner Insulated trabaja de diciembre a marzo, y la Crew Midlayer 2 releva a los chubasqueros en cuanto refresca, así que entre las dos se reparten el invierno de ciudad sin tocar el plumífero.

Ninguna de las cinco es capricho de temporada. Un chubasquero azul marino o una acolchada negra no pasan de moda, y eso pesa más que cualquier etiqueta de rebaja. Toca estrenarlas con el primer chaparrón.

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