GPS con 5 GNSS, brújula e IP68: el realme Watch 5 para salir a correr sin depender del teléfono
Pantalla AMOLED de casi dos pulgadas, dos semanas de batería y llamadas desde la muñeca en un reloj que no juega en la gama alta
Sales a correr y dejas el móvil en casa para ir ligero. Vuelves, abres la app y el entrenamiento está a medias: el reloj no tenía GPS propio y tiraba del teléfono que se había quedado en el sofá.
En la franja barata de los relojes inteligentes es lo normal. Pantalla vistosa, un puñado de sensores y un GPS que en realidad no es del reloj. Por eso el realme Watch 5 llama la atención: sale de casa solo.
El GPS que no te pide el móvil prestado
El realme Watch 5 monta GPS independiente con cinco sistemas de satélites (los famosos GNSS) y brújula. Traducido: sales a correr, a andar o en bici sin el teléfono y el reloj registra el recorrido por su cuenta.
Las cinco constelaciones no son un adorno de la ficha. Entre edificios altos, justo donde un GPS flojo se despista, tener más satélites a la vista hace que el punto azul no baile tanto y el mapa de la salida no salga con dientes de sierra.
Y como es un reloj y no una pulsera, la pantalla es AMOLED de 1,97 pulgadas. La lees de un vistazo a pleno sol sin frenar el paso, que es cuando una pantalla pequeña te obliga a pararte y entrecerrar los ojos.
El Bluetooth 5.3 trae llamadas desde la muñeca, y aquí van como deben: se oye claro a los dos lados, sin ese efecto lata de otros relojes baratos. Súmale IP68 (sudor, lluvia y lavarte las manos sin pensarlo) y una correa estándar de 22 mm que cambias por cualquier otra del cajón.
Debajo lleva lo esperable: frecuencia cardíaca, sueño, pasos y seguimiento del ciclo femenino. Para saber si el corazón se te dispara en la cuesta o cuánto has dormido, va sobrado. Es control de salud de andar por casa, no de laboratorio, que es justo lo que un reloj de esta franja tiene que dar.
La autonomía es el argumento que más te va a durar. El fabricante habla de hasta 14 días; con el GPS y la pantalla a tope esa cifra baja, pero sigues lejos de cargar cada dos noches como piden un Apple Watch o un Galaxy Watch.
Ojo, eso sí: no hay tienda de aplicaciones. El software es el cerrado de realme, así que esto es un reloj para medir, avisar y llamar, no para instalarle cosas encima.
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El salto que tiene sentido si vienes de una pulsera
Aquí es donde encaja el realme Watch 5: quien lleva años con una Mi Band o una pulsera parecida y quiere el paso a un reloj con GPS propio, pantalla grande y llamadas. Ese salto suele cobrarse caro, porque los relojes con GPS incorporado arrancan bastante más arriba, y este lo deja a precio de gama de entrada, ahora encima rebajado.
No es un Garmin de entrenamiento fino y no pretende serlo. Tiene presencia en la muñeca y pesa lo suyo, más cerca de un reloj deportivo que de una pulsera discreta, así que en muñecas finas se nota. Y si se agota o sube, en esta franja la alternativa habitual son las pulseras-reloj de Xiaomi o los modelos más básicos de Amazfit, que suelen tirar del GPS del teléfono justo en lo que este se basta solo.
Un reloj de gama de entrada que reúne GPS propio, pantalla grande y llamadas no es algo que se vea todos los días.
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