El Samsung con mejor calidad-precio: el Galaxy A56 trae de la gama alta lo que se nota a diario
La pantalla, la resistencia al agua y el acabado que hasta hace nada eran cosa de los caros, ahora en un Samsung de gama media
Llega un punto, con el móvil de hace tres años, en el que todo pide relevo: la pantalla se queda a medias al hacer scroll, la batería no cruza la tarde y abrir la cámara se hace eterno.
Miras entonces los tope de gama de este año y se te pasan las ganas en cuanto ves lo que piden por ellos. Y ahí es donde el Samsung Galaxy A56 5G se pone interesante: no es un flagship, pero ha heredado varias cosas que hasta hace nada solo tenían los caros.
Lo que el A56 se ha traído de los Samsung de arriba
Empieza por la pantalla. Son 6,7 pulgadas con refresco a 120 Hz, así que el scroll y el vídeo se mueven suaves; si vienes de un panel a 60 Hz, es de las primeras cosas que notas al cogerlo. En un tamaño así, series y partidos se ven de gusto, y hasta moverte por los menús parece otra cosa.
Después está la resistencia. Trae certificación IP frente al agua y el polvo, del tipo que hasta hace un par de generaciones se reservaba a los tope de gama. Un chaparrón o un vaso volcado dejan de ser un drama.
La cámara principal es de 50 MP y cumple donde más se usa: fotos de día con buen detalle sin tener que pelearse con los ajustes. No es el sistema de teleobjetivos de un Galaxy S, pero para las fotos del día a día no se le pide más.
Por dentro, procesador octa-núcleo, 8 GB de RAM y 5G. Traducido: abre apps, aguanta la multitarea del día y se mueve fluido sin pedir paciencia. La batería cruza la jornada de trabajo sin que andes buscando enchufe a media tarde. Y por encima corre One UI, una de las capas de Android más trabajadas, que ayuda a que todo siga yendo fino con el tiempo.
Esta versión llega con 128 GB de almacenamiento, con variantes de más capacidad y en varios colores por si el grafito no es lo tuyo.
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Por qué compensa darle el salto ahora
El cambio se nota de verdad si vienes de un gama media de hace dos o tres años: pantalla, cámara y fluidez juegan en otra liga. Si ya llevas el A55 del año pasado, en cambio, el salto es más discreto y yo me esperaría.
Tampoco conviene pedirle lo que no es: no tiene el músculo de un tope de gama para juego pesado sostenido ni su sistema de cámaras. Para todo lo demás, va de sobra.
Sale rebajado y más barato de lo que ese tipo de móvil suele costar en las tiendas de siempre.
Si se agotara o subiera, el escalón lógico sería el propio A55 o un Pixel de la serie a. Pero hoy, y a este precio, el A56 es de esas compras a las que cuesta encontrarles la pega.
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