Redmi Note 15 Pro frente a POCO M8 Pro: dos formas distintas de resolver la gama media
Mismo panel, misma memoria y la misma resistencia al agua: uno se ha estirado en el sensor y el otro en el cargador
Piensa en las dos veces al día en las que de verdad te acuerdas de que llevas un móvil encima. Cuando amplías una foto con dos dedos para leer un cartel que estaba demasiado lejos, y cuando lo enchufas con prisa diez minutos antes de salir de casa.
El Xiaomi Redmi Note 15 Pro y el POCO M8 Pro se parecen tanto en la ficha que leerla entera no te ayuda a decidir. Y los dos llegan rebajados a la vez. Se quedan en 256,76€ y 220,36€ respectivamente con el código FAES29.
Comparten pantalla, resistencia y memoria: la decisión está en otras dos casillas
Los dos montan el mismo AMOLED de 6,83 pulgadas con resolución 1.5K y refresco a 120 Hz. Y siguen empatados en el resto: 8 GB de memoria con 256 GB de almacenamiento, resistencia al agua certificada, 5G y NFC para pagar en el datáfono.
Y no es casualidad: salen de la misma casa, así que comparten catálogo de piezas y hasta la misma diagonal de pantalla al milímetro.
De procesador tampoco sale nada. Uno lleva un Dimensity 7400-Ultra y el otro un Snapdragon 7s Gen 4, los dos de gama media y los dos de esta hornada.
Tampoco en las actualizaciones: Xiaomi promete a los dos el mismo compromiso, cuatro años de sistema operativo y seis de parches de seguridad. Ahí no está la conversación.
Lo que no comparten es dónde ha ido a parar el presupuesto. Redmi lo ha puesto en el sensor principal de la cámara. POCO, en el depósito y en el grifo que lo llena. Ninguna de las dos cosas se compra después por separado.
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Xiaomi Redmi Note 15 Pro: 200 megapíxeles para recortar
La cámara principal es de 200 megapíxeles, y eso en el uso real se traduce en margen. Disparas la foto entera, recortas después la esquina donde estaba el número del portal o el horario de la puerta, y todavía queda información dentro del recorte.
Es la típica ventaja que no se ve en la primera semana y que luego acabas usando sin darte cuenta: el cartel del andén, la pizarra del menú, la matrícula del coche de delante.
El peaje de ese reparto está en el enchufe. La carga se queda en 45 W, que de noche da exactamente igual, y a las ocho menos cuarto de la mañana no tanto.
Para quien viene de tres o cuatro generaciones atrás, el salto es de los que se notan sin buscarlos. En color, el azul glaciar es el que menos se ve por la calle.
POCO M8 Pro: el enchufe deja de ser una parada
Aquí el dinero ha ido a la batería y al cargador a la vez, que es lo que hace que la cuenta salga. Son 6.500 mAh de depósito con carga de 100 W para llenarlo.
Esa combinación cambia un hábito concreto. Dejas de planificar la carga la noche anterior y pasas a enchufarlo mientras desayunas o mientras te duchas, con el móvil ya utilizable cuando sales por la puerta.
Con un cargador viejo el teléfono se carga igual, solo que a la velocidad de siempre.
En cámara, el módulo principal es de 50 megapíxeles, la resolución habitual en este tramo. No es la casilla en la que POCO ha decidido estirarse.
Cuál de los dos gestos pesa más a final de año
Si tuviera que pagar hoy con mi dinero, me llevaría el POCO M8 Pro. El gesto de enchufar el móvil lo repites todos los días del año; el de recortar una foto, cuando pasa algo.
Los dos van a seguir actualizándose los próximos cuatro años. Lo que decides hoy es cuál de los dos hábitos quieres tener resuelto durante todo ese tiempo.
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