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Google presenta los nuevos Pixel 11 con Tensor G6 que ya puedes reservar con entrega en agosto

Los tres comparten cerebro y actualizaciones: lo que cambia es cuánta pantalla, cuánta cámara y cuánta batería te llevas

Cuando una marca lanza el mismo móvil en tres tallas, lo lógico es dar por hecho que la versión cara va más fina y la básica se queda corta de potencia. Es lo que pasa casi siempre.

Con los nuevos Google Pixel 11 esa cuenta no sale. Los tres montan el mismo Tensor G6, así que ninguno se va a quedar atrás en fluidez ni en años de actualizaciones. Lo que cambia de uno a otro no es el cerebro: es cuánta pantalla, cuánta cámara y cuánta batería estás dispuesto a pagar.

El mismo cerebro en tres cuerpos: dónde está el salto que se paga

Empecemos por lo que comparten, que es más de lo que parece. Los tres llevan Tensor G6, el Android limpio de Google, el procesado de imagen de los Pixel, carga inalámbrica Pixelsnap magnética y resistencia IP68. En rendimiento, software y soporte, ninguno se queda atrás respecto a sus hermanos.

Por eso el criterio de compra no es la potencia. Es la pantalla, la cámara y la autonomía.

Y conviene tener claro un detalle antes de entrar en cada modelo: el Pro y el Pro XL montan exactamente la misma cámara. El salto grande de fotografía ocurre una sola vez, entre el básico y el Pro. Del Pro al Pro XL se paga otra cosa distinta.

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Google Pixel 11: toda la experiencia Pixel en una mano

El Google Pixel 11 es el pequeño de la familia, y ese es medio argumento a su favor. Con una pantalla OLED de 6,3 pulgadas que llega hasta los 3.000 nits, es de los pocos móviles de gama alta que todavía se manejan con el pulgar sin hacer malabares.

La cámara principal de 48 MP, con el procesado de Google y su Visión Nocturna, cubre de sobra lo que la mayoría hace con el teléfono. Su Super Zoom llega hasta 30 aumentos, pero trabaja por recorte y software, no con un teleobjetivo dedicado: sirve para acercar de vez en cuando, no para depender de él.

La batería de 4.985 mAh recupera un 55% en media hora por cable, y también carga sin cables con Pixelsnap. Viene con 12 GB de RAM y 256 GB, y en cuatro colores: Obsidiana, Glaciar, Pistacho y Fucsia.

Es el más contenido de los tres, y el que yo reservaría si vengo de un móvil de hace dos o tres años y no me obsesiona el zoom. El salto de fluidez lo voy a notar igual que en los caros, porque el chip es el mismo.

Google Pixel 11 Pro: aquí aparece el teleobjetivo

En el Google Pixel 11 Pro la cámara da el salto de verdad. Al sensor principal de 50 MP le suma un teleobjetivo dedicado, y con él el Zoom Pro alcanza los 120 aumentos. Frente al recorte digital del básico, una lente de verdad mantiene el detalle cuando acercas.

La pantalla crece un pelo, hasta 6,34 pulgadas Super Actua, y sobre todo sube de brillo: llega a los 3.600 nits, que en pleno sol de agosto es la diferencia entre leer o no leer lo que hay en la calle.

Trae además la novedad tangible de la línea Pro, el sistema HiLight: unas luces LED en la trasera que el modelo base no tiene. Y lo hace en un cuerpo casi tan manejable como el del Pixel 11.

Aquí el salto de precio respecto al básico se justifica por la lente, no por la potencia. Si compras un Pixel por la cámara y el zoom, este es el punto donde empieza a tener sentido.

Google Pixel 11 Pro XL: misma cámara, más cuerpo

Lo primero que llama la atención del Google Pixel 11 Pro XL es lo que no cambia: monta exactamente la misma cámara que el Pro. Mismo sensor de 50 MP, mismo teleobjetivo, mismos 120 aumentos y el mismo HiLight.

Lo que sube es el tamaño. La pantalla se va a 6,8 pulgadas Super Actua con esos 3.600 nits, la batería crece hasta los 5.115 mAh (un 75% en media hora) y la RAM llega a 16 GB. Es el pantallón para quien ve vídeo, lee o trabaja en el móvil y quiere la máxima autonomía sin pensar en el cargador.

El salto hasta el tope de gama, eso sí, te da centímetros de pantalla y horas de batería, no más cámara. Si lo que buscabas era la mejor foto, ya la tienes en el Pro. La RAM extra ayuda en multitarea pesada, aunque para el uso normal no cambia el día a día.

La línea que de verdad decide es el teleobjetivo

Puestos a ordenar la compra, la frontera clara está entre el básico y el Pro. Ahí entra el teleobjetivo, y esa es la mejora que se nota en la mano, no solo en la ficha. Del Pro al Pro XL la foto es idéntica: pagas pantalla y batería, no óptica.

Así que la pregunta útil no es cuál es el mejor de los tres, sino hasta dónde te importa acercar con la cámara y cuánta pantalla quieres cargar en el bolsillo. Con eso resuelto, el modelo casi se elige solo.

Y por qué hablar de esto justo ahora: los tres se pueden reservar ya, con entrega prevista para agosto, el precio de salida garantizado y financiación sin intereses. Quien lo tenga decidido no gana nada esperando.

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