Seis moldeadores que secan y peinan a la vez: lo que ganas y pierdes según el modelo elegido
Los seis prometen el mismo gesto; lo que cambia de uno a otro es el peaje: ruido, peso, fijador o bolsillo
Secar primero y moldear después son dos pasadas de calor sobre el mismo pelo, y entre las dos se va media hora larga de cualquier mañana con prisa.
Por eso el aparato que hace las dos cosas del tirón se ha comido el sitio del secador y el de la plancha dentro del neceser. Sobre el papel, Dyson, Shark, Cecotec, Silk'n, Tqcir y Jocca prometen exactamente lo mismo. Hoy ninguno llega con rebaja de escaparate salvo uno, así que la decisión no va de precio: va de qué te pide cada uno a cambio.
Dyson: velocidad a precio de tarifa
El Airwrap i.d. en su versión Liso+Ondulado trabaja con menos calor que una plancha: Dyson lo mantiene por debajo de 150 °C y lo compensa con un motor muy rápido.
La forma la hace el aire, no una placa apretando. En pelo teñido, fino o con puntas ya castigadas, eso es justo lo que evita el punto quemado.
Ganas repertorio y ganas tiempo. El moldeador cónico y la secuencia i.d. curl hacen la onda. El secador alisador deja el liso pulido, y el voluminizador grande levanta raíz sin que la melena se venga abajo a media tarde.
Lo que pierdes es fácil de decir: aquí se paga tarifa de marca. Quien le coge el gesto lo usa cada mañana y lo amortiza; a quien no, se le queda caro para lo que le devuelve.
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Shark: mucho aire, mucho ruido
El FlexStyle empuja 1.650 W de aire, y eso se traduce en lo único que no admite discusión un lunes a las siete: una melena larga se seca en muy poco rato, sin tener que repetir pasada.
El cabezal gira sobre sí mismo y pasa de secador a moldeador sin que tengas que cambiar de aparato ni de mano.
Los dos rizadores, de 32 y de 24 milímetros, dan onda ancha o rizo más cerrado según cuál montes, y el FrizzFighter peina mientras seca, que en pelo con tendencia al encrespado ahorra la pasada del cepillo.
El peaje suena, literalmente: es ruidoso, y en una casa que se levanta a la vez eso pesa más que cualquier ficha técnica. A eso hay que sumarle que el accesorio de rizar recoge poco pelo por pasada, así que en melena larga o gruesa el moldeado se hace lento aunque el secado haya sido corto.
Cecotec: ocho cabezales, un fijador
El Bamba CeramicCare AirGlisse es el que se compra quien no quiere gastar en esto y aun así quiere el repertorio completo: ocho cabezales cerámicos y motor sin escobillas. El cepillo de 70 milímetros levanta raíz, el de 33 cierra puntas y los dos cilindros hacen el rizo.
Aun así, vas a tardar la mitad en hacerte ondas al pelo gracias a que es un 2 en 1. Deja el pelo brillante y super voluminoso.
El brillo es real y los iones ayudan con el encrespado. A cambio hay que aceptar que el peinado pide espuma o laca para llegar hasta la noche. Es el que más te da por lo que cuesta, siempre que no le pidas años de trote diario.
Silk'n: un rizador por cada lado
El SilkyAir Flex trae el detalle que más se agradece y que casi nadie mira en la caja: dos rizadores automáticos, uno para el lado izquierdo de la cara y otro para el derecho. Rizas los dos lados con el mismo gesto, sin girar la muñeca al revés en la mitad mala de la cabeza, y las ondas salen simétricas.
Llega, además, por debajo del precio oficial de la marca. Sus 1.300 W quedan por detrás del Shark, así que una melena espesa tarda más en quedar seca. A cambio, la función Flex convierte el secador en moldeador con un clic.
Y los 12 ajustes permiten bajar temperatura en pelo fino, que es donde el calor de más se paga en puntas abiertas.
Tqcir: pensado para la maleta
El 8 en 1 de Tqcir está armado para no dejarse nada en casa: dos rizadores de 1,25 pulgadas, alisador, voluminizador redondo, difusor y peine, todo dentro del estuche con guantes y pinza.
El doble voltaje es lo que de verdad lo manda a la maleta: se puede usar fuera de Europa sin quemar el motor.
Para una semana fuera de casa cumple; para el peinado que tiene que aguantar hasta la cena, no es el suyo.
Jocca: imanes que pesan
Jocca ha resuelto bien el gesto que más se repite en un moldeador: los cinco cabezales son magnéticos y entran solos, sin rosca ni pestaña que forzar con el pelo a medio secar.
Pesa 1,63 kilos, y ese es el dato que de verdad se nota: con los codos en alto, una media melena se hace larga.
A cambio suma apagado automático y filtro de aire extraíble, que es lo que alarga la vida del motor en un aparato destinado a usarse a ratos.
Ninguno sale gratis: la pregunta es en qué moneda pagas
Elegir aquí es elegir qué molestia aguantas mejor cada mañana: el ruido a las siete, el peso en los codos o tener que rematar con laca.
Con eso claro, el que más trabajo quita por sesión es el Shark, siempre que el ruido a primera hora no sea un problema en casa. Si se agota, el Cecotec hace el mismo recorrido de secado y onda a cambio de fijador y de tratar los cabezales con cuidado.
Arriba del todo, el Dyson se paga entero y a tarifa. Lo que devuelve a cambio es no tener que elegir entre secar deprisa y no castigar la fibra, y eso solo sale a cuenta si el aparato entra en la rutina diaria. El Silk'n es la vía intermedia para quien busca rizos simétricos sin subir hasta ahí.
Y si el aparato va a vivir en una maleta o va a salir del armario dos veces al mes, el Tqcir y el Jocca cubren de sobra, uno por lo poco que ocupa y otro por lo poco que hay que cuidarlo.
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Alejandra Santisteban Guiu
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