Borja Ochoa apuesta por la inteligencia artificial, la inversión y la autonomía tecnológica para impulsar la competitividad europea
El presidente no ejecutivo de Telefónica España y máximo responsable del negocio de empresas y administraciones, defiende en el foro NEXTSPAIN de Bilbao la necesidad de acelerar la adopción de la IA, impulsar la inversión y adaptar la regulación a los nuevos desafíos tecnológicos. Destaca el potencial de Euskadi para convertir esta transformación en una oportunidad de crecimiento económico e industrial.
La inteligencia artificial, la inversión en infraestructuras digitales y la autonomía tecnológica se han convertido en tres elementos decisivos para reforzar la competitividad de las empresas y de la economía europea. Así lo defendió Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, durante la inauguración del foro NEXTSPAIN, organizado en Bilbao por EL CORREO y VOCENTO, con Telefónica como Global Partner, que reunió a representantes de algunas de las principales compañías del ámbito empresarial, financiero y tecnológico para analizar el impacto de la inteligencia artificial en la nueva economía productiva.
Ochoa destacó que Europa se enfrenta a un momento determinante en el desarrollo de esta tecnología y reclamó acelerar tanto la inversión como su incorporación efectiva a los procesos empresariales. «El reto europeo no es solo desarrollar tecnología. Es acelerar su implantación real en las empresas», afirmó.
El presidente de Telefónica España recordó que, según estimaciones de McKinsey, la inteligencia artificial generativa puede aportar hasta 4,4 billones de dólares anuales a la economía mundial, especialmente en ámbitos como la atención al cliente, el marketing, el desarrollo de software y la innovación.
A su juicio, esta revolución supone un cambio profundo en los modelos de negocio. «Ya no hablamos de una herramienta que nos ayuda a hacer mejor lo que ya hacíamos. Hablamos de una tecnología que cambia cómo trabajamos, cómo competimos y cómo creamos valor», explicó.
En este contexto, lanzó un mensaje a las empresas sobre la necesidad de actuar con rapidez: «La pregunta ya no es si la IA va a cambiar vuestro negocio. La pregunta es quién lo va a cambiar: vosotros o un competidor».
Inversión, escala y regulación para una Europa más competitiva
Uno de los principales ejes de su intervención fue la necesidad de reforzar la posición de Europa frente a Estados Unidos y China en el desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías.
Para reducir esta brecha, defendió tres prioridades: una regulación estable y adaptada a la evolución del mercado, una mayor escala empresarial y más capacidad de ejecución.
«Las grandes revoluciones tecnológicas exigen inversiones que ninguna empresa ni ningún país europeo puede asumir en solitario. Si queremos tecnología propia, Europa tiene que permitir que sus empresas ganen tamaño», señaló.
El presidente de Telefónica España insistió también en la importancia de contar con marcos regulatorios que favorezcan la inversión y permitan mantener y desarrollar infraestructuras estratégicas. En este sentido, puso como ejemplo la regulación que abrió las canalizaciones de Telefónica a otros operadores en 2009 y que, a su juicio, necesita actualizarse para reflejar la realidad actual del mercado.
Ochoa subrayó que la autonomía tecnológica debe abordarse desde una perspectiva económica e industrial. Europa necesita disponer de capacidades propias en ámbitos críticos como los datos, las infraestructuras, la nube y la inteligencia artificial, sin renunciar a colaborar con los grandes actores internacionales.
«La autonomía tecnológica no es una cuestión ideológica. Es una cuestión de resiliencia, de competitividad y de seguridad económica. Consiste en tener libertad para elegir y capacidad para actuar», aseguró.
En este ámbito, destacó la importancia de que empresas y administraciones conozcan quién accede a sus datos, quién opera sus plataformas y qué capacidad tienen para garantizar la continuidad de sus servicios o cambiar de proveedor.
Telefónica impulsa su transformación con inteligencia artificial
Durante su intervención, Ochoa explicó cómo Telefónica está incorporando la inteligencia artificial al centro de su estrategia para mejorar la productividad, transformar sus operaciones y desarrollar nuevos servicios para empresas y administraciones.
La compañía trabaja en tres grandes ámbitos: la transformación de sus procesos internos, la incorporación de la IA a su oferta de productos y servicios y el impulso de su adopción en el conjunto de la sociedad. Telefónica tiene el reto indiscutible de convertirse en la mejor vía de acceso de los ciudadanos, las empresas y las Administraciones Públicas a las tecnologías digitales.
«No puedes ayudar a otros a transformarse si tú no te has transformado antes. Para liderar fuera, primero hay que liderar dentro», afirmó.
Con este objetivo, Telefónica está revisando sus procesos y rediseñando áreas de actividad para aprovechar las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial. Este proceso se acompaña de inversiones en tecnología y de un programa de formación para que los profesionales incorporen estas herramientas a su actividad diaria.
La hoja de ruta de la compañía contempla una primera fase hasta 2027 centrada en impulsar proyectos y obtener resultados, una segunda etapa de escalado a partir de 2028 y el objetivo de avanzar hacia 2030 hacia una organización impulsada por la inteligencia artificial y liderada por personas.
Para Ochoa, la transformación tecnológica debe ir acompañada de una evolución cultural y organizativa. «La IA puede procesar, proponer y automatizar. El criterio, el liderazgo y la responsabilidad tienen que seguir siendo nuestros», destacó.
Euskadi, un entorno estratégico para la transformación digital
El presidente de Telefónica España dedicó también parte de su intervención a destacar las oportunidades que ofrece Euskadi para impulsar esta nueva etapa tecnológica, gracias a su tradición industrial, su talento y su ecosistema empresarial.
«Cuando hablamos de resiliencia tecnológica, hablamos de infraestructura, de talento y de ecosistema, y Euskadi tiene las tres», señaló.
Ochoa recordó que Telefónica ha invertido 585 millones de euros en Euskadi durante los últimos diez años, contribuyendo al desarrollo de unas infraestructuras digitales que sitúan al territorio entre los mejor conectados.
Según los datos aportados durante su intervención, la fibra alcanza al 99% de los hogares vascos, mientras que la cobertura 5G llega al 98% y 170 municipios disponen ya de tecnología 5G+.
Entre las infraestructuras estratégicas destacó los nodos edge, que acercan el procesamiento de datos y las capacidades digitales al tejido productivo y permiten desarrollar servicios con menor latencia y mayores niveles de seguridad.
El compromiso de Telefónica con Euskadi se refleja también en su actividad económica y laboral, con más de 600 profesionales y proveedores locales que facturan más de 120 millones de euros. La compañía participa asimismo en iniciativas de formación y desarrollo tecnológico, como el Campus 42 de Urduliz, y colabora con universidades, instituciones y empresas del territorio.
Ochoa puso en valor la capacidad de Euskadi para aprovechar la inteligencia artificial como palanca de competitividad industrial y crecimiento, y defendió la importancia de combinar inversión en infraestructuras, desarrollo tecnológico y formación de talento.
«Europa tiene el PIB, el talento, los ingenieros, las empresas y las instituciones. Lo tenemos todo, y Euskadi es, para mí y seguro que para vosotros, la prueba de todo ello», aseguró antes de concluir con una llamada a la acción: «Ahora toca ejecutar».
Las empresas sitúan la IA en el centro de sus procesos productivos
El encuentro permitió también conocer cómo algunas de las principales empresas están incorporando la inteligencia artificial a su actividad.
En el debate participaron Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA en España; Luis Rodríguez Llopis, presidente de IDOM y del Círculo de Empresarios Vascos; e Ion Etxebarria, director general de Ikerlan, quienes coincidieron en que esta tecnología está evolucionando desde las aplicaciones de productividad individual hacia una transformación más profunda de los procesos empresariales.
Etxebarria destacó las posibilidades de la IA para facilitar el trabajo diario de los profesionales, mediante herramientas capaces de preparar informes, analizar información y anticipar necesidades.
Por su parte, Belausteguigoitia explicó cómo BBVA está desarrollando una nueva generación de servicios apoyados en inteligencia artificial que permitirá avanzar hacia una relación más personalizada con sus clientes, mediante asistentes capaces de comprender su perfil y responder a consultas en lenguaje natural.
Desde el ámbito de la ingeniería, Rodríguez Llopis puso el foco en la necesidad de mantener la supervisión y la responsabilidad humana en las decisiones críticas. Aunque la inteligencia artificial pueda actuar como «un becario muy inteligente», recordó que la responsabilidad última debe permanecer en manos de profesionales con experiencia.
Los participantes abordaron asimismo el impacto de esta transformación sobre el empleo y las capacidades profesionales, y coincidieron en la importancia de acompañar la innovación tecnológica con formación y desarrollo del talento.
El foro puso de manifiesto que la inteligencia artificial representa una oportunidad para mejorar la productividad y transformar los modelos de negocio, pero también exige decisiones en materia de inversión, organización y capacidades tecnológicas. Un desafío en el que, como defendió Borja Ochoa, Europa necesita avanzar con mayor rapidez y Euskadi cuenta con una base industrial y tecnológica desde la que desempeñar un papel relevante.