Cortar el enganche no basta: el fraude eléctrico que alimenta las plantaciones de marihuana
Endesa detectó un fraude cada siete minutos entre enero y septiembre. Pese al refuerzo de las inspecciones y al uso de inteligencia artificial, los enganches ilegales vuelven a activarse y ponen en riesgo a los vecinos. Desde e-distribución, la filial de la eléctrica que lleva el suministro a cada punto de consumo, se reclama una respuesta penal más disuasoria, también para los casos ajenos al cultivo de cannabis.
Endesa detectó un fraude cada siete minutos entre enero y septiembre. Pese al refuerzo de las inspecciones y al uso de inteligencia artificial, los enganches ilegales vuelven a activarse y ponen en riesgo a los vecinos. Desde e-distribución, la filial de la eléctrica que lleva el suministro a cada punto de consumo, se reclama una respuesta penal más disuasoria, también para los casos ajenos al cultivo de cannabis.
Son las cinco de la mañana y los técnicos de Endesa se dirigen al punto de encuentro con la Guardia Civil y la Policía Nacional. Van a apoyar una intervención contra el fraude eléctrico vinculado a plantaciones de marihuana. Antes de actuar, se distribuyen los equipos y las parejas, reciben las instrucciones de los agentes y adoptan las medidas de seguridad: cubren las matrículas de los vehículos y se ponen pasamontañas. Necesitan proteger su identidad durante el operativo, pero también al entrar y salir de la zona.
“No queremos que nuestra vida laboral produzca algún daño en la vida personal”, explica una inspectora de Endesa que prefiere permanecer en el anonimato. Se enfrentan a organizaciones criminales con funciones repartidas y una jerarquía definida. Su cometido como técnicos es comprobar las instalaciones, detectar las conexiones ilegales y garantizar un suministro seguro.
Pese a todo, cuando los técnicos acuden acompañados por las fuerzas de seguridad, “es cuando más tranquilos trabajan”, explica la inspectora de Endesa. En otras inspecciones, “van sin fuerzas de seguridad, con su vehículo, y van parando en cada uno de los suministros”. Es en esas visitas donde advierte de un aumento del riesgo: “en esa actividad normal, lo que estamos viendo es un incremento también de agresiones y de amenazas”.
Y, pese al esfuerzo, el balance de detecciones sigue creciendo. El problema está enquistado desde hace años. Entre enero y septiembre de este año, e-distribución, la filial de redes de Endesa, ha identificado 56.317 fraudes en las zonas donde gestiona la red eléctrica. Son casi 1.900 más que en el mismo periodo del año anterior, un aumento del 3,4 por ciento. Estas cifras equivalen a un fraude detectado cada siete minutos. El problema también alcanza a viviendas y negocios ajenos al cultivo de cannabis. Al riesgo que entraña manipular las instalaciones se suma la competencia desleal: quien evita pagar la electricidad reduce unos costes que los demás negocios tienen que asumir.
De ese total, 1.075 casos estaban vinculados a plantaciones de marihuana, casi cuatro al día. Son una parte pequeña de los expedientes, pero concentran un robo de electricidad mucho mayor: la energía media recuperada por cada uno de estos casos multiplica casi por nueve la de un fraude medio, según los datos de la distribuidora.
El riesgo al otro lado de la pared
En una plantación de interior, la electricidad alimenta los focos, la climatización y los ventiladores que mantienen las condiciones del cultivo. Esa demanda puede superar ampliamente la que corresponde a una vivienda. “Lo preocupante es que la red de un barrio residencial no está diseñada para soportar este tipo de consumos industriales que están ocultos dentro de la vivienda o, en algunos casos, en naves”, explica la inspectora.
Los técnicos están acostumbrados a ver sus consecuencias en los cuartos de contadores: paredes ennegrecidas, cables deteriorados por el calor y señales de conatos de incendio. Son daños que pueden pasar inadvertidos para los vecinos hasta que una inspección los descubre... O hasta que se produce un incidente. Estas manipulaciones pueden provocar descargas eléctricas e incendios con consecuencias graves e incluso mortales para quienes las realizan y para los vecinos. Que la sobrecarga proceda de un solo suministro no significa que el peligro quede limitado a esa vivienda.
Desde la Fiscalía de Almería también se han constatado incendios y cortes continuos de luz en barrios afectados por las plantaciones. “Es un problema de seguridad colectiva, porque sí que ha habido incendios”, explica María Ángeles Pérez Gutiérrez, de la Fiscalía Antidroga de Almería. Las interrupciones alteran la vida diaria de todos los vecinos y resultan especialmente peligrosas para quienes dependen de algún aparato eléctrico por motivos de salud.
Un negocio organizado para abastecer a Europa
La expansión de los cultivos ha cambiado el papel de España en el mercado del cannabis. Pérez Gutiérrez explica que el país ha pasado de importar sus derivados, principalmente de Marruecos, a producir y exportar marihuana a otros países europeos. Los datos de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas lo confirman: España concentró en 2024 el 75 por ciento del número total de plantas de cannabis incautadas en la UE, según el Informe Europeo sobre Drogas de 2026.
“Hoy las plantaciones son auténticas cooperativas de producción”, describe la fiscal. Habla de organizaciones que pueden gestionar múltiples viviendas y naves, con una división de tareas que abarca desde el cultivo hasta el almacenamiento, el envasado y la comercialización. También hay personas encargadas de resolver las necesidades eléctricas de las distintas instalaciones.
Además, la intervención en una vivienda no implica necesariamente el fin de la organización. “A lo mejor cae un peón de la organización, pero no cae todo”, señala Pérez Gutiérrez. Para alcanzar a los responsables y a quienes sostienen el negocio hacen falta investigaciones más largas y con muchas derivadas. “Por ejemplo, hemos acusado a electricistas, porque son cooperadores necesarios del delito”, explica sobre las actuaciones de la Fiscalía de Almería.
A esa organización se suma la violencia. La última memoria anual de la Fiscalía de Andalucía advierte de una progresiva militarización de grupos dedicados al narcotráfico en la comunidad, con armas de guerra y equipos como visores nocturnos y drones. En Granada describe clanes familiares y estructuras cerradas, junto a cultivos alimentados mediante enganches ilegales que provocan apagones e incendios.
El problema también se extiende a Cataluña. La Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2026, referida a 2025, recoge las advertencias de los fiscales catalanes sobre la llegada de bandas criminales extranjeras atraídas por el cultivo de marihuana, el aumento de los incidentes violentos y de las armas incautadas.
Detectar, cortar y volver a empezar
Una inspección comienza mucho antes de que los técnicos lleguen a una vivienda. La red ofrece señales de funcionamientos anómalos: centros de transformación que trabajan por encima de lo esperado, fusibles que se funden repetidamente o incidencias que se concentran en una zona. El análisis de esos datos permite buscar consumos que no encajan con los suministros legales existentes.
Endesa ha reforzado las inspecciones y el uso de tecnología para detectar el fraude. La inteligencia artificial ayuda a identificar patrones y a decidir dónde dirigir los equipos. “Ayuda a encontrar la aguja en el pajar”, resume la inspectora. Después hay que acudir al lugar, comprobar las instalaciones, evaluar el riesgo y documentar lo encontrado. La dificultad llega también después de desconectar. “En cuanto nos vamos de allí o se van las fuerzas de seguridad, vuelven otra vez a engancharse para seguir con la actividad”, cuenta la inspectora sobre los casos de reincidencia. Según la compañía, en algunos suministros se han realizado más de tres cortes por fraude sin que se regularice la situación.
Ampliar la capacidad de la red para evitar cortes de suministro tampoco resuelve el problema. La fiscal Pérez Gutiérrez describe cómo, en zonas afectadas por cortes continuos, las distribuidoras refuerzan las instalaciones para atender a los vecinos. Sin otras actuaciones, advierte, ese aumento puede facilitar nuevos enganches: “Si suben la potencia, esto constituye un reclamo para nuevos enganches ilegales. Lo que se consigue al final es incentivar las plantaciones”. Por eso reclama una respuesta que combine las medidas técnicas con la actuación policial, judicial y administrativa.
La respuesta penal
Una de las dificultades está en la escasa capacidad de las sanciones para disuadir de nuevas conexiones. Matías Herrero, abogado del equipo de Asesoría Jurídica de Endesa, explica que la compañía lleva un registro de las sentencias que le notifican y que la multa media que han calculado ronda los 360 euros. A su juicio, la legislación tiene “un bajísimo poder disuasorio”. En Alemania, la sustracción ilícita de electricidad mediante conexiones no autorizadas puede castigarse con hasta cinco años de prisión y multa, aunque no esté vinculada a plantaciones de marihuana.
En España, el Código Penal castiga el fraude eléctrico ordinario con multa. La reforma que entró en vigor el 10 de abril de 2026 introdujo un supuesto agravado cuando la electricidad defraudada abastece instalaciones utilizadas para cometer delitos de drogas: prevé prisión de seis a dieciocho meses o multa de doce a veinticuatro meses, cualquiera que sea la cuantía defraudada. Pero esa modificación no extendió el agravamiento al resto del fraude eléctrico: “una oportunidad perdida”, añade Herrero.
Considera el abogado que la reforma deja asuntos pendientes, como el tratamiento específico de las conexiones reiteradas y de los enganches que comprometen la seguridad o la continuidad del suministro en zonas de fraude masivo. También expresa dudas sobre el efecto de mantener la multa como alternativa a la prisión en los casos vinculados a plantaciones: “La pena de multa en los casos de cultivo de marihuana tiende a diluirse, porque el rédito económico es mucho mayor que la propia pena”.
Desde la Fiscalía de Almería todavía consideran pronto para valorar los resultados del cambio. Pérez Gutiérrez explica que ya han presentado acusaciones por hechos posteriores a la reforma en las que solicitan prisión. “Pero no tenemos todavía ninguna sentencia”, precisaba en el momento de la entrevista. Esa nueva pena, si se impone, puede sumarse a la correspondiente al delito de tráfico de drogas. Herrero considera que una respuesta penal poco disuasoria favorece la implantación de organizaciones criminales. Pérez Gutiérrez pone el acento en la rentabilidad de los cultivos y en la transformación de redes que ya traficaban con derivados del cannabis. Ambos describen una actividad que resulta difícil frenar si las intervenciones dejan intacta la organización que la sostiene.
La investigación del patrimonio, los embargos y el decomiso de los beneficios forman parte de las medidas que reclama la Fiscalía andaluza para actuar sobre esas redes. En el terreno, mientras tanto, los técnicos siguen esforzándose por garantizar la seguridad de los vecinos -y la suya propia- al tiempo que evitan el fraude.
Cómo hacer del planeta un lugar mejor para todos. Un planeta sostenible y habitable. La respuesta está en la energía. En concreto en la buena energía necesaria para crear nuestro día a día, para ser y para estar y, sobre todo, para construir el latido de lo que somos y de lo que queremos ser.
Ese compromiso es Buena Energía, un proyecto con el que Endesa quiere seguir construyendo un país sostenible, inteligente, limpio y para todos. Un país que, ahora más que nunca, tenga en la sostenibilidad y en una transición energética justa su espina dorsal. La descarbonización y la apuesta por las energías renovables teniendo siempre presente el desarrollo local y la economía circular, la generalización de las ciudades y los hogares inteligentes, el avance en movilidad eléctrica y los principios de igualdad, equidad y transparencia guían este proyecto porque para que el mundo avance es necesario que todos vayamos de la mano. Juntos y con Buena Energía.
Créditos
Proyecto coordinado por:
Olalla Uriarte
Dirección de Arte y Diseño UI:
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Producción:
Mr. Nilson
Desarrollo y maquetación:
Gonzalo Cachón
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