Spain Film Commission

Casi un 45% más de inversión en tres años: las cifras que sitúan a España como potencia audiovisual

La producción cinematográfica y televisiva en España, tanto nacional como internacional, aporta un valor añadido bruto estimado de 4.980 millones de euros y sostiene 68.000 empleos equivalentes a tiempo completo en 2025, incluyendo sus efectos directos, indirectos e inducidos.

Ana Belén Madrid

La producción audiovisual ha alcanzado en España una dimensión económica que va mucho más allá de los rodajes. Películas, series y producciones de televisión generan actividad en una extensa red de empresas y profesionales y tienen un impacto directo en territorios y sectores como el turismo, el transporte, la hostelería o los servicios.

La industria que ya aporta 4.980 millones al PIB español. Es una de las principales conclusiones del avance del estudio ‘Zoom Out’, promovido por Spain Film Commission con motivo de sus 25 años de trayectoria y elaborado por Olsberg SPI, una de las consultoras internacionales de referencia en el análisis estratégico y económico de la industria audiovisual.

Los costes operativos directos de las empresas de producción cinematográfica y televisiva —utilizados como indicador del gasto en producción— se estiman en 5.680 millones de euros en 2025, frente a 3.930 millones en 2022, expresados a precios corrientes de 2025. Esto supone un crecimiento aproximado del 45% entre ambos años.

Pero el efecto económico de la producción no termina en el plató. Al sumar los impactos directos, indirectos e inducidos, el audiovisual generó en 2025 4.980 millones de euros de valor añadido bruto para la economía española.

68.000 empleos vinculados al audiovisual

El crecimiento también tiene su reflejo en el empleo. En 2025, la actividad audiovisual generó 68.000 empleos equivalentes a tiempo completo, un 20% más que en 2022, cuando se contabilizaron 56.700.

Un dato especialmente significativo es que más de la mitad de estos empleos se generan fuera de la actividad directamente vinculada a la producción. Los sectores proveedores y la actividad económica inducida representan unos 36.200 puestos de trabajo.

El impacto salarial total asociado a la producción cinematográfica y televisiva se estima en 2.230 millones de euros en 2025, incluyendo los efectos directos, indirectos e inducidos en la economía española.

Son cifras que ayudan a entender la dimensión de una industria en la que cada producción pone en marcha una compleja maquinaria económica: desde equipos técnicos y empresas de alquiler hasta hoteles, restaurantes, transportistas, construcción, seguridad o servicios profesionales.

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La evolución del sector coincide con el impulso recibido en los últimos años a través de diferentes políticas públicas y estrategias de promoción. Entre ellas destaca el Spain Audiovisual Hub, integrado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y financiado con fondos Next Generation EU.

A este esfuerzo se suma el trabajo de comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos para atraer producciones y facilitar su desarrollo en sus territorios.

En este proceso, la red de film commissions y film offices desempeña un papel fundamental. Su labor permite poner en contacto a las productoras con localizaciones, profesionales, empresas y servicios locales, convirtiendo el interés de una producción por un territorio en actividad económica real.

España se presenta así como un gran mapa audiovisual en el que los rodajes pueden generar oportunidades en muy diferentes puntos del país.

Motor de inversión

El estudio ‘Zoom Out’ supone también un cambio de perspectiva respecto al análisis realizado anteriormente por Spain Film Commission sobre los rodajes internacionales incentivados entre 2019 y 2022.

Ahora el objetivo es observar el conjunto de la producción audiovisual en España, incorporando producción nacional e internacional, incentivada y no incentivada, y utilizando un universo de datos más amplio.

La intención es disponer de información fiable que permita medir con mayor precisión la contribución del audiovisual, conocer sus necesidades y facilitar la toma de decisiones tanto para las administraciones como para las empresas.

El informe completo, previsto antes de finalizar 2026, incorporará además nuevos elementos, entre ellos la postproducción y el análisis regional, lo que permitirá conocer con mayor detalle cómo se distribuye este impacto por el territorio.

Las cifras avanzadas dejan, en cualquier caso, una imagen clara: el audiovisual español ya no es únicamente una industria cultural y creativa. Es también un importante motor de inversión, empleo y actividad económica, cuyos efectos se extienden mucho más allá de los límites de un rodaje.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Spain Film Commission. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.