La pérdida de poder adquisitivo es uno de los principales retos a los que se enfrenta el inversor en un momento de incertidumbre y presión al alza sobre la inflación por el conflicto en Oriente Próximo. Para navegar sobre esta volatilidad, son varios los obstáculos a superar. Entre ellos, la propia psicología humana. El miedo durante las caídas y la euforia en momentos de máximos alcistas pueden conducir a decisiones de inversión precipitadas y perjudiciales para el patrimonio a largo plazo.
Consciente de este desafío, Banca March ha desarrollado un ecosistema de soluciones delegadas, como la Gestión Discrecional de Carteras (GDC), diseñado para transformar la experiencia de inversión, sustituyendo la incertidumbre emocional por la confianza en una gestión profesional y disciplinada que aporte rentabilidades consistentes en el medio y largo plazo.
Los resultados avalan este enfoque. Por ejemplo, los perfiles conservadores de la GDC han logrado rentabilidades acumuladas superiores al 18% en los últimos tres años, lo que supone cerca de un 6% de rentabilidad anual, batiendo la inflación y cumpliendo el objetivo de buscar rentabilidades que, como mínimo, permitan preservar el poder adquisitivo en el largo plazo en entornos complejos como el actual.
Gestión Discrecional de Carteras: el servicio para neutralizar la emoción
Tomar decisiones financieras eliminando el componente emocional es posible gracias al servicio de GDC de Banca March. Este se fundamenta en una premisa clara: un inversor no está siempre en la mejor posición para gestionar su patrimonio de manera completamente objetiva.
Actuando con el rigor, la disciplina y la visión de largo plazo que caracterizan a la entidad, los profesionales de Banca March toman las riendas de las decisiones de inversión y velan por la salud del patrimonio. Esta delegación se traduce en confianza y tranquilidad, ya que su labor consiste en analizar los mercados en profundidad, identificar oportunidades y gestionar los riesgos de manera proactiva, eliminando el ruido del día a día y centrándose en los objetivos estratégicos del cliente.
El servicio de GDC se construye sobre los pilares de prudencia, diversificación y una visión a largo plazo. Para ello, el cliente dispone de una amplia gama de carteras que implementan la visión estratégica de la entidad, adaptándose a cada perfil de riesgo y objetivos.
“En Banca March entendemos que la gestión profesionalizada siempre aporta valor porque, al delegar la gestión, el inversor elimina los sesgos emocionales y se apoya en un equipo de especialistas. Esta disciplina nos permite diseñar estrategias personalizadas que buscan generar rentabilidades sólidas y adecuadas al perfil de cada cliente en el largo plazo, ofreciendo un acompañamiento continuo y de máxima especialización”, destaca Miguel Corredoira, director de Desarrollo de Negocio de Banca March.
Las ventajas de una gestión profesionalizada
Delegar la gestión de una cartera en Banca March ofrece beneficios tangibles que marcan la diferencia en la experiencia del inversor. Uno de ellos es la
especialización. Los gestores de Banca March perfilan meticulosamente las carteras, con diversificación global, eficiencia fiscal y, lo más importante, una alineación perfecta con las metas financieras y vitales del inversor.
Otra de las claves del servicio es la agilidad. Una oportunidad o un riesgo pueden surgir en cualquier momento y basta con otorgar un mandato de gestión con una firma inicial para que los especialistas de Banca March actúen con total rapidez. De este modo, el equipo de GDC toma decisiones rápidas para proteger y hacer crecer el patrimonio del cliente sin que este tenga que interrumpir su vida.
Una relación de confianza que se basa en la transparencia. Conforme a la estricta normativa MIFID II, el cliente dispone en todo momento de información detallada sobre la composición y rentabilidad de su cartera. A través de informes personalizados y el acompañamiento de su gestor, el cliente dispone de un seguimiento cercano y transparente de su inversión, con acceso a los especialistas cuando las circunstancias lo requieran.
SICAV institucionales: coinversión y liquidez al alcance de cualquier inversor
Además de la gestión discrecional, Banca March ofrece otra modalidad de solución delegada, las SICAV institucionales, que incorporan una gestión experta y rentable y representan una de las señas de identidad de Banca March: la coinversión. Cuando un cliente invierte en las SICAV institucionales, lo hace junto al propio banco y sus accionistas. Es decir, el banco invierte en lo mismo que recomienda a sus clientes.
A través de sus tres SICAV institucionales (Torrenova, Lluc y Bellver), gestionadas desde hace más de 20 años y con más de 2.200 millones de euros bajo gestión, el banco establece vínculos a largo plazo con sus clientes. Para ello, desarrolla su estrategia con un modelo de gestión flexible, con riesgo diversificado por geografía y sectores, criterios de gestión ASG y presencia activa de los accionistas en los comités de inversión.
Estas tres SICAV, accesibles para pequeños y grandes inversores desde una acción (en torno a los 10 euros), representan alternativas de coinversión líquidas, abiertas a todo tipo de ahorrador y en las que se alinean los intereses del banco con los de los clientes.
De este modo, ya sea a través de la gestión experta de sus carteras discrecionales o del modelo de alineación único de la coinversión, Banca March ofrece a los inversores las herramientas para construir su futuro financiero con la solidez, la profesionalidad y la confianza propias de un banco familiar que cumple 100 años de historia.