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La nieta elegida: cuando un voluntariado te cambia la vida

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Anabel Madrid
Anabel Madrid
22/07/2026 Actualizado 10:50 h

En la Residencia San Rafael de Córdoba, Rafaela Arroyo e Isabel María García han construido una relación que va mucho más allá de una actividad de voluntariado. Una vive allí, la otra acude cada semana como voluntaria de CaixaBank, pero entre las dos han ido tejiendo algo más profundo: un vínculo de confianza, gratitud y compañía que convierte cada jueves en una pequeña celebración de vida.

La unión
de Rafaela
e Isabel

Rafaela

En la Residencia San Rafael de Córdoba, Rafaela Arroyo e Isabel María García han construido una relación que va mucho más allá de una actividad de voluntariado. Una vive allí, la otra acude cada semana como voluntaria de CaixaBank, pero entre las dos han ido tejiendo algo más profundo: un vínculo de confianza, gratitud y compañía que convierte cada jueves en una pequeña celebración de vida.

"El día que conocí a Isabel fue media vida para mí"
Rafaela Arroyo, interna de la Residencia San Rafael de Córdoba

Rafaela Arroyo

Rafaela tiene 86 años, es de Córdoba y vive en la residencia de San Rafael. Isabel, de 46, llegó a la ciudad desde Lorca y forma parte del Voluntariado CaixaBank, una iniciativa que acerca acciones solidarias a personas en situación de vulnerabilidad a través de programas de acompañamiento, educación, digitalización, impulso profesional y medioambiente.

En el caso de Rafaela e Isabel, el voluntariado empezó casi como una ayuda puntual. Isabel se acercó en un primer momento para acompañarla tras una intervención de cataratas, pero pronto el gesto se fue transformando en una relación más honda, más continuada y más familiar. Ese paso de la ayuda al vínculo es precisamente lo que define la fuerza de esta historia.

La relación entre Rafaela e Isabel se ha ido construyendo a lo largo de los años, y hoy es un vínculo de confianza y gratitud

"Poco a poco se fue gestando una relación más profunda, que a fecha de hoy para mí la siento como una relación más familiar"

Isabel María García.

Para Rafaela, la llegada de Isabel tiene una dimensión casi divina. La espera, la entrada por la puerta de la residencia, el paseo, las compras o simplemente salir a tomar algo se convierten en pequeñas escenas de normalidad que rompen el aislamiento y devuelven movimiento a la semana.

Isabel cuenta que Rafaela la espera muchas veces en la entrada, incluso con cierta impaciencia cariñosa, porque sabe que el tiempo juntas es limitado y quiere aprovecharlo al máximo. Un punto donde se demuestra la humanidad del programa: el voluntariado no se vive aquí como una acción programada, se transforma en una unión real, esperada y deseada, donde cada minuto cuenta y donde a muchas les ayuda a sentirse parte de algo mayor que cambia la vida de las personas.

El voluntariado no solo aporta compañía a los mayores, sino también una satisfacción enorme a quien lo practica

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Isabel acude cada semana a la Residencia San Rafael, donde Rafaela ya la espera en la entrada
Carrera con guías
Entre las dos han ido tejiendo algo más profundo: un vínculo de confianza, gratitud y compañía
Animal 2
Lo que empezó como un acompañamiento puntual se convirtió en una relación que ha cambiado la vida de las dos

Isabel define el voluntariado como un aprendizaje continuo. No habla solo de lo que da, sino también de lo que recibe: gratitud, satisfacción y una sensación de haber aportado su “granito de arena” a una generación que, en su opinión, muchas veces queda demasiado olvidada en nuestra sociedad.

Ese matiz es clave para entender el alcance del programa. Voluntariado CaixaBank no se limita a cubrir una necesidad material o logística, sino que crea una relación entre quien acompaña y quien recibe el acompañamiento. En esa reciprocidad aparece uno de los valores más sólidos del proyecto: el voluntariado también transforma a quien lo practica.

Rafaela dice que Isabel “aparece como Dios” cuando llega, porque la acompaña, se distraen juntas, la invita a vivir un rato distinto. Y añade una frase que define el grado de intimidad de las dos: “estoy encantada de haberla conocido y haberla puesto en mi camino. Que no es que la he buscado, es que nos hemos encontrado.”

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"Estoy encantada de haberla conocido. No es que la haya buscado, es que nos hemos encontrado", Rafaela.
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Teresa en el campo
El voluntariado enriquece a quien lo recibe y a quien lo practica

Rafaela no habla como quien agradece una visita, sino como quien reconoce un vínculo que le ha cambiado la rutina y el ánimo. En una semana cualquiera, el día más especial puede ser tan sencillo como salir a la calle, ir al supermercado, comprar unas pinturas, reírse un rato o sentir que el jueves tiene nombre propio. Para Rafaela, ese nombre es Isabel.

Su historia conecta con la dimensión más amplia del Voluntariado CaixaBank, una red abierta a empleados, ex-empleados, familiares, amigos y clientes que participa en actividades solidarias por todo el país. En 2025, más de 19.000 empleados participaron en acciones de voluntariado, el 45% de la plantilla, y el programa llegó a más de 755.000 personas vulnerables gracias a la colaboración con unas 2.500 entidades sociales.

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