Así contribuyen los BIOPARC a proteger la diversidad
Los BIOPARC de Valencia, Fuengirola y el Acuario de Gijón son mucho más que un estupendo lugar donde ver animales en su hábitat natural, son “parques de vida”. Te explicamos de qué manera contribuyen a la tan necesaria conservación de la biodiversidad.
En los BIOPARC de Valencia y Fuengirola se puede caminar entre lemures.
Se estima que en el año 2050 puede haberse extinguido entre el 5% y el 16% de la biodiversidad de la Tierra. No es el único dato alarmante: es posible que la pérdida alcance el 27% para 2100. Son algunas de las conclusiones extraídas de la Evaluación Global publicada por la máxima autoridad en la materia, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).
Y si la biodiversidad sufre, también lo hacemos las personas. Naciones Unidas proclamó el 22 de mayo como el Día Internacional de la Diversidad Biológica. Según la organización, los peces proporcionan el 20% de las proteínas animales a tres mil millones de personas, y más del 80% de la dieta humana está basada en plantas. No hay otra: la biodiversidad es el seguro de vida de nuestra supervivencia: garantiza la seguridad alimentaria, el agua, las medicinas y las materias primas. La diversidad biológica es fundamental en la regulación climática, el control de inundaciones y sequías y la polinización.
Los BIOPARC, comprometidos con la protección de la biodiversidad
Los BIOPARC de Valencia, Fuengirola y el Acuario de Gijón nacieron para actuar en la conservación de la biodiversidad del planeta. Por eso, concienciar a las personas sobre la necesidad de proteger el mundo natural es uno de los principales objetivos sobre los que se construyen los BIOPARC, capaces de sumergir al visitante en una recreación completamente realista de los hábitats salvajes más bellos y amenazados del mundo.
En pleno corazón de Valencia, BIOPARC se ha consolidado como un auténtico refugio para la biodiversidad, un espacio que acerca al visitante a algunos de los ecosistemas africanos más fascinantes mientras refuerza un compromiso real con la conservación de especies en peligro de extinción. Con más de 6.000 animales de 150 especies, el parque combina educación ambiental, bienestar animal y programas de preservación tanto dentro de sus instalaciones como a través de la Fundación BIOPARC. Esa apuesta cobra más sentido en momentos como la primavera, cuando el ciclo de la vida se hace especialmente visible con el crecimiento de crías como Kairu, el bebé rinoceronte; los pequeños elefantes Malik y Makena; los chimpancés Ekon y Cala; o el nacimiento del rarísimo cerdo hormiguero. A ello se suman proyectos como el del ibis eremita, una especie extinguida en Europa desde el siglo XVII cuya recuperación busca restaurar incluso sus antiguas rutas migratorias. Porque proteger la biodiversidad no consiste solo en preservar especies emblemáticas, sino en mantener vivo el delicado equilibrio de los ecosistemas de los que todos dependemos.
Los BIOPARC acercan la naturaleza salvaje a sus visitantes mientras se conciencia sobre la necesidad de protegerla.
En la Costa del Sol, BIOPARC Fuengirola propone mucho más que una visita: un viaje por algunos de los ecosistemas tropicales más fascinantes del planeta, desde África ecuatorial hasta el Indo-Pacífico o Centroamérica. Entre selvas exuberantes y especies emblemáticas como gorilas, orangutanes, tigres de Sumatra o dragones de Komodo o menos conocidas como el tapir malayo, el parque acerca al visitante a la riqueza de la biodiversidad y a la importancia de protegerla. Ese compromiso se refleja también en programas de conservación y en recientes nacimientos de especies amenazadas, como crías de gorila de llanura occidental, orangután de Borneo o perezoso, hitos que refuerzan su papel como referente internacional en protección y bienestar animal. Además, se suman las iniciativas centradas en la fauna autóctona, como la protección del camaleón común, reforzando su papel como espacio de educación ambiental y sensibilización.
Y frente al mar Cantábrico, BIOPARC Acuario de Gijón plantea un viaje por algunos de los ecosistemas acuáticos más fascinantes del planeta, desde los bosques húmedos tropicales hasta los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, sin olvidar la biodiversidad más cercana. Precisamente uno de sus espacios más singulares pone el foco en los ríos asturianos y la costa cantábrica, acercando al visitante a especies locales y a hábitats tan valiosos como los arrecifes del Cantábrico. O la exposición permanente recién estrenada, Microclimas, que cubre especies de anfibios, reptiles e invertebrados. Más allá de la divulgación, el acuario refuerza su compromiso con la conservación a través del CRAMA, centro dedicado a la recuperación de fauna marina, como tortugas y focas, consolidándose como un espacio donde conocimiento, sensibilización y protección de la biodiversidad van de la mano.
Cría de orangután Borneo en BIOPARC Fuengirola.
Los proyectos de conservación que impulsan la protección de la biodiversidad
La Fundación BIOPARC impulsa y colabora en proyectos de conservación que van mucho más allá de la protección puntual de animales concretos, apostando por enfoques integrales que actúan sobre hábitats, corredores ecológicos y comunidades locales.
Es el caso del trabajo junto a Big Life Foundation en el ecosistema del Gran Amboseli, entre Kenia y Tanzania, uno de los últimos grandes territorios funcionales de la sabana africana. Allí, proteger elefantes, leones, jirafas y rinocerontes implica conservar más de 8.000 kilómetros cuadrados, mantener abiertos corredores migratorios esenciales y trabajar codo con codo con las comunidades Masái para reducir conflictos entre personas y fauna salvaje. Ese mismo enfoque se replica en otros rincones del planeta. En la selva del Congo, la colaboración con la Wildlife Conservation Society en el Parque Nacional Nouabalé-Ndoki, uno de los refugios mejor conservados de la Cuenca del Congo, contribuye a proteger hábitats clave para el gorila occidental de llanura, chimpancés, elefantes de bosque y cientos de especies de aves, frenando amenazas como la caza furtiva y reforzando la convivencia con las comunidades locales.
En Borneo, donde la deforestación amenaza algunos de los ecosistemas más frágiles del planeta, el apoyo a Borneo Nature Foundation se centra en restaurar el bosque de turbera de Sabangau, fundamental para orangutanes, gibones y otras muchas especies. Allí, conservar la biodiversidad significa recuperar el equilibrio hídrico del bosque, prevenir incendios, restaurar vegetación autóctona y trabajar con las poblaciones locales para garantizar un futuro sostenible.
Este esfuerzo también se hace visible en nuestro país. En la Comunitat Valenciana, la Fundación BIOPARC impulsa junto a la Conselleria de Medio Ambiente proyectos centrados en la recuperación de especies autóctonas clave para el equilibrio de los ecosistemas mediterráneos. Es el caso de la lechuza común, catalogada como vulnerable, cuya conservación acaba de dar un paso esperanzador con el nacimiento de una veintena de polluelos dentro del programa de cría y reintroducción desarrollado en BIOPARC Valencia. Estas inconfundibles aves, reconocibles por su característico rostro blanco en forma de corazón, afrontan ahora la fase final de su desarrollo mediante la técnica de hacking, un sistema que favorece su adaptación progresiva al medio natural minimizando el contacto humano.
A esta labor se suma la conservación del galápago europeo, una tortuga semiacuática en grave peligro y que también el Acuario de Gijón se ha volcado en su salvación. Una decena de ellas han permanecido durante un año y medio en las instalaciones del Acuario, desde sus primeras etapas como crías hasta alcanzar un mayor desarrollo y fortaleza, antes de trasladarse a Valencia, donde culminarán su preparación para su futura reintroducción en el medio natural. O el gallipato, un anfibio amenazado cuya recuperación se combina además con iniciativas educativas que implican a escolares en la protección activa de la biodiversidad mediterránea.



