La IA entra en el gobierno de la empresa y exige cultura, liderazgo y resultados
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de laboratorio para entrar de lleno en el gobierno de la empresa. Esa fue una de las ideas que recorrió el foro Gobierno IA 2026, organizado por ABC y Vocento en la sede de Vocento en Madrid.
La sede de Vocento en Madrid acogió el foro Gobierno IA 2026, organizado por ABC y Vocento, en una jornada que reunió a directivos y expertos ante un público que llenaba la sala. La cita, centrada en cómo incorporar la inteligencia artificial a la estrategia empresarial, avanzó desde el debate sobre la toma de decisiones y el cambio cultural hasta la necesidad de convertir esa tecnología en planes reales, éticos y medibles, antes de cerrarse con un aperitivo a modo de networking.
El encuentro contó con el patrocinio de Telefónica, Banco Santander y NTT DATA y dejó desde el arranque una idea compartida: la IA ya no se discute solo como novedad tecnológica, sino como un asunto de gobierno corporativo, liderazgo y competitividad. José María Camarero, responsable de Economía de ABC; Alberto Velázquez, colaborador del diario; y Laura Pintos, jefa de Estilo y Gastronomía de ABC, moderaron las tres conversaciones de una jornada que fue trazando ese mapa desde distintos ángulos.
Decidir mejor en un entorno complejo
Bajo el título IA y estrategia: decidir mejor en un entorno complejo, el primer coloquio situó el foco en cómo la inteligencia artificial está entrando en el corazón de las organizaciones. Allí, la directora general de IndesIA, Nuria Ávalos, defendió que el verdadero salto no consiste en probar herramientas de forma aislada, sino en asumir una transformación más profunda. “Para realmente dar ese paso hacia una toma de decisiones estratégica, lo más importante es el cambio cultural”, sostuvo, antes de añadir que ese proceso debe apoyarse en “un programa holístico que abarque tanto la parte tecnológica como la parte de negocio”.
Ese diagnóstico cobró especial fuerza en la intervención de Jacinto Estrecha, responsable de Inteligencia Artificial de NTT DATA, una de las empresas patrocinadoras. Estrecha sostuvo que las compañías han alcanzado ya un grado razonable de madurez en automatización y mejora de procesos, pero no tanto en el uso de la IA como apoyo real a la alta dirección. “Tenemos un nivel de madurez alto en el uso de la inteligencia artificial, pero probablemente muy enfocada a la transformación de procesos”, explicó. A su juicio, el reto ahora es otro: “todavía no hay un nivel de madurez alto a la hora de asumir la inteligencia artificial como parte de la toma de decisión”. Por eso defendió que esta tecnología debe servir para que el directivo pueda decidir “con mucha más información y de una forma más justificada”, siempre “como una herramienta de apoyo y soporte en la alta dirección, no una toma de decisión autónoma”.
Nuria Ávalos (IndesIA), Jacinto Estrecha (NTT DATA), María García Gutiérrez (Telefónica Innovación Digital), Javier Martínez (Google Cloud), Mónica Villas (OdiseIA)
En la misma mesa, María García Gutiérrez, directora de IA Factory de Telefónica Innovación Digital, también puso el acento en la necesidad de combinar ambición tecnológica y control humano. Desde Telefónica, explicó, la IA no se concibe como un proceso desligado de la supervisión de las personas: “Nunca vemos que esto esté desacoplado de un control humano”, afirmó. En su opinión, el punto clave está en “no ver al humano como una restricción”, sino en identificar en qué fases de la cadena “es importante un control humano, o al menos sensores” que permitan detectar problemas y corregir desviaciones. A partir de ahí, dibujó una visión de futuro en la que la autonomía de los sistemas sólo tiene sentido si no está “desgobernada” ni toma decisiones “de manera unilateral dentro de la empresa”.
La conversación avanzó así desde la estrategia hacia la gobernanza concreta. Si Ávalos había situado el cambio cultural como condición de partida, tanto Estrecha como García Gutiérrez incidieron en que la ventaja competitiva no dependerá tanto de disponer de algoritmos como de saber integrarlos en la estructura real de la empresa y en la calidad de sus decisiones. En esa misma línea, el resto de la mesa reforzó la idea de que la etapa de la fascinación inicial ha quedado atrás y que ahora el desafío es convertir la IA en valor real, sin perder criterio ni responsabilidad.
Patricia Ayuela (Línea Directa Aseguradora), Juan José Güemes (IE University)
Nuevos procesos y evolución en equilibrio
La segunda conversación, centrada en liderazgo y transformación organizativa, llevó el debate al terreno de las personas. Patricia Ayuela, consejera delegada de Línea Directa Aseguradora, defendió que la transición debe hacerse con la plantilla y no al margen de ella. “Nadie mejor que nuestros empleados sabe bien qué procesos tenemos que cambiar, cómo podemos dar un mejor servicio y cómo podemos hacer las cosas aún mejor”, afirmó. Más adelante insistió en que esa evolución no debe vivirse con miedo, sino con equilibrio: “No hay que tener miedo; hay que hacer las cosas con valentía, pero al mismo tiempo con sensatez y no dejarse deslumbrar”.
La última mesa, orientada a pasar de la visión a la acción, llevó el debate a la implantación real. Allí reaparecieron con claridad asuntos como la productividad, la estructura interna de gobierno, la privacidad o la dependencia tecnológica, en la idea de que la IA ya no puede tratarse como una simple capa añadida, sino como una transformación que obliga a repensar procesos, responsabilidades y modelos de negocio.
En esa misma línea, Guillermo Arrieta, director general de Transformación y Sistemas de Información de Mahou San Miguel, puso el acento en la aplicación real de la IA en el negocio: “Con la IA aún no te puedes ir a tomar cañas: yo me sigo yendo con mis mejores amigos”, apuntó, para subrayar que la tecnología sigue necesitando criterio humano.
A su juicio, el reto ya no es experimentar, sino ejecutar: “La IA es un puente entre el dato y la acción efectiva”. En este sentido, defendió la necesidad de integrarla en la estrategia de la compañía: “Si no te has puesto, ponte; y si ya te has puesto, acelera”.
Alicia Asín (Libelium) Paloma Llaneza (CerteIDAS y experta del Sandbox AI del Gobierno de España) Guillermo Arrieta (Mahou San Miguel)
Con ese recorrido, el foro dejó una conclusión nítida: la inteligencia artificial ha salido del terreno de la promesa y entra de lleno en el de la responsabilidad empresarial. En una sala llena, ABC y Vocento reunieron voces distintas, pero coincidentes en lo esencial: la IA sólo generará valor si se gobierna con criterio, se integra en la cultura de la empresa y se traduce en decisiones mejores y en resultados concretos. El encuentro concluyó con un aperitivo que prolongó fuera de la mesa un debate que, por lo escuchado durante la mañana, no ha hecho más que empezar.
Nuria Ávalos (IndesIA) y Jacinto Estrecha (NTT DATA)