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Natalia Menéndez «Los clásicos siempre vuelven: el 15-M es Fuenteovejuna»

«En la crisis, hemos mantenido el precio de las localidades pero a la vez hemos cuidado muchísimo la calidad. Por eso el público está respondiendo»

Día 05/07/2011

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Sedúzcanos. ¿Por qué zambullirnos en esta 34 edición del Festival de Almagro?

-Porque hasta el 24 de julio encontraréis pasión teatral, y porque hay funciones para todos los públicos: quien quiera teatro clásico con estética clásica, lo tendrá, y quien lo quiera innovador o familiar, también. Es una cita imprescindible en una tierra maravillosa y, además, el festival más internacional del panorama teatral de España.

-Con un Quijote en versión china, incluso.

-Es la primera vez que viene la compañía nacional china de teatro a Almagro, con uno de los directores más innovadores de la escena china. Que nadie se imagine una cosa como de cartón piedra porque no lo es. Además, se representará por primera vez en España «El pájaro verde», de Gozzi, y no faltan los tres mitos: la Celestina, Don Juan y el Quijote.

-Craso error ver el teatro clásico como algo rancio o anquilosado.

-La mirada es la de hoy, y el público es el de hoy. No se trata de hacer teatro museístico, sino todo lo contrario.

-¿Ha tenido que suplir con imaginación las penurias presupuestarias propias de la crisis?

-Queríamos que no se notara esto, por eso hemos mantenido el precio de las localidades, pero a la vez hemos cuidado muchísimo la calidad. Y el público está respondiendo.

-El festival se ha constituido en fundación. ¿Es ello garantía de independencia de los vaivenes económicos y políticos? ¿Ha notado el cambio de color en el Gobierno de Castilla-La Mancha?

-Desde luego, la fundación ha supuesto crear una base más sólida de la que había, facilitar los patrocinios y, a medio plazo, propiciar la llegada de subvenciones europeas. El cambio político no ha afectado a la dirección, y menos aún a la fundación. Y las palabras de María Dolores de Cospedal en la jornada inaugural fueron de pleno apoyo a la cultura.

-Ofrecerán un «casi» inédito de Lope, «El galán de la Membrilla». A estas alturas no deja de sorprendernos el Fénix de los Ingenios...

-Es que Lope no tenía internet ni teléfono, sólo la escritura, sus creencias y el amor. Es uno de esos grandes genios muy vastos en su creación, como Mozart. Y «El galán de la Membrilla» ya es un lleno total. Es una obra que trata del honor y del amor, una auténtica comedia de capa y espada.

-Pero, ¿aún motiva al público el honor?

-Yo sí creo que el honor tiene vigencia, aunque ahora lo podamos llamar respeto, ética o darle otro nombre. Nuria Espert, al agradecer el premio que le ha dado el Festival, habló del honor. Y dijo que hoy en día aún tenía sentido

-El teatro clásico nos brinda todo tipo de referencias imperecederas. ¿Con cuál vincula usted mentalmente la situación actual de España?

-Mmm... Es que al resumirlo en una obra me quedaría corta. Pero, por ejemplo, el movimiento 15-M creo que es Fuenteovejuna, todos a una. Y en política «Casa con dos puertas mala es de guardar», porque tiene un toque de comedia .

-¿Esa casa con dos puertas es quizá el PSOE de Rubalcaba y Zapatero?

-No me gustaría ponerle nombre... Que se vea la función y cada cual haga su lectura. Pero, en fin, creo recordar que los mismos políticos han sacado a relucir «El perro del hortelano» en algún debate. En el mundo de la política hay tragedia y comedia, y no sabría decantarme hacia ninguno de los dos géneros. Estamos en un momento tragicómico.

-¿Cuánta de su pasión por el teatro la ha heredado de su padre, el gran Juanjo Menéndez?

-Mi padre me leía de niña versos de Quevedo, a Lope, a Calderón... Su amor por el teatro me ha impregnado muchísimo. Además, trabajamos juntos con enorme confianza y empatía. Ha desaparecido físicamente, pero emocional y mentalmente, él está conmigo en cada momento importante de mi vida.

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