El Papa invita a los obispos a velar por las vocaciones
Sin dejarse enredar por la polémica en torno a comentarios sobre el sida y los preservativos, Benedicto XVI continúa presentando en Yaundé su mensaje para Camerún y África, que ayer se centró en la responsabilidad de los obispos y sacerdotes. El Papa abordará de nuevo el problema del sida en su visita de hoy al hospital L_ger, que acoge a centenares de enfermos de sida e incluso de lepra.
El mensaje central de la jornada del miércoles fue la colegialidad de los obispos, un aspecto que Benedicto XVI desea subrayar para favorecer el buen gobierno de la Iglesia en los países africanos, donde muchas veces la comunicación entre prelados son mucho mas difíciles por razones materiales en un continente donde falta experiencia de gobierno colegial.
En su encuentro con los obispos de Camerún, el Papa subrayó «la profunda comunión que debe unir entre sí a los pastores de la Iglesia» y les invitó «a buscar juntos las respuestas a los muchos desafíos que la Iglesia debe afrontar». Añadió que «la viva conciencia de la dimensión colegial de vuestro ministerio debe llevaros a prodigar entre vosotros las múltiples expresiones de la fraternidad sacramental, que van desde la acogida y el aprecio recíproco a las diversas manifestaciones de caridad y de colaboración concreta».
Ayuda generosa
El Papa les invitó a «un mejor reparto de los sacerdotes» mediante el generoso envío de las diócesis en que hay más a las que hay menos. Invitándoles a mirar también a las necesidades de los demás países de África, el Santo Padre les dijo que «esta solidaridad apostólica debe extenderse con generosidad a las necesidades de otras iglesias locales, en particular, las de vuestro continente». De ese modo, «quedará claro que vuestras comunidades cristianas, siguiendo el ejemplo de aquellas que os han traído el mensaje del Evangelio, son también iglesias misioneras».
Abordando uno de las aspectos clave para la evangelización de un continente donde no han faltado los escándalos, el Papa invitó a los obispos a «vigilar con particular atención la fidelidad de los sacerdotes y de las personas consagradas a los compromisos asumidos con la ordenación sacerdotal o con la entrada en la vida religiosa, para que perseveren en su vocación y para una mayor santidad de la Iglesia». En esa misma línea, aconsejó ayudar a discernir la idoneidad de los jóvenes candidatos al sacerdocio, dando prioridad en los seminarios «a la selección de los formadores y de los directores espirituales». De modo que puedan facilitar a los seminaristas una formación espiritual y científica de calidad.
El Papa se extendió igualmente en los deberes de las religiosas y los religiosos, así como en el gran papel que juegan los movimientos, los catequistas y, sobre todo, los padres de familia, «en un matrimonio que requiere un amor indisoluble y estable». Un mensaje positivo y humanizador es, junto con la ayuda material práctica, el mejor antídoto frente a las sectas, los movimientos esotéricos, las supersticiones y el tribalismo.

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