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El primer coche de los famosos más ricos del mundo: un BMW roto por 1.400 dólares, un Ka y un Panda de fábrica

Hay algo brutalmente igualador en el primer coche. No importa a dónde vayas a llegar. El punto de partida, para casi todo el mundo, es el mismo: poco presupuesto, mucha ilusión y un vehículo que aguanta justo lo necesario. Lo que diferencia a los personajes de esta lista no es lo que conducen ahora. Es la distancia entre aquello y esto.

Anabel Madrid

Antes de los jets privados, había un desguace: el BMW 320i de Elon Musk

En 1994, Elon Musk era un estudiante de posgrado en la Universidad de Stanford con 23 años, escasos ahorros y una obsesión por los coches que todavía no podía permitirse. Su solución fue un BMW Serie 3 de 1978 que encontró por 1.400 dólares. El coche llegó con el cristal del techo roto. Musk lo arregló él mismo con una pieza de desguace que le costó 20 dólares.

Lo que vino después es conocido. Zip2, PayPal, SpaceX, Tesla, X. Pero el BMW 320i tuvo un final digno de película: el coche perdió una rueda mientras lo conducía un becario de una de sus primeras empresas. El vehículo quedó destruido. Musk lo ha contado en varias entrevistas con la misma mezcla de nostalgia y humor seco que caracteriza sus apariciones públicas. Hoy, su flota incluye prototipos de Tesla que ningún cliente puede comprar aún. La distancia entre el desguace de Stanford y eso es, literalmente, la historia de Silicon Valley.

Cristiano Ronaldo y el Audi S3: el principio de todo en Manchester

Antes del Bugatti Veyron, antes del Rolls-Royce Phantom, antes de la colección de superdeportivos que ocupa varios garajes en Madrid, Turín y Riad, Cristiano Ronaldo estrenó su garaje con un Audi S3 cupé azul de segunda mano. Durante sus años en Lisboa, el joven delantero de la academia del Sporting de Portugal no tenía vehículo propio y se movía en transporte público. 

El fichaje por el Manchester United en 2003 cambió todo. Con 19 años y sus primeros sueldos en Inglaterra, el portugués compró este compacto deportivo, una elección funcional y mundana completamente ajena al universo de hiperlujo que vendría después. La historia de ese Audi ha sobrevivido en los reportajes de los medios deportivos como el detalle más humano de una trayectoria que, vista desde fuera, parece haber nacido ya en la élite. No fue así. Empezó con un coche usado aparcado en Manchester.

Fernando Alonso y el Renault Mégane: el primer coche del futuro campeón del mundo

Fernando Alonso se sacó el carné de conducir a los 18 años, en 1999, justo cuando su carrera en los monoplazas empezaba a despegar. Su primer coche de calle no fue un superdeportivo, sino un Renault Mégane Coupé de primera generación que le regaló la marca francesa tras incorporarlo a su programa de desarrollo. Sensato, fiable y, en el contexto de un piloto asturiano, el coche con el que aprendió a moverse por las carreteras de su tierra.

En 2001 debutaría en la Fórmula 1 con Minardi y en 2003 conseguiría su primera victoria oficial con Renault. Solo un par de años más tarde, en 2005 y 2006, se coronaría bicampeón del mundo con los icónicos colores azul y amarillo de la escudería del rombo. Las vueltas de la vida: el coche con el que empezó a conducir anticipó la marca con la que haría historia en el automovilismo mundial.

Keanu Reeves y el Volvo con las puertas atadas: 4.000 km así

En 1985, Keanu Reeves tenía 20 años, ningún papel relevante en su currículum todavía y una decisión tomada: dejar Toronto y conducir hasta Los Ángeles para intentarlo en Hollywood. El vehículo elegido para ese viaje fundacional fue un Volvo 122 al que sus dueños habían bautizado cariñosamente como "Duster". El apodo era merecido.

Las puertas del Volvo no cerraban bien. La solución de Reeves fue atar las dos puertas delanteras con cables para que no se abrieran en las curvas durante los más de 4.000 kilómetros del trayecto. El viaje tardó varios días. El coche llegó. Reeves también. Lo que vino después —Point Break, Speed, Matrix, John Wick— convirtió aquel Volvo desvencijado en el punto de partida de una de las carreras más sólidas de Hollywood. Reeves lo ha contado en The Tonight Show con la calma característica que sus fans reconocen en pantalla. Las puertas atadas con cables y todo.

Daniel Radcliffe y el Fiat Grande Punto: 23 millones en el banco, y eligió esto

En 2007, Daniel Radcliffe cumplió 18 años con una fortuna estimada en 23 millones de libras gracias a los primeros cinco episodios de Harry Potter. Su decisión al sacarse el carné de conducir fue, en ese contexto, desconcertante para la prensa británica: un Fiat Grande Punto. No un deportivo, no un coche de lujo, no siquiera un vehículo prémium. Un compacto italiano de gama media que en aquel momento costaba alrededor de 12.000 libras.

La explicación que dio Radcliffe fue doble: no quería llamar la atención circulando por Londres, y tenía preocupaciones medioambientales sobre el consumo de los vehículos de alta cilindrada. The Sun, el Daily Mail y Auto Express cubrieron la noticia con una mezcla de perplejidad y admiración. Para un adolescente con decenas de millones en el banco, el Fiat Grande Punto era, en términos relativos, la elección más modesta imaginable. Y eso, paradójicamente, es lo que la hizo memorable.

Mark Zuckerberg y el Honda Fit: el multimillonario que viajaba en clase turista

Mucho antes de comprarse megayates, e incluso cuando ya era uno de los jóvenes más ricos y poderosos del planeta, Mark Zuckerberg conducía un Honda Fit (un coche urbano que apenas superaba los 15.000 dólares). No era un despiste ni falta de presupuesto: el creador de Facebook defendía su elección explicando que el pequeño coche japonés era "seguro, cómodo y nada ostentoso". En el Silicon Valley de los excesos, ver al dueño de la red social más grande del mundo llegar a las oficinas de Palo Alto al volante de un compacto barato se convirtió en el mejor reflejo de su obsesión por la practicidad. Hoy su garaje ha cambiado, pero el Fit demostró que se puede conectar al mundo entero desde el asiento más sencillo del mercado.

Estopa y el SEAT Marbella: de Cornellà a la gloria con el golpe del verano del 97

La historia de Estopa y su relación con SEAT no necesita presentación para quien haya escuchado sus primeros discos. Los hermanos David y José Muñoz crecieron en Cornellà de Llobregat y trabajaron en una fábrica filial haciendo piezas para la planta de SEAT en Martorell. En aquellos años previos a su explosión en 1999, su vehículo de referencia para moverse era un SEAT Marbella blanco.

El verano del 97 —que inmortalizaron en La raja de tu falda— vivieron un pequeño accidente real a bordo de su Marbella: se despistaron y chocaron contra un SEAT Panda. Aunque en la canción utilizaron el término "Panda" por pura rima y ritmo musical, en su día a día era el Marbella el que los llevaba a todas partes. De Cornellà a los estadios, pasando por la fábrica y un coche con el parachoques tocado. Pocos orígenes son tan auténticos en la música española de las últimas décadas.

El primer coche no es solo un medio de transporte. Es el documento más honesto de dónde empezaste. Musk lo arregló con 20 dólares. Ronaldo aparcó el Ka en Lisboa. Keanu ató las puertas con cables y condujo 4.000 kilómetros. Lo que vino después ya lo sabes. Lo que no sabías era el punto de partida.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con AutoScout. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.