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Separados por unos colores, unidos por una pasión

La afición al fútbol es un fenómeno transversal. Las diferencias de edad, sexo, condición social, cultura, raza, religión o pensamiento político son secundarias cuando se afronta cada hoja del calendario en función de los partidos que juega tu equipo ese mes. Aficionados de varios clubes de LaLiga Santander intentan explicar esta bendita locura.

Javier Brizuela

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Hay seguidores que prefieren ver los encuentros en el estadio. Otros se aferran a la soledad del sufrimiento que encuentran en sus hogares. Muchos son incapaces de contemplar un partido sin la camiseta o la bufanda de su club. En cualquier caso, el sentimiento va más allá de unos cuantos cánticos para animar a los suyos o unas pinturas en la cara un día de derbi. Es emoción ante un resultado incierto, es esperanza, es ilusión ante los duelos que están por venir. El alto nivel y la igualdad que caracterizan a LaLiga Santander este curso favorecen la implicación de todos los seguidores. El hincha siente el fútbol 24 horas al día y siete días a la semana. Aficionados de varios clubes de LaLiga Santander intentan explicar esta bendita locura. El origen de una pasión que suele estar en la infancia.

“Mi afición al Real Madrid nació cuando era pequeñito, de manera simultánea a mi afición al fútbol. Era el equipo más caballeroso, el que mejor jugaba y el que mejor representaba a España. Lógicamente esa afición se fue incrementando con el paso del tiempo”, comenta Pablo Labarga. Tiene 63 años, la gran mayoría de los cuales los ha pasado en clave blanca. 

Athletic y Celta, como varios clubes de LaLiga Santander, cuentan con una masa social formada en gran medida por personas naturales del territorio al que pertenecen. Pero también hay excepciones. Como casi siempre, la familia tiene la culpa. “Animo al Celta por mi padre, que es de Vigo. He veraneado desde pequeño en la zona de las Rías Bajas. Empecé a ver partidos del Celta cuando era niño. Mi padre nos hablaba mucho del equipo. Siempre veía los míticos resúmenes de la jornada en Televisión Española, todos los domingos”, rememora Guillermo Zarauza, nacido en Pamplona. A Alejandro de Benito, burgalés, le ocurrió algo parecido: “Mis abuelos vivieron en Bilbao durante mucho tiempo. Mi padre nació allí y él me transmitió la afición por el Athletic”. La fidelidad a los colores, pase lo que pase, no se negocia. “La afición del Athletic anima de manera incondicional. Aunque el equipo vaya mal, siempre está ahí, apoyando a los suyos. Si algún día el equipo bajase a LaLiga 1|2|3, no cambiaría ese sentimiento. Lo llevamos muy dentro”, resalta Álex.

El Atletico de Madrid es uno de los conjuntos de LaLiga Santander que ha cambiado de casa en los últimos tiempos

Regreso a la niñez

Belén Borrell, valenciana de 32 años, señala la primera vez que entró en Mestalla: “Mi padre era abonado y me llevó a ver un partido contra el Tenerife, en septiembre de 1994”. El encuentro acabó 2-1. “La verdad es que no me acuerdo de demasiadas cosas, porque era muy pequeña, pero en ese año comencé a aficionarme”. Razones académicas y profesionales alejaron a Belén de la ciudad del Turia a partir de los 18 años: “Seguir a tu equipo desde la distancia a veces no es fácil, pero sigo disfrutando con las victorias y sufriendo con las derrotas”.

Tratándose de un sentimiento impreso desde la infancia, es normal que algunos de los mejores recuerdos broten de un tiempo muy pasado

Tratándose de un sentimiento impreso desde la infancia, es normal que algunos de los mejores recuerdos broten de un tiempo muy pasado, pero presente para siempre en el corazón del aficionado. “Recuerdo el ‘Doblete’ (1995/96) como un año mágico para mí, una niña de 10 años que era la única del Atlético en su clase. Siempre veía ganar títulos a otros equipos y por fin le tocaba al mío, y además a lo grande. Fui a ver el partido en el que ganamos LaLiga Santander a casa de mis abuelos, porque tenían Canal +. Era increíble ver a toda la afición en Neptuno. Yo pensaba: ‘Ojalá algún día pueda celebrar un título allí’. Y en los últimos años he podido ir varias veces a la fuente”, evoca Vega Alonso, fiel ‘colchonera’.

“Cuando era pequeño no solía ir al Santiago Bernabéu. Con el tiempo me he dado cuenta de que el fútbol se ve mucho mejor en el campo. Recuerdo una vez que estuve hablando con Butragueño. Tampoco puedo olvidar las eliminatorias europeas que resolvíamos en el Bernabéu. Todo el mundo se abrazaba mientras comentaba los goles con pasión”, confiesa Pablo. Él no titubea para elegir su versión favorita del Real: “El Madrid de la ‘Quinta del Buitre’ ha sido el mejor Madrid que he visto nunca”. 

Leo Marzal, socio y accionista del Valencia, tiene su abono desde los 14 años (ahora tiene 34). Habla con orgullo del club al que está vinculado: “Aunque no hayamos tenido el presupuesto más alto hemos conseguido jugar dos finales de Champions y hemos ganado LaLiga Santander en seis ocasiones. Eso nos debe servir de estímulo en los momentos difíciles”. 

Sea cual sea el equipo de LaLiga Santander que te hace reír, sufrir, emocionarte y llorar, no faltan jugadores históricos que nunca se retirarán de la memoria del aficionado. “Makélélé, Míchel Salgado, Karpin, Mostovói… Aunque el que más me gustaba era Gustavo López. Tenía muchísima calidad. El Celta era un equipazo en esa época. Jugaba muy bien al fútbol. También recuerdo con mucho cariño los goles de Catanha”, asevera Guillermo. 

“Mendieta y ‘Piojo’ López eran mis jugadores favoritos”, reconoce Belén, mientras Vega apunta a Fernando Torres: “Me firmó la camiseta el 6 de enero de 2002. Se enfrentaban Burgos y Atlético. Era la época en la que estuvimos en LaLiga 1|2|3. Fue un regalo de Reyes muy especial”.

Muchos son incapaces de contemplar un partido sin la camiseta o la bufanda de su club. El hincha siente el fútbol 24 horas al día y siete días a la semana.

San Mamés y el Vicente Calderón en la memoria

“El Metropolitano es un estadio espectacular, para quedarse con la boca abierta. Sin embargo, echo de menos la esencia del Calderón, la cercanía de los cánticos, el ambiente previo a los partidos en el Manzanares”, expone Vega. “Será que soy una nostálgica o que todavía no me he adaptado bien al cambio”. 

El Athletic Club es otro conjunto de LaLiga Santander que ha cambiado de casa en los últimos tiempos. “La grada del antiguo San Mamés estaba mucho más cerca del campo. El estadio era más cerrado y se notaba más el calor de los aficionados”, observa Álex. 

Vega y Álex asumen la realidad de los nuevos tiempos, pero muchas tradiciones del viejo fútbol siguen en pie. Álex pertenece a la Peña Burgalesa del Athletic Club, con la que ha realizado varios viajes para apoyar a su club: “Recuerdo una vez en 2007. Estaba también mi padre. En la Peña habíamos tenido suerte con la Lotería de Navidad y nos fuimos a comer a una sidrería muy buena de Bilbao, que tenía unos chuletones espectaculares. Luego jugábamos con el Villarreal. El partido era a primera hora de la tarde, así que alguno se quedó sin comer el postre”. 

El Athletic Club, como varios clubes de LaLiga Santander, cuentan con una masa social formada en gran medida por personas naturales del territorio al que pertenecen.

Otro aspecto que une a los dos conjuntos rojiblancos es la huella del fútbol argentino. Un sello impreso desde el banquillo. “Simeone ha sido un revulsivo, una inyección de ilusión, de luchar por los sueños, de esfuerzo, de fomentar el trabajo en equipo, de constancia, de demostrar que todo se puede conseguir. Cuando Simeone llegó, veníamos de perder en Copa del Rey con el Albacete. Más allá de todos los títulos ganados estos años, el Cholo ha hecho más grande y más fuerte a la familia del Atleti. Ahora hay más unión entre jugadores, equipo técnico, afición… Sumando somos más grandes y podemos conseguir nuestros sueños”, declara Vega. Pocos meses antes de la llegada del Cholo, el Athletic fichó a Marcelo Bielsa. “En aquel momento vivía en Bilbao. Fue la etapa en la que más disfrutamos los aficionados del Athletic. La vivimos de una manera muy intensa, con las dos finales. A Bielsa le queremos mucho”, sostiene Álex. 

Real Madrid y Atlético intentarán pelear por LaLiga hasta el final. Celta, Valencia y Athletic, por su parte, han comenzado de manera irregular, pero tienen margen de reacción. En uno de los torneos más abiertos que se recuerdan, los aficionados saben que su equipo es capaz de ganar a cualquiera, porque cada una de las 20 plantillas de la competición tiene calidad suficiente para rendir al máximo nivel. Los jugadores, por su parte, saben que cuentan con una hinchada fiel, dispuesta a redoblar sus ánimos en las situaciones adversas. Con varios meses de fútbol por delante, LaLiga Santander asegurará a sus aficionados emoción hasta las últimas jornadas.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con LaLiga. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.