Gonzalo Sánchez Alber: ''El compliance y la lucha contra la corrupción no son modas pasajeras''
El Chief Compliance Officer de Elecnor aborda cómo se instauran las políticas de buenas prácticas y sostenibilidad en un grupo presente en los cinco continentes

Hacer las cosas bien, generar dinámicas y buenas prácticas para reducir el riesgo de que se puedan producir comportamientos inapropiados en el seno de las organizaciones y desterrar cualquier atisbo de actos delictivos en el mundo empresarial (corrupción, prácticas anticompetitivas, delitos medioambientales, vulneración de los derechos humanos, fraude fiscal, etc.). Esa es la principal tarea de los responsables de compliance de las compañías. En esta entrevista, Gonzalo Sánchez Alber, Chief Compliance Officer de Elecnor, aborda cómo se instaura este tipo de políticas en un grupo presente en los cinco continentes.
¿Cuáles son tus principales funciones y responsabilidades en Elecnor?
En la actualidad compagino la responsabilidad como Compliance Officer del Grupo Elecnor con la de responsable de Auditoría Interna del Grupo. Se trata de dos funciones compatibles y muy complementarias, lo que nos permite aprovechar muchas sinergias entre ellas y mejorar el desempeño de ambos ámbitos de responsabilidad.
¿Cuáles son los principales retos en materia de cumplimiento a los que se enfrenta Elecnor?
Elecnor, habida cuenta del sector en el que opera y su presencia en múltiples países, se ve expuesta a múltiples riesgos en el ámbito del cumplimiento. Tenemos claro que la consolidación de una verdadera cultura de cumplimiento en toda nuestra organización es nuestro principal reto que, además, debe afrontarse de manera continua.
Gonzalo Sánchez Alber, Chief Compliance Officer de Elecnor.
¿Cómo se afronta un sistema de cumplimiento en una organización grande y con numerosas filiales internacionales como Elecnor?
Está claro que no es una tarea sencilla… Como acabo de comentar, somos una organización de más de 18.000 personas que desarrollamos nuestra actividad en más de 50 países. Lo primero es tener clara, desde el más alto nivel directivo y de gobierno, la importancia del cumplimiento y asegurar que este compromiso al más alto nivel es trasladado al resto de la organización de forma clara. A partir de ahí, resulta clave diseñar y desplegar una organización de cumplimiento global que permita gestionar adecuadamente los riesgos de cumplimiento en todas nuestras filiales. En este sentido, es imprescindible contar con responsables de cumplimiento a nivel local que coordinados desde la organización de cumplimiento corporativa realicen esta función y mantengan plenamente operativos los sistemas locales.
Compliance es una función no-ejecutiva y de asesoramiento ¿significa ello que compliance no puede vetar una transacción o decisión en caso de que se detecte un riesgo de cumplimiento?
En efecto, y al menos hasta el momento, la decisión última con respecto a si seguir o no adelante con una operación no la tiene la organización de cumplimiento. Sin embargo, nuestra opinión y recomendaciones en este sentido son consideradas como elemento fundamental a la hora de tomar la correspondiente decisión. Creo que lo clave es, como compartía antes también, instalar una verdadera cultura de cumplimiento en toda la organización y conseguir que el compliance en su máxima expresión (lucha contra la corrupción, prácticas anticompetitivas…) esté plenamente integrado en el proceso de toma de toda decisión de negocio. A esto es a lo que dedicamos la mayor parte de nuestros esfuerzos.
¿Qué obstáculos se deben superar para alcanzar una auténtica cultura ética y de cumplimiento?
El primer obstáculo, y fundamental, es el de creérselo. Y no me refiero solo al convencimiento sincero a nivel de la alta dirección y de gobierno, el conocido “tone at the top”, que por supuesto es imprescindible. Creo que la clave está en cuando este convencimiento se instala en el segundo nivel de dirección y en los mandos intermedios, que son quiénes están más cerca de las decisiones de negocio en el día a día y quiénes tienen una mayor capacidad de influencia sobre el conjunto de la organización. Sin este convencimiento y compromiso con hacer del cumplimiento algo natural y consustancial a la actividad, creo que es muy difícil prevenir y gestionar adecuadamente los riesgos de cumplimiento, por muchos controles de los que dispongas y por muy buenas iniciativas que se adopten en el ámbito del cumplimiento.
¿Crees que el compliance es una moda pasajera?
En absoluto. Es cierto que, y al igual que en las organizaciones, también los distintos países y el entorno en el que se desarrollan los negocios han afrontado y afrontan un proceso de progresivo convencimiento sobre el cumplimiento, con sus distintas velocidades y sometido a vaivenes, pero en la actualidad hay un convencimiento generalizado de que las organizaciones tienen que tener (y demostrar) una adecuada cultura y compromiso en materia de cumplimiento si quieren estar en el mercado. Hoy en día es cada vez más común que en los procesos de licitación, negociación con eventuales socios de negocio, obtención de financiación… se exija demostrar que tu organización cuenta con un adecuado sistema de cumplimiento y está claro que esta tendencia, que ya es una realidad, como digo, solo puede ir a más. Desde mi punto de vista el compliance, la lucha contra la corrupción y la sostenibilidad son conceptos totalmente relacionados, y creo que todos tenemos claro que la sostenibilidad es hoy en día la principal referencia cuando se habla de hacia dónde deben avanzar el mundo y los negocios en los próximos años.
¿Por qué es tan importante la implantación del compliance en las pymes?
Creo que las pymes, con carácter general, no se han considerado, al menos hasta el momento, tan expuestas a riesgos de cumplimiento, por lo que el nivel de desarrollo de sistemas para la prevención y gestión de éstos en las mismas es bajo. Sin embargo, cualquier organización, con independencia de su tamaño y complejidad, está expuesta a riesgos de esta naturaleza (no olvidemos, que uno de los principales ámbitos a los que se asocian los riesgos de cumplimiento se refiere al cumplimiento de las leyes y normas en vigor) y las consecuencias que se pueden derivar para la misma en caso de cometer cualquier tipo de irregularidad en este sentido son las mismas que las que puede tener que afrontar una gran organización. Además, y esto es ya una realidad, las compañías de un determinado tamaño están exigiendo cada vez más a su cadena de suministro (en la que se integran muchas de estas pymes) un compromiso con un comportamiento ético y de pleno respeto a la legalidad, siendo muy valorado en este sentido (y probablemente exigido en un futuro no muy lejano) el acreditar este compromiso mediante la implantación de sistemas de cumplimiento (obviamente, adaptados a su realidad y complejidad).
¿Cuál es la principal misión del recién creado IE-Elecnor Observatory on Sustainable Compliance Cultures?
Pues, precisamente, el observatorio nace con el propósito de aprovechar nuestra experiencia y conocimiento en este ámbito para desarrollar conocimiento e iniciativas y poner a disposición de la sociedad en general y de la empresa, y especialmente de la pequeña y mediana empresa, herramientas que les permitan avanzar en la mejora de la gestión de los riesgos de cumplimiento. Queremos contribuir, en primer lugar, a que estas organizaciones sean conscientes de la importancia de avanzar en este sentido y, en segundo lugar, a facilitarles este camino. Y todo esto, dando un especial énfasis a la importancia de desarrollar la actividad empresarial desde el máximo compromiso con la ética y con una visión de largo plazo que garantice la sostenibilidad del proyecto.
Por último, ¿cuáles cree que son los principales retos a los que se enfrenta el compliance los próximos años?
Considero que, si bien se ha avanzado mucho en los últimos años, el principal reto sigue siendo el del convencimiento. Que hacer las cosas bien, que en el fondo es de lo que va el compliance o cumplimiento, no es una opción, y no solo por las consecuencias en forma de multas, sanciones o daño reputacional que se pueden derivar, que también, sino porque las empresas tienen una responsabilidad que va más allá del beneficio económico. Por otra parte, estamos en un momento de incertidumbre y nos enfrentamos a unos años en los que muy probablemente se van a producir cambios muy significativos en el entorno de los negocios. Todo esto, sin duda, hará que surjan nuevos riesgos a prevenir y gestionar y nuevas formas de hacerlo, y las funciones de compliance deben estar muy atentas para interpretar adecuadamente esta nueva realidad.



