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Ocho escenarios de películas que realmente existen

Tomarse un café en el bar de Amelie, ir al círculo polar o enamorarse en el Manhattan de Woody Allen. Todo es posible

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Cecilia, ama de casa con una vida humilde y sencilla, se ve obligada a trabajar como camarera cuando su vago y holgazán marido se queda en paro. Mientras éste se dedica a jugar y beber, Cecilia encuentra una vía de escape a su taciturna vida: el cine Jewel. Allí acude para soñar con su película favorita: «La rosa púrpura del Cairo».

En este filme, Woody Allen evidencia el imperativo categórico de la fábrica de sueños: «Los seres de ficción quieren tener una vida real y los seres reales una vida de ficción». Pero hay un punto en el que la entelequia y la realidad tienen un «affaire»: los escenarios de películas. Son la continuidad del patio de butacas, los lugares donde hacer de los fotogramas algo personal. Por ello, en ABC Viajar te presentamos escenarios reales de rodaje que puedes visitar. Una reminiscencia sin focos ni claquetas.

1 Lago Karjalohja (Rovaniemi, Finlandia)

Quizá bajo ese nombre es difícil identificar de qué escenario se trata. Pero su ubicación resulta más fácil si recordamos a una Ana nerviosa y expectante sentada frente a un lago en el Círculo Polar Ártico, el día en el que el sol no se pone. Allí espera a Otto, su eterno amor y frustración, para vivir esa casualidad que estaban esperando.

Esta escena, de la película «Los amantes del círculo polar», de Julio Medem, fue rodada frente al lado Karjalohja, en Rovaniemi, un lugar situado en la región de Laponia (y de Santa Claus), de la República de Finlandia. Este es un destino turístico en auge, perfecto no sólo para practicar deportes de invierno, sino para disfrutar de fenómenos como laaurora boreal o el ya mencionado sol de medianoche. Aquí hay diversos apartamentos y cabañas para alquilar, para los que quieran rememorar la historia o crear un final alternativo.

2 Puente de Queensboro (Manhattan, Nueva York)

«Esta es una gran ciudad, no me importa lo que opinen los demás, es extraordinaria», dice Woody Allen a la vera del Queensboro Bridge —y no el Puente de Brooklyn— mientras suena «Rhapsody in blue», de Gershwin. Es una de las escenas más míticas del cineasta neoyorquino, perteneciente a la película «Manhattan». Dos casi desconocidos que se enamoran mientras Nueva York se despereza y amanece. El Queensboro comunica los distritos de Manhattan y Queens, y es el único del Upper East Side (UES), el hábitat natural de Allen. El puente marca el inicio del barrio UES, en el distrito de Manhattan, un barrio que se encuentra ubicado entre el Central Park y el río East River. Actualmente, ha sido rebautizado como Ed Koch Queensboro Bridge, en homenaje a un ex alcalde a la ciudad.

3 Café des 2 Moulins (Montmartre, París)

También conocido como el café donde trabaja Amelie Poulain. Aquí es donde esta joven, a la que le encanta hundir su mano en un saco de lentejas o mirar hacia atrás en el cine para ver la cara de los espectadores, se enamora de Nino Quincampoix, el coleccionista de fotos de fotomatón.

Esta cafetería, ubicada en la Rue Lepic 15, se hizo famosa en 2001, tras el estreno de este filme dirigido por Jean-Pierre Jeunet. Su nombre —Café de los Dos Molinos— hace referencia al Moulin Rouge, el famoso cabaret parisino construido por el catalán Joan Oller y situado en el barrio rojo.

4 Teatro Massimo (Palermo, Italia)

Este teatro, obra cumbre de Giovanni Battista Basile, se erige en la Piazza Verdi de Palermo. Las escaleras de esta obra de arte neoclásica son casi más conocidas que las óperas o ballets que alberga en su interior, ya que en ellas fue donde murió abatida a tiros la hija de Vito Corleone en « El Padrino III». El precio de entrada para visitar este teatro, uno de los más prestigiosos de Europa, oscila entre los 3 y 8 euros.

5 Katz's Delicatessen (Manhattan, Nueva York)

No es tan reconocible por el nombre, sino por la escena en la que Sally (Meg Ryan) intenta demostrar que los hombres no saben reconocer un falso orgasmo. Sí, hablamos de la cafetería de la película«Cuando Harry encontró a Sally», también famoso entre los habitantes de la zona por sus sandwiches de pastrami, cuyos precios rondan los 10-15 euros por pieza. Dicen que la escena ha sido recreada tantas veces por turistas y fans que ya nadie se escandaliza. Lo puedes encontrar en la calle East Houston, 205, abierto de lunes a domingo.

6 Isla Oahu (Hawai)

Perdidos... en Hawai. Y es que aquí fue donde se rodó la mayor parte de la serie «Lost» —o «Perdidos» en español—. A la playa donde se forjaron amores y enemistades entre Jack, Kate, Sawyer y otros supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines se puede llegar a través de una playa pública. También hay otros emblemáticos escenarios a los que puedes acudir, aunque quizá la mejor opción sea planificar tu viaje a través de la weblostvirtualtour.com, que sitúa los lugares por capítulos y por geografía. Una base de datos inmejorable para los auténticos «freaks» de la serie. Quién sabe, quizá alguien encuentre entre la maleza al padre de Jack....

7 Piazza Grande (Arezzo, Toscana)

Guido (Roberto Benigni) nos conquistó con su «¡Buenos días, princesa!» en «La vida es bella», mientras su amor por Dora hacía la fotosíntesis al sol de la bonita ciudad de Arezzo. En pleno corazón de la «città» se encuentra la Piazza Giorgio Vasari, rebautizada de manera popular como Piazza Grande. Este es uno de los lugares en el que los protagonistas tienen encuentros fortuitos que Guido planea para conquistar a Dora. En la plaza hay varias tiendas de antigüedades y, además, se celebra una feria de artesanía cada fin de semana.

8 La librería de Notting Hill (Londres)

Una superestrella de cine se enamora del dueño de una librería especializada en viajes. Es el argumento de la película «Notting Hill», protagonizada por Julia Roberts y Hugh Grant. La librería, «The Travel Bookshop», estuvo a punto de cerrar hace algo más de un año, ya que su propietario, que reside en Francia, decidió desprenderse de ella. Así lo afirmaron a través de su entonces cuenta de Twitter. Al parecer, tras cerrar, apareció un comprador interesado.

Cerca está la casa en la que Hugh Grant vivía con su excéntrico compañero de piso. La puerta, la recordaréis azul, fue subastada un año después del estreno del filme. Fue sustituida por una pintada de negro, aunque alguién escribió en la pared un aviso para que los fans de esta comedia romántica pudiesen reconocerla.