Puente del Diablo de Tarragona en el acueducto de les Ferreres

Cinco puentes que el diablo «mandó» construir en España

Construcciones en Tarragona, Vizcaya o Burgos que están muy relacionadas con antiguas leyendas

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España es un país de contrastes donde millones de turistas se asombran con la cultura e historia de grandes ciudades o se relajan y divierten en playas infinitas y calas con encanto. Pero además del turismo clásico también hay quien busca descubrir rincones misteriosos cargado de leyendas. Pueblos, monasterios, castillos y caminos que guardan los secretos de la historia popular donde realidad y ficción se dan la mano. Entre estas narrativas ocupa un lugar de honor el apartado de los Puentes del Diablo, una asignación que hace referencia a antiguos puentes que, según la tradición popular, habrían sido construidos por el Diablo, con su ayuda, o incluso en contra de sus deseos. Los hay de gran envergadura como el de Tarragona y otros más modestos pero singulares y dignos de visitar.

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  1. Puente del Diablo, en Castrejana

    El puente del Diablo de Castrejana, en la provincia de Vizcaya, forma parte de la ruta de la Costa del Camino de Santiago y une las márgenes de Baracaldo y Bilbao. Citado en documentos del siglo XIV era un elemento fundamental del Camino Real para poder atravesar el rí­o Cadagua.

    Obra del maestro Pedro Ortiz de Lequeitio, el puente está realizado con sillares de piedra arenisca formando un solo arco de medio punto.

    Varias leyendas atribuyen su construcción al mismo Diablo. La más antigua cuenta que una joven vendió su alma al Diablo a cambio de un puente que le permitiera cruzar a la otra orilla del Cadagua, donde vivía su amado. Cuando solo faltaba una dovela para acabar el puente, la joven se arrepintió y el canto del gallo ahuyentó al Diablo. Pudo así salvar su alma y cruzar el puente para ver a su amado.

  2. Puente del Diablo, en Cardona

    El Puente del Diablo de Cardona (Barcelona) se mandó construir en la primera mitad del siglo XIV para sustituir al de San Juan y hacer frente con mayores garantía a las riadas de la zona. El proyecto inicial tenía seis arcos y de mayor altura que su vecino pero solo se construyeron los dos centrales de 59,25 metros de largo y el arranque de los extremos. El mayor de ellos es el que salva el cauce del río Cardener.

  3. Puente del Diablo, en Martorell

    El puente del Diablo de Martorell está situado entre las localidades catalanas de Castellbisbal y Martorell, sobre el río Llobregat.De origen romano, este puente formaba parte de la Vía Augusta construido alrededor del año X a.C. De esta época se conservan los estribos del puente, hechos con grandes sillares, con inscripciones de las legiones que trabajaron en él así como un arco triunfal honorífico en el margen izquierdo, probablemente del siglo II.

    El puente fue destruido por el río, que se llevó la pila central. Posteriormente se reconstruyó como puente gótico con un solo arco y fue restaurado en el año 1768 por el ingeniero militar Juan Martín Cermeño. Durante la Guerra Civil el arco central fue destruido siendo reconstruido en 1963, manteniendo la estructura gótica.

  4. Puente del Diablo, en Tarragona

    El más famoso de todos es el Puente del Diablo de Tarragona que es sólo un fragmento del acueducto de les Ferreres que canalizaba el agua a la ciudad desde el río Francolí. El acueducto fue construido en el siglo I a. C. por Augusto y se utilizó hasta mediados del siglo XVIII. La arquería del acueducto mide 217 metros de largo y 27 metros de altura máxima. Tiene dos niveles con arcos superpuestos y construido en obra de sillares unidos en seco. Distan 40 centímetros de desnivel desde su parte norte a la parte sur, lo cual facilitaba el discurrir del agua hasta la ciudad.

    La arquería, situada a 4 km al norte de Tarragona, ha sido designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, gracias a que es uno de los monumentos de la época romana que se conservan en extraordinario buen estado.

  5. Puente del Diablo, en San Miguel de Pedroso

    El Puente del Diablo de la localidad burgalesa de San Miguel de Pedroso fue construido muy próximo y en sustitución del antiguo puente de madera de Magazos sobre el río Tirón. Construido en 1929 -se inició en 1909- es de hormigón armado con dos ojos. Bajo él se encuentran unas pozas que son frecuentadas por los vecinos de la zona en épocas estivales.

    Cuenta la leyenda que el puente fue muy costoso de construir ya que cada vez que se acababan las obras las crecidas del río lo desmoronaban. Los obreros acabaron llamándolo Puente del Diablo.

    Se dice que seres mitológicos con pies de pato y cuerpo de mujer habitan en las proximidades del puente.